J. Pérez de Cuéllar, ex secretario general de la ONU, durante la entrevista. Chema Barroso

«Hay que tener mucho cuidado para evitar que todo esto provoque la confusión y un antiislamismo crónico»

El ex secretario general de la ONU Javier Pérez de Cuéllar considera clave el papel de este organismo al fijar el castigo a los terroristas, pero también a la hora de prevenir acciones criminales como las ocurridas en EE.UU., España o Perú. Pero él opina sólo «a título personal», ya que tiene «alguna experiencia» en Naciones Unidas, según sus palabras, después de una década (1982-1991) al frente.

MADRID. Carmen Muñoz
Actualizado:

El veterano diplomático peruano también fue primer ministro y canciller del Gobierno de transición instalado tras la huida de Alberto Fujimori, su adversario en las cuestionadas elecciones de 1995.

-¿Habrá un antes y un después de los atentados del 11-S?

-Tanto como cambiar el curso de la Historia no sé. Lo que sí va a haber o espero que haya es una reacción coordinada de la comunidad internacional para luchar contra el terrorismo en todas sus formas. No sólo es castigar, que se lo merece, sino también prevenir la continuación de esa ola terrorista y ese monstruoso ataque contra inocentes en EE.UU.

ESPAÑA E IRLANDA

-¿Cree que la respuesta debe ser dirigida por la ONU o por EE.UU.?

-Lo apropiado sería que la Asamblea General de Naciones Unidas, que está discutiendo la cuestión del terrorismo como una prioridad de su agenda, constituya una comisión que redacte un proyecto de convención o tratado sobre el terrorismo, que contenga no sólo formas de castigo sino también la manera de prevenir actos de la naturaleza que acabamos de sufrir, terrorismo interno como el de España e Irlanda y terrorismo por razones político-sociales, como el de Perú o Colombia. Hay que tratar de resolver los grandes problemas socioeconómicos del mundo en desarrollo con el fin de que no haya terreno propicio para que los terroristas abusen de la pobreza e ignorancia de la población para justificar lo injustificable: el terrorismo.

Estados Unidos tiene un papel muy importante que desempeñar en esa lucha, pero no creo que la vaya a liderar. Eso no quiere decir que no lidere la reacción al ataque tan cobarde contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

-¿Qué le parece la actitud de EE.UU. tras los atentados del 11-S?

-Sensata, tratando de lograr una reacción que sea un golpe certero contra los verdaderos responsables.

-¿Y la unánime respuesta del Consejo de Seguridad la pasada semana?

-Notable, pero ahí no se debe quedar. Se han aplicado sanciones económicas y financieras, pero hay que ir un paso más adelante dentro del marco de la ONU. de manera que si hubiera que utilizar la fuerza lo ideal sería que fuera autorizada por Naciones Unidas como ocurrió durante la Guerra del Golfo. Una cosa es que se utilice la fuerza en inmediata autodefensa y otra cosa es utilizar la fuerza quince días después del atentado. La autorización de la ONU es prácticamente obligatoria.

-¿El origen de esta oleada de terror puede ser el conflicto o el odio entre civilizaciones o religiones?

-No, eso es exagerado. El que haya fanáticos en algunas religiones no quiere decir que sea un conflicto entre religiones, es un conflicto creado por fanáticos del islamismo. Pero de ahí a generalizar o decir que los islámicos son terroristas por naturaleza es falso, porque el Corán es un documento de paz y está en contra del crimen. El terrorismo es un crimen, nacional o internacional pero es un crimen. Cómo se concibe una religión en el mundo que justifique el crimen. Hay que tener mucho cuidado para evitar que todo esto provoque la confusión y se convierta esto en un antiislamismo crónico.

AFGANISTÁN

-Afganistán sigue siendo una cuestión pendiente, como en sus tiempos en Naciones Unidas.

-Desde la retirada de las fuerzas soviéticas, a la que yo contribuí con grandes esfuerzos personales, no se ha podido crear un Gobierno de unidad nacional que le dé las características de un Estado estable, duradero, a Afganistán, un país tribal. Lo que hay que esperar es que el Rey Zahir consiga la unidad de todas las facciones y que llegue a existir como un Estado responsable ante la comunidad internacional.