Solana dice que exigir siete días de calma es «una estupidez»

JERUSALÉN. J. C.
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Diálogo de sordos. Eso es lo mejor que puede decirse de las reuniones mantenidas ayer en Jerusalén entre la UE, con el primer ministro belga, Guy Verhostadt; el alto representante, Javier Solana, y el presidente de la Comisión, Romano Prodi, a la cabeza, y Ariel Sharón y Simón Peres.

Israel considera que la UE no es un interlocutor válido en el conflicto por su parcialidad a favor de los árabes. Así, Sharón hizo oídos sordos a la petición europea de aparcar la exigencia de siete días de calma absoluta antes de aplicar el Informe Mitchell. Pese a que casi todas las partes consideran que mantener esa exigencia supone dar a los extremistas, de uno y otro lado, capacidad de veto en el proceso de paz, el Gobierno israelí no se apea del carro. «La exigencia de siete días de calma es una estupidez», señaló ayer Solana.

Las discrepancias entre Israel y la UE se intensificaron así horas antes de lo que se supone un discurso importante de Powell, quien exige a Arafat luchar con decisión contra el terrorismo, que apostará por la creación de un Estado palestino si se garantiza la seguridad de Israel y se respeta antes, paso a paso, el Informe Mitchell.

Entre tanto, la violencia que no cesa se cobró ayer dos nuevas vidas cuando un blindado israelí abatió a tiros a dos policías palestinos en la franja de Gaza, cuando patrullaban junto al asentamiento de Dugit.