Touriño inicia la campaña negándose a esclarecer los escándalos de despilfarro

Touriño inicia la campaña negándose a esclarecer los escándalos de despilfarro

ANA MARTÍNEZ / J.L. JIMÉNEZ | SANTIAGO
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Emilio Pérez Touriño afronta la campaña con el lastre del dispendio sin justificar. El PSOE no solamente impidió el pasado lunes que el titular de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, compareciese de manera urgente ante la Diputación Permanente para desgranar el contenido de las remodelaciones realizadas en la sede de la Xunta, -desveladas por ABC y que ascendieron a cuatro millones-, sino que en el último consejo de gobierno, el jefe de filas y mandatario gallego se dedicó a criticar el modus operandi de este periódico: «Comprendo cuáles pueden ser sus intereses, pero no tendrán al presidente de la Xunta obligado a bailar permanentemente al son del trombón que ustedes le quieren tocar».

Enrocado de nuevo en la muletilla de la «siguiente pregunta», el mandatario autonómico y candidato socialista eludió por segunda semana consecutiva ofrecer detalles de las reformas millonarias, aunque en esta ocasión atribuyó la responsabilidad de dar la cara a su consejero, el mismo al que su partido protege en el Parlamento. El jefe del ejecutivo autónomo se limitó, sin aportar prueba alguna, a negar que su gabinete vaya a adquirir sillas por valor de 2.269 euros -«es una falsa información», insistió-, pero evitó responder acerca del pavimento de 406 euros el metro cuadrado, el ventanal de 170.212 euros o el jardín y estanque por cerca de 50.000 euros.

«El presidente de la Xunta, probablemente no se den cuenta, pero no está en esas historias», apostilló, y añadió una plegaria: «Permítanme que no esté en disposición de seguir en esa dialéctica con su periódico, digno periódico, permanentemente; la información está ahí (no especificó dónde) y punto». Tampoco disipó si hay una fecha de estreno para las rehabilitadas instalaciones: «Pregúntenle al responsable de servicios, y él lo dirá, si lo sabe».

Menos aún desveló si para acallar las continuas críticas por su tendencia al lujo, ofrecerá a los periodistas un nuevo «tour» por estas renovadas dependencias, al igual que había ocurrido con la reestructuración y ornamentación del Área de Presidencia, despacho oficial incluido, por un valor de 2,2 millones, monto revelado también por ABC en octubre.

Ayer, trajo a colación de nuevo su fastuoso cuartel. «Todo esto me parece, como lo otro, una broma de mal gusto, saben dónde vivo, lo que hago (...) conocen el despacho y, con cualquier otro, resiste la comparación sobradamente. Me hicieron entrevistas en él, y, si alguno de ustedes no estuvo, ¡cuando quiera!». Al hilo de esta supuesta disponibilidad, ABC preguntó por qué no ha concedido en más de tres años de mandato una sola entrevista a esta cabecera. «A ver si tenéis suerte... méritos escasos», contestó sin ruborizarse.

La réplica, al instante: «¿Hay que hacer méritos para entrevistar al presidente de la Xunta?». Abrumado, espetó entonces: «Me preguntan todos los días, en todas partes, ¿creen que sí?, ¿no tienen libertad?, ¿no preguntan lo que quieren? ¡No me den la lata, por favor!». En un último intento de dilucidar si la recepción sería posible, suavizó su tono: «Supongo que sí, que tendrán entrevista como todo el mundo», dijo.

Quizás este hecho se produzca durante una campaña en la que el voto exterior puede volver a convertirse en el gran protagonista. El PP se juega recuperar la mayoría absoluta en la tierra natal de Manuel Fraga. El candidato, Núñez Feijóo, ya ha anunciado que en caso de que pierda, dimitirá y convocará un congreso. El escenario es similar al de 2005. La coalición PSOE-BNG no ha sacado réditos a su paso por el poder.

CIS: PP gana, pero no gobierna

En plena polémica, el CIS publicó su barómetro preelectoral sobre Galicia, donde se observa que el PP vuelve a ganar las elecciones autonómicas, con un 43,1 por ciento de los votos (10 puntos más que el PSOE), pero no consigue los escaños necesarios para gobernar con mayoría absoluta (38), al quedarse con 35 o 36. Los socialistas lograrían 27 diputados, y los nacionalistas gallegos 12 o 13, lo que les garantizaría una mayoría suficiente para seguir gobernando otros cuatro años.