Rafael Ribó, el defensor del pueblo autonómico de Cataluña o Síndic de Greuges
Rafael Ribó, el defensor del pueblo autonómico de Cataluña o Síndic de Greuges - EFE

Un Síndic que no da amparo

Rafael Ribó lleva en el «coche oficial» desde 1980 y ha pasado de militar en el PSUC a cobrar 124.000 euros al año

BarcelonaActualizado:

Rafael Ribó i Massó (Barcelona, 1945) es el Síndic de Greuges -el defensor del pueblo autonómico en Cataluña- desde 2004. Antes, fue diputado en el Congreso (entre 1993 y 1995) y en el Parlamento catalán (de 1980 a 1993 y de 1995 a 2003). Lleva en el coche oficial toda la democracia. En 2018, la institución del Síndic de Greuges está manejando un presupuesto de más de 6,2 millones de euros, entre los que se incluyen los 124.047,14 euros de sueldo anual para Ribó y los emolumentos de las 72 personas a su cargo.

En los últimos meses, tras la aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución, Ribó ha multiplicado sus ruedas de prensa y centrado sus «quejas» en defender a ultranza las posiciones de los partidos secesionistas. Para Ribó, cualquier actuación de la Guardia Civil o la Policía Nacional, criticada por el mundo nacionalista, merece una investigación. No así, sin embargo, los incumplimientos de la Generalitat en materia lingüística, en las escuelas, sobre todo, si el afectado reclama una justa (porque así lo han señalado los tribunales) aplicación del bilingüismo o conjunción lingüística.

Hace unos días, la gota colmó el vaso de la paciencia de Ciudadanos. Firmada por Inés Arrimadas y Carlos Carrizosa, presidenta y portavoz de la formación naranja en el Parlamento autonómico, respectivamente, enviaron una carta a todos los defensores u ombudsman europeos, explicando la «inequívoca y culpable dejación de responsabilidades» de Ribó.

En la misiva, Ciudadanos expone a los colegas del Síndic de Greuges que este no solo no defendió la legalidad durante los sucesos de septiembre y octubre de 2017, sino que se situó «abiertamente favorable» con los que atacaron al Estado de Derecho desde la Generalitat; y cuya acción no era otra que: «Un intento de secesión ilegal dirigido por una minoría radical nacionalista y populista, así como por movimientos populistas antisistema y antieuropeos». Ciudadanos responde, así, a la intensa actividad de Ribó con sus colegas extranjeros ante los que, en varias ocasiones, ha denunciado lo que considera una injusticia: que en Cataluña no hubo ni intento de sedición ni de rebelión, y que, por lo tanto, hay «presos políticos».

Nacionalista de izquierdas

La posición de Ribó en defensa del nacionalismo catalán no es nueva. Siempre ha sido un claro defensor de este, en su versión izquierdista -Sobre el fet nacional (1977) y Catalunya, nació d’esquerra (1988) son dos de sus libros publicados, y hace gala de haber firmado la primera tesis escrita en catalán, en 1974, desde la Guerra Civil-, pese a formar parte de una familia conservadora y burguesa del catalanismo tradicional. Su padre fue uno de los secretarios dedicados a las finanzas de Francesc Cambó, prohombre catalán que financió a los sublevados en 1936.

Ribó fundó ICV en 1987 para dejar atrás las siglas del histórico PSUC. Entró a militar en el PSUC en 1974 y tres años después, en 1977, ya formaba parte de su Comité Central. En 1986 se hizo cargo de las riendas del partido y un año después lo diluyó en ICV, pese a que mantuvo la Secretaría General hasta 1997. Lideró ICV hasta el año 2000 (menos en el periodo entre 1993 y 1996), y entre sus objetivos que se marcó, y cumplió, estaba el de evitar que Izquierda Unida tuviera predicamento en Cataluña. Sus enfrentamientos con Julio Anguita (en 1997, por este motivo) quedan para la historia.

A partir del año 2000, se trabajó ser el elegido para sustituir a Anton Cañellas como Síndic de Greuges. Lo consiguió en 2004, votado por todos los grupos parlamentarios menos CiU, que acababa de perder la Generalitat.

50 viajes por todo el mundo

En tanto que Síndic, forma parte del Instituto Internacional de Ombudsman (IOI, por sus siglas en inglés) y esto le permitió realizar alrededor de 50 viajes por todo el mundo en solo dos años (2010 y 2011) a cargo del presupuesto del Síndic de Greuges. El gasto de estos viajes (más de 150.000 euros) que en ocasiones los hacía con un equipo de trabajadores de la institución, destapados por varios medios, entre otros ABC, causaron una agria polémica política parlamentaria en 2012.

Aunque su cargo no era renovable y solo para cinco años, Ribó promocionó un cambio legislativo, aprovechando la reforma del Estatuto, para que se le pudiera volver a elegir como Síndic. La reforma la impulsó Xavier Vendrell (PP). Poco después, Ribó fichó a Vendrell. En febrero de 2010, Ribó volvió a ser elegido Síndic para un mandato de nueve años, y fue entonces cuando fichó a Jordi Sànchez como adjunto. Sànchez pasó de ahí a la presidencia de la ANC en 2015 y ahora está en prisión preventiva acusado de rebelión.