De las Seychelles al infierno

I. A. / M. A / C. B. | BILBAO
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«Desde que nos avisaron del secuestro, cada vez que suena el teléfono me da un vuelco el corazón», admite la esposa de uno de los tripulantes del Alakrana. «Te dicen que solo van a por el dinero, pero... ¿y si de repente se les cruza el cable?», recalca. La última vez que habló con su marido fue el martes. El atunero acababa de descargar las capturas obtenidas en el principal puerto de las islas Seychelles, Mahé. Al día siguiente, la marinería tenía hora para hacerse de nuevo a la mar, a las seis y media de la mañana.

«Me advirtió de que la situación era muy peligrosa, que ya no sabían hacia donde tirar porque todo estaba plagado de piratas. Un día de estos, a alguno nos van a pillar con la red echada, me dijo; y, mira por donde, al final así ha sido», rememora, con la voz entrecortada.

El riesgo de un secuestro, en las que ya se conocen como las aguas más peligrosas del planeta, era palpable desde hace tiempo. Y no solo por los propios pescadores sino también por los que, desde casa, les añoran durante meses. Argi, la hermana del capitán del `Alakrana´, Iker Galbarriartu, conoce de primera mano los sinsabores de una profesión, que primero ejerció su padre y ahora el primogénito de la familia.

Susto de septiembre

«Siempre estás preocupada por ellos y más desde el último susto que sufrieron a principios de septiembre. Entonces consiguieron eludir el ataque. Iker me envió un correo electrónico el miércoles y estaba ilusionado porque veía cada vez más cerca la vuelta a casa. Mi padre está roto por lo que le ha sucedido», manifestó la menor de los Galbarriatu.

Ayer, a Iker, los piratas somalíes que le mantienen apresado solo le permitieron enviar un escueto e-mail anunciando que la tripulación está bien, sin embargo, el mensaje no sirvió para calmar a los familiares. «Lo de `todos OK´ te da un poco de tranquilidad, sí, pero nosotros queremos verlos sanos y salvos a nuestro lado cuanto antes. Ya esta bien, que el Gobierno y la ministra Chacón empiecen a mover el culo de una vez por todas para terminar con este sinvivir», solicitaron los más allegados de la tripulación del `Alakrana´.

Además de Galbarriartu (capitán), Andoni Gotxi (caldereta), y Victor Orozco (maquinista), hay otro bermeotarra navegando en estos momentos en el «Alakrana». Jose Luis Vildosola, o ayudante de cocina del barco, que actualmente vive con su mujer Inma y su hijo Ekaitz en la vecina localidad de Mundaka. Inma está desolada. «Mi marido no tenia miedo de que le ocurriera nada en el Índico. Nos decía que estaba tranquilo, pero vaya lotería que nos ha caído otra vez», se lamentaba entre lágrimas.

Llegar a puerto

Desde la confirmación del secuestro, la armadora Echebastar Fleet ha informado en todo momento a los familiares de los marineros sobre la situación del pesquero. El departamento de Pesca del Gobierno vasco también ha habilitado un teléfono gratuito (900840120) para el mismo fin. «Hay que esperar a que entren a puerto, porque, al parecer, es entonces cuando los piratas se ponen en comunicación o bien con el Gobierno, con la propia empresa atunera o con algún medio de comunicación para solicitar el rescate y detallar las formas de pago», explicaron.

La esposa del oficial Patxi Valadés, natural de Isla Cristina, (Huelva) pero residente en Ondarroa desde hace años, apenas podía articular palabra. «Cualquiera que tenga familiares en el Índico sabe lo que estamos pasando. No podemos aguantar más. Que termine ya de una vez, por favor», repetía entre lágrimas. Tras una pequeña pausa para tomar aire señala que «son momentos muy duros en los que piensas de todo».