El primer avión de transporte militar A400M de las fuerzas armadas españolas, a su salida de Sevilla
El primer avión de transporte militar A400M de las fuerzas armadas españolas, a su salida de Sevilla - EFE

Si la tesis de Sánchez fuera cierta, en Sevilla no habría paro

Cree que aviones que se hacen en Francia y EE.UU. se desarrollan en Andalucía

SevillaActualizado:

El presidente del Gobierno dedica un capítulo de su tesis a analizar la acción diplomática del Ayuntamiento de Sevilla para desarrollar su industria aeronáutica. Las diez páginas que ocupan este apartado están plagadas de imprecisiones y datos erróneos. De hecho, si lo que dice Sánchez fuera cierto, en Sevilla hoy no habría desempleo. Sánchez desgrana el afán del Consistorio hispalense por lograr que el avión de transporte militar A400M se fabricara en Sevilla. La tesis dice literalmente que en la segunda mitad de la década de los ochenta el negocio aeronáutico experimentó un boom en la ciudad del Guadalquivir «con la consecución de un mayor número de proyectos aeronáuticos como el A400M, el súper jumbo civil A380 y el B717 de la empresa Boeing». El súper jumbo civil A380 no se fabrica en Sevilla, sino en la ciudad francesa de Toulouse. Es cierto que las empresas españolas consiguieron en torno a un 10% de la fabricación de las piezas del fuselaje del avión, unos paquetes que se distribuyen entre empresas del País Vasco, Madrid y el eje Sevilla-Cádiz, pero afirmar que el A380 sea un proyecto que ganó Sevilla es una imprecisión de bulto.

Algo parecido se puede decir del B717, una aeronave que se ensamblaba en California. En este caso, algunas empresas andaluzas tuvieron contratos, pero nada significativo. Si en la capital andaluza estuviera la línea de ensamblaje de estas dos aeronaves de pasajeros, España sería una superpotencia aeronáutica.

Después de esta imprecisión, habla del A400M como un avión que «duplicaría en capacidad de carga de las aeronaves de transporte militar que en ese momento fabricaba el consorcio europeo Airbus», pero no cita en ningún momento que ese segmento de la aviación sí era, precisamente, la fortaleza industrial de Sevilla (y de toda España), donde sí que se fabrican aviones completos (como el Cn235 y el C295). El autor de la tesis dedicó muy poco tiempo a analizar con detalle la estructura de la industria de la aviación española.

El error más tremendo es el del presupuesto que atribuye al A400M. Según Sánchez, este programa está dotado con una inversión de 20 billones de euros. Se trata, en primera instancia, de un error en la traducción del inglés (bien directamente suyo o bien del «corta y pega» de la fuente original). En inglés «billion» significa mil millones (en español es un millón de millones). Pero es mucho más que un error de traducción, ya que un doctor en Economía debería saber que «veinte millones de millones de euros» es un presupuesto imposible para un avión. Si en Sevilla se fabricaran dos aviones comerciales como el súper jumbo A380 y el Boing B717, y si el presupuesto del A400M (que sí se ensambla en la capital andaluza), fuera de veinte millones de millones de euros, probablemente sería una ciudad sin paro.

Estas diez páginas, en su integridad, son un «Frankenstein» cosido con párrafos de informes oficiales del Ayuntamiento y de la Fundación Hélice (controlada por la Junta de Andalucía), plagados de errores y afirmaciones simplistas por la escasa o nula atención que le prestó al tema.