El presidente de la Generalitat Quim Torra ayer en el Parlament
El presidente de la Generalitat Quim Torra ayer en el Parlament - EFE

Torra pide mediación al Rey y este le recuerda que él no hace política

El «president» afea a Don Felipe su defensa del Estado de Derecho y la Constitución

Barcelona/ MadridActualizado:

El movimiento independentista, liderado por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, fija ahora su objetivo en el Rey. La jugada consiste en intentar desestabilizar la institución del Jefe del Estado y, para ello, cualquier excusa es buena. El jefe de la Casa del Rey, Jaime Alfonsín, dio ayer acuse de recibo a la carta de Torra, enviada por la mañana, en la que este pedía una reunión con Felipe VI para que mediara con el Gobierno de España y permitir «una etapa de negociación (política) que acabe siempre con dar la palabra a la ciudadanía de Cataluña».

Alfonsín respondió remitiendo la carta de Torra al Ejecutivo de Pedro Sánchez, en base al artículo 64.1 de la Constitución, que reza que «los actos del Rey serán refrendados por el presidente del Gobierno y, en su caso, por los ministros competentes». Es decir, el Rey no trata asuntos políticos que corresponden al Gobierno y menos si son bajo las premisas de dialogar sobre «las relaciones entre Cataluña y España» y «la relación de respeto que pertoca entre instituciones y países», tal y como indica Torra.

Torra, en una misiva firmada también por los expresidentes de la Generalitat Artur Mas -procesado judicialmente por convocar y organizar una consulta ilegal en 2014- y Carles Puigdemont -fugado de la Justicia española para evitar ser juzgado por declarar ilegalmente la secesión de Cataluña-, reprocharon al Rey su discurso del pasado 3 de octubre (3-O) por la tarde, dos días después del 1 de octubre (1-O) y al finalizar una jornada de huelga general salvaje contra el Estado a la que se sumó la Generalitat. Felipe VI, durante su intervención televisada, ratificó su compromiso con la aplicación del Estado de Derecho y la Constitución, así como con el cumplimiento estricto de las leyes y las sentencias judiciales. Una posición que no agradó a los grupos independentistas, ni a sus líderes, algunos de estos ahora en procesos judiciales, precisamente por vulnerar el orden constitucional.

En la misiva, Torra y los expresidentes autonómicos Mas y Puigdemont califican la jornada del 1 de octubre como «violenta», por parte de la policía -cuyo cometido fue el de cumplir con las resoluciones judiciales-, e «inaceptable»; y las palabras del Rey el 3-O supusieron, en su opinión, la «aprobación a la violenta represión de la policía contra ciudadanos completamente pacíficos».

Además de afearle al Rey su discurso del 3-O, Torra, Mas y Puigdemont reiteran que no cederán en «implementar el mamdato popular por vías pacíficas y democráticas», porque se han comprometido firmemente con «este movimiento de libertad» que supone, desde su punto de vista, la secesión. Por lo tanto, añaden, «hay que abrir una etapa de negociación que acabe siempre por dar la palabra a la ciudadanía de Cataluña» y que ponga fin a la «situación de anomalía con la que los jueces y los policías ocupan el espacio (político)». Finalmente, reclaman que «la ley se ajuste a las voluntades democráticas y que no sea la democracia la que se tenga que encorsetar a unas leyes antiguas».

Encuentro en Tarragona

De esta manera, el independentismo institucional ha calentado el ambiente político de cara a la inauguración, mañana, de los Juegos Mediterráneos de Tarragona, acto al que está prevista la asistencia de Felipe VI y Pedro Sánchez. Al cierre de esta edición, ayer, todavía no estaba confirmada la asistencia de Torra, si bien fuentes de la Generalitat no descartaban su presencia, pese a reconocer que la reunión con el Rey no se producirá: «Está todo abierto».

En cualquier caso, el formato de la ceremonia de inauguración del evento deportivo no dejaba margen para encuentro alguno, ni en tiempo ni en espacio. La ceremonia de mañana empieza a las 21.00 horas y concluye a medianoche. El formato del acto contempla que las autoridades -entre ellas Torra, si quiere- reciban al Rey en la puerta y luego pasen todos al Nou Estadi de Tarragona para seguir la ceremonia, que incluye actuaciones musicales, desfile de atletas y discursos de los responsables deportivos. Durante el acto, Felipe VI estará acompañado por el presidente del Gobierno, que se sentará a su derecha.

Mientras tanto, al margen de la reunión de Sánchez con Torra, en La Moncloa el próximo 9 de julio, Pablo Iglesias, líder de Podemos, se verá con el presidente de la Generalitat el próximo lunes -el mismo día que Urkullu con Sánchez- en el Palacio de la Generalitat. En la formación de Iglesias se consideran un actor medidador que tiene la tarea de «contribuir a que haya un ambiente de entendimiento», informa Alexis Romero.