Sin «velinas» y con dominó

J. ALBIOL | MADRID
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Sin «velinas» como las de las fiestas sardas de Berlusconi, pero era un ambiente tan relajado y distendido, amenizado por partidas de dominó, que difícilmente cabía imaginar que en ese escenario campestre, una finca en las inmediaciones de la localidad cubana de Matanzas, se estaba escribiendo el final de la carrera política de Carlos Lage, defenestrado como primer ministro del régimen castrista a raíz de este episodio; de Felipe Pérez Roque, «decapitado» como titular de Asuntos Exteriores, y de Fernando Remírez de Estenoz, hasta ese momento responsable de Relaciones Exteriores del Partido Comunista de Cuba.

Los tres dirigentes habían sido invitados a esa reunión «de amigos» celebrada el pasado mes de marzo por Conrado Hernández, delegado en Cuba de la Sociedad de Promoción y Reconversión Industrial (SPRI) del Gobierno vasco, y se sintieron tan cómodos en buena compañía que formularon abiertas críticas a los mismísimos hermanos Castro, los referentes del régimen cubano de cuya «nomenklatura» ellos mismos formaban parte. Ignorando, por supuesto, que sus comentarios estaban siendo grabados. Y que toda la escena iba a llegar a los oidos y ojos del poder castrista, que los destituyó. A renglón seguido, el régimen cubano actuó contra los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) destacados en la isla, a los que retiró el estatus diplomático y expulsó de forma fulminante.

Los hijos de Lage

Ahora han trascendido imágenes de esa jornada (en las que también aparecen los hijos de Lage) y han sido reveladas a la opinión pública por «El programa de María Elvira» de la cadena afincada en Miami «Mega TV».

Pero no fue esta la única reunión interceptada en esta compleja cadena de espionaje. Otra de estas «actividades» tuvo lugar en 2007 en el restaurante El Templete, en La Habana Vieja. Fue una comida entre Conrado Hernández y un agente del CNI, aunque al final del almuerzo se sumó otra persona. Según la grabación realizada por el servicio secreto cubano, el empresario y el espía «se ponen de acuerdo en la información que más interesa y que debe obtener». El delegado del Gobierno vasco debía pasar informes sobre la salud de Fidel Castro, el programa energético de la isla y de sus relaciones con Estados Unidos, Rusia y China.

En otra grabación Conrado Hernández admite que tenía que informar a Madrid de que José Ramón Machado Ventura iba a ser el futuro vicepresidente primero, en sustitución de Lage. Según Raúl Castro, horas más tarde, el servicio secreto cubano que opera en la capital de España tuvo conocimiento del futuro nombramiento cuando aún en La Habana no había comenzado el proceso de votación de este cargo. Información más que privilegiada.