Bartolomé Guerra (PP) y Francisca García (PSOE)
Bartolomé Guerra (PP) y Francisca García (PSOE)

Tolox, el pueblo de Málaga donde PP y PSOE sí gobiernan juntos

El 26-M hubo empate entre ambos partidos y dividieron el mandato a la mitad

J. J. Madueño
MálagaActualizado:

Se abrieron las urnas en la noche del 26 mayo y en Tolox nadie había ganado. PP y PSOE sacaron 603 votos cada uno en las pasadas elecciones municipales. Había un empate técnico. Se hicieron alegaciones a un voto nulo socialista con un posible sorteo de la Alcaldía en el horizonte, pero en la mente de Bartolomé Guerra (PP) y de Francisca García (PSOE) solo había una idea, tan lógica como sencilla, pero inaceptable a priori para sus partidos. Estaban decididos a repartirse la Alcaldía dos años para cada uno, pasara lo que pasara en aquel sorteo. La suerte dio el gobierno a los populares, que cumplieron su palabra. Una periodista fue la que eligió una papeleta que decía que el PP se quedaba con el sexto concejal que decantaba la balanza, pero en Tolox el pacto estaba firmado.

Desde entonces, el Gobierno del municipio está repartido entre PP y PSOE. Los dos primeros años el alcalde es Guerra, pero cederá el sillón a García los dos últimos años de mandato. «O aceptaban o nos íbamos a independientes», señala Bartolomé Guerra meses después de aquellos días de especulaciones y sorteos. No fue fácil sellar el pacto de gobierno. A los populares y a los socialistas no les hacía gracia gobernar con el eterno enemigo. A García se le llegó a decir que si sellaba el pacto podría ser expulsada del PSOE, pero nada impidió que ambos se pusieran de acuerdo.

Alternancia en el poder

Las áreas están repartidas al 50 por ciento. Francisca García es primera teniente de alcalde hasta que pase a ser alcaldesa. Entonces su puesto lo ocupará Guerra. Es la junta de gobierno local con dos representes de cada uno la que decide qué hacer en cada momento. Cada semana, PP y PSOE se encierran hasta que llegan a un acuerdo, sabiendo que hay que desterrar las cuestiones ideológicas y que solo vale la gestión del municipio. «Solo nos interesa resolver los problemas de los vecinos», apunta Guerra, que visita las obras junto a García y con la que se ha propuesto sacar a Tolox de la quiebra técnica en la que está sumido.

García y Guerra discuten todo lo que hay que hacer. Las obras, la limpieza, los servicios sociales… El objetivo de ambos partidos es el mismo. En un pueblo de algo más de 2.000 habitantes, los grandes temas políticos se resumen, como reconocen, a mejorar la vida de los vecinos. Y esto deben hacerlo en un pueblo pequeño y singular inmerso en la Sierra de las Nieves, a la que aporta gran parte del patrimonio natural.

De hecho, la gran reivindicación de PP y PSOE para este pueblo es sobre las ayudas y repartos del futuro Parque Nacional Sierra de las Nieves. Resulta que es Tolox la localidad que contribuye al 80 por ciento de la extensión del futuro parque, por lo que exige que los repartos se hagan ponderados en base a la aportación de cada uno y no a partes iguales con todos los municipios de la comarca. «¿Qué diferencia va a haber en eso entre PP y PSOE? Ambos queremos lo mejor para el pueblo», afirma Guerra, que pide a sus partidos que tomen nota de lo ocurrido en Tolox y que pongan lo que dicen los ciudadanos en las urnas por delante de los intereses del partido, como ellos han hecho en este pueblo con el beneplácito de gran parte de los toloxeños.

El paradigma de Cartagena

Cartagena representa el caso opuesto al de Tolox. En la ciudad murciana, el Comité Federal del PSOE decidió expulsar a seis concejales del Ayuntamiento, entre los cuales se encontraba la actual alcaldesa, Ana Belén Castejón, precisamente por haber alcanzado el pasado mes de mayo un acuerdo de gobierno con el PP y Ciudadanos. De manera que la socialista y la popular Noelia Arroyo se turnarán en el poder dos años cada una.

La decisión del partido sorprendió a la propia Castejón, que la calificó de «injusticia» en una entrevista concedida esta semana a ABC. Por eso, pide «audiencia» con Ferraz para defenderse ante esta situación. «Una siempre espera que su partido tenga altitud de miras y cuando ve que en otros puntos del territorio español se han realizado este tipo de pactos, no se entiende», dijo Castejón.