Sánchez e Iglesias, en el Congreso en una imagen de archivo
Sánchez e Iglesias, en el Congreso en una imagen de archivo - JAIME GARCÍA

Los socios de Sánchez aprietan con el referéndum tras las tesis de Iceta

El Gobierno del PSOE asegura que no hablará de la independencia para una hipotética investidura, pero Podemos, ERC y JpC lo pondrán sobre la mesa

Madrid/BarcelonaActualizado:

Si Pedro Sánchez quiere mantenerse como presidente del Gobierno se enfrentará de nuevo al Rubicón del referéndum de autodeterminación. Con los puentes rotos a su derecha solo una suma por encima de la mayoría absoluta con Ciudadanos y una rectificación de Albert Rivera podría apartar ese elemento como instrumento de presión sobre la estabilidad del Gobierno y de España.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, recuperó ayer la idea del referéndum como su solución para Cataluña y lo volverá a incluir en su programa electoral. Iglesias defiende una fórmula de consulta con multirrespuesta, no solo con un planteamiento de sí o no a la independencia, sino incorporando una tercera opción. «Nosotros vamos a defender que Cataluña siga en España quizá con un encaje constitucional diferente», dijo ayer Iglesias mostrando cuál sería esa tercera opción.

Tras las palabras esta semana de Miquel Iceta, líder del PSC, el socialismo catalán se zambullía de lleno en una de las hipótesis del separatismo más pragmático, que representaría ahora ERC, y cuya estrategia consiste en dejar pasar el tiempo para caminar hacia una mayoría social independentista más contundente, que permita un nuevo pulso al Estado, para lo que se entiende fundamental el papel de las generaciones jóvenes. Iceta planteaba la necesidad de «encontrar o habilitar mecanismos para abordar eso».

El referéndum del PSC

Entre la incomodidad del Gobierno en público y las críticas abiertas en privado, el líder del PSC tuvo que matizar sus palabras negando un referéndum. Una aclaración necesaria dadas las múltiples veces que el PSC y el propio Iceta lo han defendido. Al menos, cinco veces de forma clara y explícita en los últimos años. Desde el programa electoral del PSC en las elecciones autonómicas de 2012 hasta en declaraciones del mismo Iceta en 2014, 2016 o 2018, pasando por una defensa contundente de la celebración de un referéndum en una charla el mismo 2012.

Así se presentó el PSC en la cita de 2012: «Manifestamos nuestro convencimiento de que los ciudadanos y las ciudadanas de Cataluña deberán decidir libremente sobre cualquier propuesta de cambio substancial de las relaciones entre Cataluña y España, acordada entre las instituciones catalanas y españolas, a través de un referéndum, en el que se plantee una pregunta clara, a la que se deba responder de forma inequívoca, aceptando o rechazando el proyecto sometido a consulta».

Y ese mismo año, el propio Iceta, aún no líder del PSC, decía esto en un acto interno del partido: «Los referéndums sobre la independencia se tienen que poder hacer. De hecho, en las democracias avanzadas se pueden hacer. ¿Cómo? Por la vía del acuerdo». En aquel año, al PSC lo lideró Pere Navarro y no fueron pocas las fricciones con el PSOE por las diferencias entre ambos a la hora de afrontar este asunto.

Después, en 2014, Iceta se convirtió en el primer secretario, es decir, en el secretario general del PSC. Un día después de hacerse con el partido dijo a TV3: «El PSOE no quiere una consulta, a ver si nos enteramos, lo ha dicho por activa, pasiva y perifrástica; nosotros (el PSC), sí». Después llegarían defensas similares, aunque matizadas, en 2016 y 2018. Hasta la entrevista en el diario vasco Berria.

«Raya roja»

Ahora mismo, formalmente el planteamiento que el PSC defiende y que el PSOE ha asumido como política territorial es el de una reforma constitucional enfocada al reconocimiento de la plurinacionalidad de España como «un proceso de fortalecimiento del autogobierno de Cataluña, de mejora de su financiación, de mejor reconocimiento de su personalidad nacional». Tanto Sánchez como Iceta defienden que ese acuerdo, que deberá recoger una modificación del Estatuto de Autonomía, posteriormente tendría que ser refrendada en una consulta.

¿Tendría cabida que en esa votación que defienden los socialistas se introdujese la opción de la independencia? El formato sería el mismo que el que defienden Iglesias y con el que en Podemos siempre se han mostrado seguros de que de esa forma la independencia no sería la fórmula favorita de la mayoría de los catalanes.

Esta fórmula de entrada fue ayer rechazada por el Gobierno, muy centrado en que el tema catalán no tome el protagonismo de la campaña. Preguntada específicamente por este planteamiento de Podemos, la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, zanjó que «no hay tal derecho a la autodeterminación». Celaá presentó la petición de un referéndum como una «raya roja» para este Gobierno: «No contemplamos nada que tenga que ver con eso en relación a la investidura».

Pero lo que no dicen ya los socialistas es que sea imposible pactar con los partidos que sí lo defiendan. No hace tanto se defendía eso. En la resolución del Comité Federal del 28 de diciembre de 2015 se marcó a Sánchez un terreno claro al considerar la autodeterminación, el separatismo y las consultas «que buscan el enfrentamiento» como elementos « innegociables» para el PSOE. Y se exigía además que «la renuncia a esos planteamientos es una condición indispensable para que el PSOE inicie un diálogo con el resto de formaciones políticas». Simplemente para iniciar el diálogo.

En estos momentos el PSOE no se plantea tanto, por más que vaya a resistirse a las demandas de Podemos , ERC y Junts per Catalunya, que en el caso de Quim Torra y Carles Puigdemont alcanzan al diálogo sobre los presos independentistas y a la mesa de negociación con un relator.