Soraya Sáenz de Santamaría, a su llegada al patio del Congreso - Ignacio Gil | Vídeo: Santamaría deja su futuro abierto: «Primero voy a hablar con Pablo» (ATLAS)

Santamaría planta a Casado en el Congreso y deja en el aire su integración

El líder del PP desconoce sus planes y le ofrece presidir una Comisión

MadridActualizado:

El verano no ha cerrado todas las heridas del PP. En la primera reunión del Grupo Popular en el Congreso convocada por Pablo Casado, Soraya Sáenz de Santamaría dio ayer el campanazo al dejar plantado al nuevo líder de los populares. El presidente del PP quería abrir el curso político con una reunión para marcar los objetivos y las líneas estratégicas principales, y también para dar por superada una etapa que enfrentó al partido consigo mismo en el proceso de sucesión de Mariano Rajoy. Santamaría llegó al Congreso unas cinco horas más tarde, justo para votar en el Pleno, pero Casado ya no estaba.

El presidente del PP quitó importancia a la ausencia de la exvicepresidenta del Gobierno. Fuentes populares señalaron que el día anterior Santamaría avisó de que no podría acudir por compromisos previos, pero que sí estaría en el Pleno. Casado se limitó a comentar después que cada uno tiene su agenda, pero se encargó de recordar bien que su antigua contrincante en las primarias populares sigue teniendo la puerta abierta a ocupar un puesto en el Comité Ejecutivo Nacional del PP, y a presidir una Comisión parlamentaria en el Congreso, si así lo desea. Confesó que, a día de hoy, desconoce por completo los planes y las intenciones de Santamaría.

Sin acuerdo

La realidad, al menos de momento, es que la integración que pretendía Casado después de ser elegido presidente del PP el pasado mes de julio, sigue haciendo agua por el lado de Santamaría. El acuerdo, por ahora, no ha sido posible.

Los diputados del PP estaban citados a las 9 de la mañana de ayer para la reunión presidida por Casado. A las 11 empezó el Pleno del Congreso, y Santamaría llegó al filo de las dos de la tarde, cuando la sesión se acercaba ya a las votaciones. El encuentro con el presidente de su partido no fue posible, ya que Casado se fue unos minutos antes para viajar a Viena, donde iba a reunirse por la tarde con el canciller de Austria, Sebastian Kurz, en el marco de su visita al país para participar en un acto del Partido Popular Europeo.

La ausencia de Santamaría a primera hora en la reunión del Grupo Popular disparó los rumores en los pasillos sobre el futuro de la que fuera número dos del Gobierno de Rajoy. A su llegada a la Carrera de San Jerónimo, Santamaría no aclaró nada sobre una supuesta integración en el nuevo PP, ni sobre una hipotética retirada de la vida política, y se limitó a explicar que tenía pendiente una conversación «tranquila» con Casado precisamente sobre sus planes políticos: «Me preocupa mucho España y la labor que tenemos que hacer desde el Partido Popular, y yo eso es lo primero que voy a tener en cuenta. Todas estas cosas las hablaré con Pablo Casado, con tranquilidad».

Algunos de los fieles más próximos a Santamaría, como Fátima Báñez, José Luis Ayllón o Cristóbal Montoro, tampoco acudieron a la reunión del Grupo, donde si estuvieron otros exministros como Íñigo Méndez de Vigo o Álvaro Nadal, cercanos a su candidatura en las pasadas primarias populares. La diputada Celia Villalobos, una de las críticas más feroces contra Casado en el reciente proceso interno de sucesión en el PP, no faltó a la cita, pero se sentó en solitario lo más lejos posible, en una esquina de la última fila de la sala de comisión.

Casado reiteró ante los suyos la postura firme del PP ante el desafío independentista en Cataluña, y aseguró que un referéndum sobre el autogobierno es una «línea roja» que su partido no está dispuesto a pasar.

Ya en el Pleno, Santamaría ocupó su nuevo escaño en el hemiciclo, en tercera fila y justo en el extremo contrario al reservado para Casado, que ayer también hizo uso de su despacho de jefe de la oposición. Allí se reunió con el presidente del Foro Asturias, Pedro Leal.