Mil setecientos invitados

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Mil setecientos invitados fueron testigos hoy en la madrileña catedral de La Almudena de la boda de los ya Príncipes de Asturias.

Reyes y Reinas, Príncipes y Princesas, Grandes Duques, representantes de treinta Casas Reales, más de la mitad reinantes, cuatro presidentes europeos, cinco latinoamericanos y varias primeras damas acompañaron hoy a Don Juan Carlos y Doña Sofía en la boda de su hijo y heredero.

El Gobierno en pleno, los presidentes de las más altas instituciones del Estado, todos los autonómicos, alcaldes, cuerpo diplomático y representantes de la política, la empresa, los

sindicatos, la cultura y las artes, el deporte y los toros estuvieron en La Almudena.

También muchos periodistas, profesión de la novia hasta el anuncio de su compromiso con Don Felipe. Directores de medios de comunicación, compañeros de profesión de Doña Letizia, entre ellos Pedro Erquicia, periodista de TVE que se dice fue quien presentó a los hoy esposos, su último jefe, Alfredo Urdaci, y redactores de calle, amigos de la novia.

Los invitados fueron llegando a La Almudena en autobuses, la mayoría, y en coches oficiales, a partir de las nueve de la mañana, cuando todavía, aunque el cielo estaba muy nublado, no llovía. El acceso era a través de la calle Bailén y por la puerta principal de la catedral, frente al Palacio de Oriente.

Madrugadores fueron, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol y Juan Antonio Samaranch, ex presidente del Comité Olímpico Internacional. También madrugaron el tenista Juan Carlos Ferrero, el director de la Fundación Príncipe de Asturias, Graciano García, el tenor Plácido Domingo y de la Realeza los Príncipes Víctor Manuel y Marina de Saboya, junto a su hijo Emanuel Filiberto y su esposa, Clotilde Coureau.

El ciclista Miguel Induráin, uno de los premios Príncipe de Asturias invitados a la boda, llegó en el mismo autocar que María Gabriela de Saboya, los Duques de Braganza, los padres del Duque de Palma de Mallorca, Iñaki Urdangarín y el archiduque Carlos de Austria con su esposa, Francesca Thyssen Bornemisza.

Entre los invitados fue evidente la estatura del jugador de baloncesto Pau Gasol, la simpatía de la tenista Arantxa Sánchez Vicario y la tez morena del golfista Severiano Ballesteros.

Los alcaldes de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; Barcelona, Joan Clos; La Coruña, Francisco Vázquez, en su condición de presidente de la FEMP; Valencia, Rita Barberá; y el de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón entraron por puertas diferentes.

Dos concejalas madrileñas, Trinidad Jiménez, portavoz socialista, e Inés Sabanés, de IU, la primera con un tocado de diseño futurista y la segunda con la cabeza descubierta, llegaron juntas y se fueron del brazo de Miguel Bosé, quien había entrado acompañado de la soprano Ainhoa Arteta.

El cantaor José Mercé, que sin renunciar a su larga melena parecía sentirse algo incómodo en su chaqué, entró por la misma puerta, la de Bailén, que la duquesa de Alba quien, como el presidente del Senado, Javier Rojo, se equivocó de puerta.

El último invitado en acceder a la catedral por la calle Bailén fue el ex presidente sudafricano Nelson Mandela, el único al que los afortunados vecinos del edificio situado frente al templo aplaudieron desde sus balcones.

Tres primos del novio, Alexia, Teodora y Nicolás de Grecia, precedían a quien hasta hoy a las once de la mañana ha guardado el mayor secreto de la boda, el modisto Pertegaz, diseñador del traje de la novia.

Causó sorpresa entre la prensa "rosa" la llegada en solitario y con gesto serio de la Princesa Carolina de Mónaco, sin su esposo Ernesto de Hannover, que sí estuvo anoche en la cena que los Reyes ofrecieron en el Palacio de El Pardo.

También llegaron solos Rodrigo Rato, director gerente del Fondo Monetario Internacional, y la comisaria de Transportes de la UE, Loyola de Palacio, a quien los fotógrafos tardaron unos momentos en reconocer; en cuanto se percataron de quien era, la jalearon con un `guapa! mientras posaba amablemente.

En la lista de solitarios, otros dos nombres a añadir: el Príncipe de Gales y el heredero del Japón, Naruhito.

Todos los presidentes autonómicos viajaron hasta la catedral en el mismo autocar. Los más fotografiados, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y el presidente de Asturias, Vicente Alvarez Areces, por ser la tierra natal de la novia.

Los fotógrafos tuvieron que rogar a gritos a muchos invitados que se detuvieran. La mayoría lo hicieron sin ningún problema, pero ello provocó que se formara una gran fila de los que aguardaban su "turno" para entrar en el templo.

También hubo quienes se resistieron a posar, como el secretario general de UGT, Cándido Méndez, que llegó al mismo tiempo que el astronauta Pedro Duque. Méndez y otro sindicalista, José María Fidalgo, de CCOO., fueron los únicos hombres que no vestían chaqué además de los invitados de países africanos, asiáticos y árabes que vestían atuendos tradicionales.

