Toreros y sacerdotes jugarán un partido de fútbol en Badajoz a beneficio de un comedor infantil en Perú

EP | BADAJOZ
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Toreros y sacerdotes jugarán mañana un partido benéfico de fútbol en el pabellón de La Granadilla de Badajoz, a las 21, 00 horas, cuyos fondos irán destinados al comedor infantil que los misioneros de Mérida-Badajoz atienden en San Miguel de Huambo (Perú).

Con anterioridad al partido, a las 19,00 horas, toreros y sacerdotes participarán en una recepción que se desarrollará en el Gran Casino Extremadura, también en la capital pacense, según informó el Arzobispado de Mérida-Badajoz en nota de prensa.

En la cita participarán, entre los toreros, Antonio Ferrera, Israel Lancho, Santiago Ambel Posada, Javier Solís, José Antonio Campuzano, Paco Ureña, Pepín Liria, Alejandro Talavante, Miguelín Murillo, Pedrito de Portugal, Manolo Bejarano, Marco Tenorio Bastinha, Luis Miguel Correa, Diego Ferrera y Javier Ambel Posada. A ellos se han unido el cantante José Manuel Soto y el futbolista Fernando D'Amico.

Por parte de los sacerdotes estarán Francisco José Andrades Ledo, rector del Seminario, los formadores del mismo Francisco González Lozano y Luis Manuel Romero Sánchez, Manuel Fernández Rico (párroco de San Fernando y Santa Isabel en Badajoz), Mario Corrales (sacerdote en Jerez de los Caballeros), Valeriano Domínguez Toro (párroco de La Garrovilla), Víctor Pérez Carrasco (párroco de Quintana de la Serena), Isidro Luengo (párroco de Gévora del Caudillo), Casimiro Muñoz (sacerdote en Montijo y responsable de la página web del Arzobispado) y Juan Delgado (sacerdote en Montijo).

Comedor infantil

Los fondos que se recauden del partido se destinarán al comedor infantil que los misioneros de Mérida-Badajoz atienden en San Miguel de Huambo (Perú). La parroquia de San Miguel de Huambo está situada en la provincia de Rodríguez de Mendoza, que desde el año 1996 está atendida por sacerdotes de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.

A finales de los años 80, ante la fuerte crisis que asoló el país, muchas parroquias en todo Perú vieron la necesidad de construir comedores parroquiales, para lo que contaron con la ayuda de Cáritas Perú. En esos años se abrió el comedor parroquial de San Miguel. La parroquia, por medio del Obispado, compró una casa en la que, en los fuertes años de crisis comían unos 300 niños.

En la actualidad están inscritos en el comedor un centenar de niños, todos ellos de baja economía. Al salir de la escuela (primaria) y del colegio (secundaria), y antes de caminar hasta sus respectivos caseríos, pasan a comer. Para algunos de ellos es la única comida fuerte del día. A mediados de 2007 se comenzó la construcción de un nuevo comedor.