El presidente de Vox, Santiago Abascal, aplaude a los militantes y simpatizantes de su partido
El presidente de Vox, Santiago Abascal, aplaude a los militantes y simpatizantes de su partido - EFE

¿Qué significa la irrupción de Vox?

El partido que lidera Santiago Abascal ha obtenido 12 escaños en el Parlamento andaluz y gana notoriedad a la hora pactar para establecer un Gobierno de derechas

Actualizado:

El resultado de las elecciones en Andalucía, en las que el PSOE se ha dado un batacazo muy importante en beneficio de los partidos de derecha, trae consigo un antes y un después en el espectro político de España. El motivo es claro: la irrupción por todo lo alto de Vox en el Parlamento andaluz, donde ha ganado 12 escaños en su primera aparición en esta institución, preludia un posicionamiento para el resto de comicios (europeos y municipales) en el que su objetivo será pasar a ser una pieza clave a la hora de hacer pactos de Gobierno.

La llegada de Vox en Andalucía ha desbancado a la izquierda tras varias décadas gobernando. Y es que la posibilidad de un pacto entre el PP, Ciudadanos y Vox para dirigir esta Comunidad Autónoma le otorga una importancia inesperada para una nueva fuerza política que es catalogada de extrema derecha por sus adversarios. Vox fue fundado a finales del año 2013, con el objetivo de recoger los votos perdidos por un PP que desencantó a ciertos votantes de derechas con sus políticas. De hecho, el partido fue creado por varios críticos socialconvervadores que abandonaron el partido que lideraba Rajoy en un momento en el que la erosión por la crisis era patente. Vox, que significa «Voz» en latín, pretende servir de amplificador de estas voces que buscan otra perspectiva desde la derecha.

Vox deja claro en su manifiesto fundacional en 2014 que su objetivo es abogar por la «defensa de la unidad de la nación española», recuperar el protagonismo internacional, regenerar la política, aboliar la autonomías, buscar un poder judicial independiente y promover la cultura de la vida y la familia. Sin embargo, algunas duras medidas enfocadas en la inmigración o la sanidad han desatado numerosas críticas que las tildan de radicales. Por ejemplo, la deportación de inmigrantes en situación irregular o que haya cometido algún tipo de delito leve así como el cierre de las mezquitas fundamentalistas. También la suspensión del espacio Schengen hasta que existan garantías desde Europa de que no se usará por criminales para huir de la justicia. Por otra parte, quieren suprimir en la sanidad pública las operaciones que no tengan que ver con la salud como pueden ser las de cambio de género o el aborto y la impugnación de la Ley contra la Violencia de Género.

Por ello, no han tardado en saltar ciertas voces que buscan detener la escalada del partido que lidera Santiago Abascal. La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha dicho que «Vox pretende desmontar los 40 años de democracia y de Constitución». Por otra parte, Pablo Iglesias, líder de Podemos, ha comentado que «la mejor vacuna contra el fascismo es defender a la gente trabajadora», porque estos partidos de «extrema derecha» se «alimentan de la aplicación de políticas neoconservadoras» ante las que «tenemos que ser capaces de construir una alternativa de justicia social».

El 5 de marzo de 2016 Santiago Abascal pasó a presidir Vox con una mayoría incontestable. A partir de ese momento, el partido ha ido ganando importancia hasta que este domingo han entrado con mucha fuerza en el tablero político español, ocupando 12 escaños en el Parlamento andaluz, gracias a los votos de la derecha que no confía en el Partido Popular como una alternativa a un Gobierno de izquierdas. Vox de convierte así en la llave que puede abrir la puerta del poder. Lo cierto es que, aunque habrá que esperar a 2019, la aparición de la formación de Abascal supone una revolución inesperada con la que se plantean nuevos retos y negociaciones a la hora de poder tomar decisiones políticas, especialmente en la derecha española.