Una de las que se negó en redondo a detenerse, fue la empresaria Esther Koplowitz, acompañada de su marido el marqués de Cubas. Por posar, posó hasta el cardenal arzobispo Antonio María Rouco Varela.

Del mundo de las letras estuvieron Francisco Umbral, Antonio Gala, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Arturo Pérez Reverte, Antonio Muñoz Molina con su esposa Elvira Lindo, Francisco Ayala, Ernesto Sábato y Víctor García de la Concha, presidente de la Real Academia Española.

Los arquitectos Santiago Calatrava y Rafael Moneo, el pintor Antonio López, el torero Enrique Ponce, junto a su esposa, la siempre elegante Paloma Cuevas, el actor Emilio Aragón, el compositor Cristóbal Halffter, la mezzosoprano Teresa Berganza y el director de orquesta Jesús López Cobos, que minutos después cogía la batuta para dirigir las músicas de la boda, asistieron al enlace.

De la empresa y la banca, estuvieron Emilio Botín, presidente del BSCH; el presidente de El Corte Inglés, Isidoro Alvarez; Alfonso Cortina, de Repsol; el del BBVA, Francisco González; y el empresario y presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

El Gobierno al completo llegó y se fue en autocar. A la salida, Cristina Narbona, ministra de Medio Ambiente, junto a Josep Borrell, conversaba animadamente con la Begum Inaara, esposa del Aga Khan.

El ex-presidente del Gobierno Felipe González y su esposa Carmen Romero llegaron poco antes que José María Aznar con Ana Botella. Tras ellos, el presidente del Congreso, Manuel Marín. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y Sonsoles Espinosa, su esposa, llegaron inmediatamente después que la madre de la novia, Paloma Rocasolano, sus otras dos hijas, Telma y Erika, y de los abuelos paternos y maternos de Doña Letizia.

El líder de la oposición, Mariano Rajoy, caminó hasta entrar en La Almudena acompañado por Eduardo Zaplana, portavoz del PP en el Congreso. Unos pasos más atrás iba el presidente de la CEOE, José María Cuevas.

Magdalena de Suecia, Victoria de Borbón Dos Sicilias y Rosario Nadal, esposa de Kyril de Bulgaria, fueron, entre las princesas jóvenes, las más fotografiadas. Y entre las Reinas, Noor y Rania de Jordania. La Reina Fabiola de Bélgica posó sonriente, saludando con su abanico.

Los presidentes europeos y latinoamericanos llegaron poco antes que los Reyes de Grecia, Constantino y Ana María, junto a los Duques de Esparta, Pablo y Marie-Chantal, y la Princesa Irene. Entre los europeos, Jorge Sampaio, de Portugal, y el checo Vaclav Havel, además del alemán Johannes Rau y la irlandesa Mary McAleese.

Invitados especialmente por el Príncipe Felipe, que ha asistido a sus tomas de posesión, los presidentes de Ecuador, Lucio Gutiérrez; Colombia, Alvaro Uribe; Nicaragua, Enrique Bolaños; Salvador, Francisco Flores; y Panamá, Mireya Moscoso. Los de Costa Rica, Bolivia y Perú estuvieron representados por sus esposas.

A las 10.30 horas, cuando empezaron a caer las primeras gotas de lluvia, pisaban la alfombra roja Alberto de Mónaco; el Príncipe Moulay Rachid, hermano de Mohamed VI; los Grandes Duques de Luxemburgo, Enrique y María Teresa; el Rey Miguel de Rumanía, la Reina de Dinamarca, Margarita, y su esposo el príncipe Enrique; y el Príncipe Hans Adams de Liechtenstein.

Toda la Familia Real de Noruega llegó junta. Los Reyes Harald y Sonia, su hijo el heredero Haakon, con otra de las más fotografiadas, Mette-Marit, y la Princesa Marta Luisa, vestida de amarillo chillón, con Ari Behn, su esposo.

Poco antes lo hicieron los Reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, con su heredera, Victoria, y los de Bélgica, Alberto y Paola, con sus herederos, los Príncipes Felipe y Matilde. En esos momentos, las gotas de lluvia presagiaban lo peor.

La Reina de los Países Bajos, Beatriz, sólo estuvo anoche en la cena del Pardo. Hoy por la mañana regresó a su país, pero se quedaron Guillermo y Máxima, Príncipes de Orange y futuros Reyes.

Y lo peor llegaría minutos antes de las once, en el mismo momento en el que entraba en La Almudena el cortejo real con los Duques de Calabria, los de Soria, Palma de Mallorca y Lugo, el Rey, que llevaba del brazo a su hermana la Infanta Pilar, el novio, Don Felipe, y su madre y madrina, la Reina.

Cuando a las 11.10 horas, con todos los invitados ya dentro de la catedral, Doña Letizia y su padre llegaban al templo, parecía el diluvio.