Torra reabre en Roma la tercera «embajada» que cerró el 155

La Generalitat catalana recupera el espacio que el secesionismo utilizó para el envite de 2017

Barcelona Actualizado: Guardar
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Tras Londres y Berlín, Roma. La Generalitat de Cataluña abrió ayer la tercera delegación en el extranjero, tras la recuperación de la administración autonómica por parte de los grupos políticos independentistas, una vez que se levantaron las medidas acordadas en elSenado en base al artículo 155 de la Constitución. Ernest Maragall, consejero de Acción Exterior, Relaciones Institucionales y Transparencia, se encargó de reabrir en persona la «embajada» catalana en Italia.

Con este viaje, Maragall suma tres salidas desde que tomó posesión del cargo solo para poner en marcha, otra vez, una delegación autonómica en el extranjero. Antes de Roma, el consejero se desplazó a Londres (delegación en el Reino Unio e Irlanda) y Berlín (Alemania). En breve, además, está previsto que la Generalitat restablezca sus «embajadas» en Francia (cuya responsabilidad recaerá en Daniel Camós) y Estados Unidos (que contará con Victòria Alsina como delegada); así como la de Suiza (Manuel Manonelles), completando de esta manera la «primera fase de urgencia» del plan de despliegue de la acción exterior del gobierno catalán.

A estas «embajadas» hay que sumar la de la Generalitat ante la Unión Europea (UE), única delegación que se mantuvo abierta durante la aplicación del 155 –si bien se destituyó a su responsable, Amadeu Altafaj– ya que otras comunidades autónomas también tienen interlocutores directos en Bruselas para asuntos que les afectan y cuyas competencias en España están transferidas a las regiones.

Dos fases de expansión

Una vez superada la «primera fase», la intención del gobierno catalán es iniciar la «segunda fase de consolidación» que dará lugar a su vez a la «tercera fase de expansión», en cuanto a delegaciones en el extranjero se refiere.

De esta manera, la Consejería que controla Maragall –que también es el candidato de ERC a la Alcaldía de Barcelona– ya tiene sobre la mesa de trabajo los proyectos de internacionalizar la política catalana en Portugal, los Balcanes y los países nórdicos, primero; y en el Mediterráneo, en Oriente Próximo, los países asiáticos y en América Latina, después.

La Generalitat quiere recuperar lo antes posible la quincena de delegaciones que se vieron afectadas por la aplicación del 155 (cuyo coste superaba con creces los seis millones de euros al año), además de reactivar el servicio de protodiplomacia que se organizaba alrededor del Diplocat, organismo clave para «la internacionalización» de las aspiraciones independentistas.

En este sentido, ayer, desde Roma, Maragall señaló que «los acontecimientos políticos en Cataluña forzaron un cierre absurdo e irracional (de las delegaciones), que estamos en condiciones de recuperar».

«Resistencia o subsistencia»

Aunque no sin dificultades, para el gobierno catalán está siendo más fácil de lo esperado esta recuperación de la acción exterior. «El mismo local, el mismo delegado y el mismo equipo», celebró el consejero en su intervención en la capital italiana, y añadió: «La ambición es aún más alta (que antes del 155) porque tenemos la oportunidad de mirar más lejos y no quedarnos en una pura batalla de resistencia o subsistencia, sino también desarrollar proyectos de relación plena con las instituciones y la sociedad italianas».

Con este objetivo de «relaciones bilaterales», desde la Consejería señalaron que Maragall aprovechó el viaje a Roma para iniciar estas «relaciones» e informaron de que mantuvo «reuniones y encuentros con representantes de instituciones, think tanks y medios de comunicación italianos». Junto al consejero, además del delegado de la Generalitat en Roma, Luca Bellizzi, también viajó en la comitiva institucional Mireia Borrell, directora general de Relaciones Exteriores.

Informar al Ejecutivo

Aunque la sintonía entre Maragall y el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell, no es la mejor, ayer, desde Roma, el consejero reconoció que las nuevas «embajadas» catalanas ya han sido puestas en conocimiento del Gobierno de España. Está pendiente, todavía, el recurso que el Ministerio interpuso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en septiembre, contra la Generalitat por la reapertura de las delegaciones afectadas por el 155.