Stephen Barclay, ministro para el Brexit
Stephen Barclay, ministro para el Brexit - EP

Londres asegura que las pymes españolas «no están preparadas» para un Brexit duro

Stephen Barclay, ministro para la salida del Reino Unido de la Unión Europea, afirma que la intención del Gobierno es buscar un acuerdo con Bruselas antes del 31 de octubre

Madrid Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La sola posibilidad de que Reino Unido haga efectivo su divorcio de la Unión Europea «por las bravas» el próximo 31 de octubre tendría graves repercusiones económicas para España. Así lo ha expresado este jueves el ministro para el Brexit, Stephen Barclay, en un desayuno informativo organizado por Europa Press en Madrid. «Dudo que las pequeñas y medianas empresas españolas estén preparadas para una salida sin acuerdo», ha aseverado.

España posee unos vínculos empresariales estrechos con Reino Unido. Por eso, Barclay ha pedido «flexibilidad» y «creatividad» a Bruselas para poder alcanzar un acuerdo que beneficie a ambas partes. En caso de que se produjera un Brexit duro, ha destacado que la Comisión Europea «asegura estar totalmente preparada ante esta eventualidad», pero incidiendo en que no todas las pymes de Europa lo están.

Reino Unido es asimismo el primer destino de la inversión española y el segundo país que más invierte en España. Es el tercer mercado para los productos españoles (detrás de Francia y Alemania) y el primer cliente turístico. A esto se suma que de Gibraltar dependen 15.275 trabajadores transfronterizos, 9.726 españoles, según los últimos datos del Gobierno del Peñón.

Por otro lado, el 7,2% de las exportaciones españolas (unos 19.000 millones) tienen como destino Reino Unido, mientras que el 4% de las importaciones españolas (unos 11.400 millones) proceden de este país, según datos de la CEOE. Así, el ministro para el Brexit ha subrayado que en ausencia de un acuerdo de salida de la UE, productos como el vino de Jerez, el queso manchego o el cava, entre otros, perderían las protecciones arancelarias de las que gozan actualmente y tendrían que enfrentarse a la competencia. Eso sí, ha dicho que «el aceite no se vería afectado por ahora». En lo que concierne al vino, otro de los productos españoles estrella, no ha sido tan claro. «El primer ministro Boris Johnson está muy a favor de las empresas, pero tenemos que proteger a nuestros productores nacionales. También los productores británicos van a tener que pagar aranceles, lo que es un impuesto para nuestros consumidores», ha manifestado Barclay.

Además, ha señalado que los retrasos de dos días que se registrarían en el Puerto francés de Calais, situado al borde del Canal de la Mancha, pueden influir negativamente en las exportaciones de productos hortofrutícolas españoles a Reino Unido, como los pepinos y las lechugas. «Los retrasos en el Puerto de Calais también se sentirán en Irlanda y en los negocios españoles. Puede producir estragos en la economía», ha indicado.

Aplazar las negociaciones sobre el «backstop»

El ministro británico para el Brexit ha insistido en pedir «flexibilidad y creatividad» a la Unión Europea para buscar un acuerdo antes del 31 de octubre que sortee el gran obstáculo para Londres de la salvaguarda irlandesa o «backstop», según la jerga de las negociaciones. Dada la triple negativa del Parlamento británico a aprobar el el mecanismo para evitar una frontera dura entre las dos Irlandas y de Bruselas de reabrir las negociaciones sobre el acuerdo, Barclay ha instado a Bruselas a aplazar este conflictivo punto hasta el periodo transitorio que se extendería una vez que se consume el Brexit de Halloween el 31 de octubre hasta diciembre de 2020.

En esta línea sobre el «backstop», Barclay ha pedido a Bruselas que tenga en cuenta la realidad política de Reino Unido, cuyo Parlamento «ha rechazado ya tres veces» el mecanismo acordado por la ex primera ministra Theresa May y Bruselas para la frontera irlandesa. «La salvaguarda no es necesaria hasta diciembre de 2020, el final del periodo transitorio, por qué arriesgarnos cristalizando este punto de cara a noviembre cuando podemos trabajar juntos sobre ello hasta diciembre de 2020», ha afirmado el ministro para el Brexit de Boris Johnson.

Barclay ha llegado a Madrid en plena crisis institucional y política en Reino Unido, con enfrentamiento de poderes entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Este jueves, la Corte Suprema albergará la tercera sesión sobre los argumentos legales acerca de la «prorrogación» del Parlamento hasta el 14 de octubre ideada por Downing Street, después de que un juzgado inglés diera la razón a Johnson y otro escocés se pusiera en su contra. Ante las sospechas de que el Gobierno se estaría planteando desoír una sentencia en su contra, Barclay ha asegurado que el Ejecutivo conservador acatará el próximo fallo de la Corte Suprema pero sin mencionar la posibilidad de que puedan pedir una nueva suspensión.

En cuanto al bloqueo del Parlamento y pese a la negativa de los Comunes a adelantar elecciones para mediados de octubre, Barclay ha sostenido que tendrán «elecciones pronto, y que lo tiene que decidir la ciudadanía, no el Parlamento». Sobre el temor a una posible fractura británica con Escocia e Irlanda del Norte, Barclay ha defendido la «integridad territorial» por lo que niega la convocatoria de un nuevo referéndum independentista y de otro tipo de acuerdo que ponga en riesgo el de Viernes Santo que garantizó la paz en el Ulster.

El hombre de Johnson para la salida de la UE tiene previsto reunirse este jueves con el ministro de Exteriores en funciones Josep Borrell y mañana volver a Bruselas. El Gobierno tory mantiene su hiperactividad entre gritos de protesta en Reino Unido y encontronazos del premier con sus ciudadanos por su discurso «Brexit el 31 de octubre o muerte». Para ello avisa una y otra vez que, en caso de no tener acuerdo -para lo que dicen seguir luchando hasta el final-, no solo las empresas británicas acusarán una hipotética salida abrupta sino también las irlandesas y, por supuesto, las españolas.