Mossos d'Esquadra protegen la sede del TSJC tras entrar en vigor el nuevo plan de seguridad
Mossos d'Esquadra protegen la sede del TSJC tras entrar en vigor el nuevo plan de seguridad - INÉS BAUCELLS

La Generalitat conocía la «práctica combativa» de los CDR el 1-O

Trapero avisó a la cúpula de Interior sobre posibles acciones violentas

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El riesgo de altercados derivados de las acciones de agitación social promovidos por los Comités de Defensa de la República (CDR) ya estaba sobre la mesa las vísperas de la consulta ilegal del 1 de octubre. «Los CDR podrían llevar a cabo una práctica combativa en caso de acciones policiales contundentes de alguno de los cuerpos que tienen instrucciones de impedir el referéndum». Así lo recoge un informe que el entonces mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, envió al que era consejero de Interior, Joaquim Forn, la mañana del 29 de septiembre con el asunto «Proyección Escenarios Referéndum». Entre los destinatarios de este correo estaban también el que era director de la Policía catalana, Pere Soler, y el entonces secretario general de Interior, César Puig.

El informe -que llevaba por título «Los posibles escenarios en relación a la celebración del referéndum del 1 de octubre»- fue elaborado por la Comisaría General de Información de Mossos con el fin de planificar el dispositivo para la jornada electoral. Valoraba las posibles reacciones de lo que el informe policial denominaba el «IR» (Independentismo Radical) y planteaba el futurible de que los CDR llevarían a cabo «acciones agitativas», si el dispositivo policial impedía a los votantes acceder a los colegios.

El documento, que recibió Forn, iba más allá y aventuraba otra hipótesis. Que «esta situación, de mantenerse en el tiempo o producirse en distintos lugares a la vez, podría provocar una escalada de violencia que acabe afectando al pacífico desarrollo de la jornada por todo Cataluña».

Los Mossos contemplaban que el «independentismo radical» se activaría de forma inmediata el 1 de octubre y, aunque sus líderes los días previos pedían calma a los militantes, este sector comenzaría a llevar a cabo acciones para garantizar las votaciones, según ese informe, que recoge la Guardia Civil en un dossier. El documento enviado por Trapero apuntaba en la misma línea que la advertencia que el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, recibió de la cúpula de los Mossos en las mismas fechas, concretamente en una reunión el 28 de septiembre, a la que también asistieron el entonces vicepresidente, Oriol Junqueras, y el propio Forn. Allí se les insistió sobre la posible «escalada de violencia, con brotes importantes de enfrentamiento», según detallaba la euroorden de detención de Puigdemont, emitida hace días por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena.

La víspera, Òmnium instó a que «gente de todas las edades» se desplazara a los colegios de madrugada para resistir al operativo policial, se lee en un correo intervenido al líder de la entidad, Jordi Cuixart. Los preparativos siguieron adelante y el 1-O se sucedieron numerosas cargas de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que dieron lugar a decenas de causas judiciales abiertas, algunas por las cargas y otras por la supuesta inacción de Mossos ante la orden de abortar la consulta.