El sistema penitenciario entrará en una etapa crítica en apenas dos años si la población reclusa crece al mismo ritmo

El primer trismestre del año aumentó en 1.550 el número de internos. De las siete nuevas cárceles previstas, sólo una podrá estar abierta en 2005

PABLO MUÑOZ
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MADRID. El constante e importante aumento de la población reclusa en España amenaza con convertirse a medio plazo en uno de los principales problemas del Ministerio del Interior que, de no actuar con rapidez, puede ver cómo en un par de años la masificación regresa a las prisiones y con ella el riesgo de que se produzcan constantes incidentes en ellas. Así lo reconocen fuentes penitenciarias consultadas por ABC, que destacan además que ya a corto plazo existe un serio peligro de deterioro de las condiciones del sistema penitenciario, que ahora «alcanza unas cotas de calidad que nos sitúan en la vanguardia de Europa».

El objetivo de «barrer las calles de delincuentes» fijado por el presidente del Gobierno, José María Aznar, es incuestionable. Pero si no se adoptan medidas urgentes en materia de infraestructuras penitenciarias los centros penitenciarios pueden convertirse en «bombas de relojería» por efecto de la masificación. El Ejecutivo ha anunciado la construcción de cuatro nuevas cárceles, con un aumento de la dotación presupuestaria de 130,8 millones de euros que hay que sumar a los 189,4 millones ya previstos. Estarán localizadas en Andalucía (2), Levante y Madrid, y además se ampliará la de Arrecife (Lanzarote). El número total de nuevas celdas será de 4.032 (1.008 cada una de ellas). Dado que la capacidad operativa de un centro se alcanza cuando la mitad de las celdas están dobladas, el número de plazas sería de 6.048.

Sólo una en marcha

Sin embargo, la realidad es que de esos nuevos centros sólo uno, el de El Puerto de Santa María (Cádiz), cuenta ya con los terrenos, cedidos por el Ayuntamiento. De cumplirse los plazos previstos, su puesta en funcionamiento está prevista para mediados de 2005. Con la población reclusa actual, si se pusiera en marcha hoy mismo ya estaría llena. Los demás, ni siquiera tienen asignada una localización concreta, entre otras razones porque muchos municipios se niegan a que en su término municipal se edifique una de estas instalaciones. Si a todo ello añadimos que construir un centro penitenciario cuesta, una vez adjudicadas las obras, dos años, el objetivo del Gobierno de que todas estas prisiones estén en funcionamiento en 2007 «resulta muy difícil de cumplir», según reconocen las citadas fuentes. Particularmente llamativo es que aún hay tres centros previstos en el plan de 1991 -País Vasco, Navarra y Canarias-, que hoy ni siquiera están en fase de proyecto, a pesar de que la última se considera prioritaria.

Las cifras son preocupantes. El ritmo de crecimiento de la población reclusa prácticamente no se ha desacelerado respecto a 2002, cuando el número de presos sufrió el mayor aumento de los últimos años. Y eso se produce, además, cuando acaban de ponerse en marcha los juicios rápidos que, según muchos expertos, «supondrá al menos en un principio el ingreso en prisión de un mayor número de personas». Las últimas reformas legislativas que endurecen las penas para los delincuentes habituales también acarrearán mayor población reclusa.

Las cifras

En concreto, en el primer trimestre del año ha crecido la población penitenciaria en las cárceles que dependen de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias -todas excepto las de Cataluña-, en 1.422 internos y la cifra llega a 1.550 en toda España. En el mismo periodo de 2002 esa cifra alcanzó los 2.063 presos. El pasado 18 de abril, últimos datos de que se dispone, las prisiones españolas albergaban a 53.710 personas, de ellas 41.492 penadas, y la previsión es que a final de año superen los 54.000. En cuanto a población media en los centros, 2002 se cerró con 50.537, y este año ya roza los 53.000.

Respecto a la tasa de ocupación, en estos momentos está situada en un 105 por ciento, una cifra asumible y bastante modesta en comparación con la situación que había en 1994, cuando alcanzaba el 130 por ciento y los incidentes eran moneda común en los centros penitenciarios. Por ello, aunque de momento hay medios para afrontar el aumento de la población penitenciaria, sobre todo tras las aperturas de los últimos módulos en varias cárceles de reciente construcción, en medios penitenciarios no se oculta que «en sólo dos años el panorama puede cambiar» de forma considerable. Y dos años es un plazo muy breve.