La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, firma el libro de condolencias por los atentados en Cataluña en 2017
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, firma el libro de condolencias por los atentados en Cataluña en 2017 - Inés Baucells
17-A

Segundo aniversario del atentado yihadista en Cataluña: Colau, una aliada más en la politización

El pleno municipal ha pedido al Gobierno una comisión de investigación

BarcelonaActualizado:

En Barcelona, los concejales habían dejado siempre los atentados del 17-A al margen de sus habituales, normales, rencillas. Conscientes del daño para la ciudad, hace dos años los grupos municipales mostraron total unidad ante la desgracia y se conjuraron para superar los momentos difíciles, dejando incluso de lado las controversias que la capital catalana vivía entonces, con Ada Colau acomodándose en el Ayuntamiento y a las puertas del 1-O.

El año pasado, durante el primer aniversario de la matanza yihadista, Colau llegó a parar los pies a la Generalitat, que ya entonces presidida por Quim Torra intentó politizar el homenaje a las víctimas a costa de la figura del Rey. El Govern había anunciado dos meses antes que pondría en marcha un veto al Rey en sus actos y trató de presionar para evitar su presencia en el primer aniversario. La alcaldesa frenó toda polémica recordando que la cita tenía que ser por y para las víctimas y eliminando los discursos políticos.

Ahora, en el segundo aniversario la situación ha variado y la teoría de la conspiración lanzada desde la Generalitat ha traspasado la plaza Sant Jaume y ha entrado en el Ayuntamiento barcelonés. Hace casi un mes, los grupos municipales de ERC y JpC forzaron un pleno extraordinario con el que, además de dar alas a la confabulación, pretendían tensar el recién estrenado Gobierno bipartito de comunes y PSC.

La proposición pretendía reclamar que el Gobierno reactive una comisión de investigación sobre los atentados «como se ha hecho en otros países del mundo que han sufrido el terrorismo» y que la Fiscalía investigue «las dudas generadas»alrededor de las conexiones de Es Satty, el cerebro de los atentados.

Un Gobierno, dos posturas

La medida tiró adelante gracias al apoyo de los comunes. Los votos de sus concejales –pero no de la propia Colau, que se ausentó del pleno– sumados a los de ERC y JpC consiguieron que la medida prosperara. Su compañero de mandato, el PSC, votó en el sentido contrario, junto a Cs, PP y BCN Canvi. Las claras diferencias no hicieron tambalear el pacto de Gobierno. De hecho, el doble voto se prevé habitual en el Gobierno bicolor para evitar rencillas.

La sesión estuvo cargada de reproches cruzados: los independentistas, junto a los comunes, se aferraron a clamar por una nueva investigación «por una cuestión de democracia», repitieron. Los constitucionalistas, indignados por el fondo, pero también las formas –una convocatoria con urgencia y justo a las puertas del aniversario–, denunciaron las ganas de politizar una cuestión sobre la que ya existen las investigaciones pertinentes.