Sáenz de Santamaría y Casado - ABC
Comienza el congreso del PP

Santamaría se ve ganadora con un 63 por ciento de los votos y Casado con un 71

Los dos aspirantes a liderar el Partido Popular en el congreso que se celebra este viernes y sábado intentan captar un voto oculto que será decisivo

MadridActualizado:

Nadie en el Partido Popular puede saber qué ocurrirá mañana, sábado, cuando los 3.082 compromisarios voten al sucesor de Mariano Rajoy. Pero los dos candidatos echaron ayer el resto para intentar convencer a todos de que ya tienen la mayoría de los votos de los compromisarios y que su victoria está hecha. El equipo de Soraya Sáenz de Santamaría aseguró ayer que su cuenta de compromisarios afines «va a más» y ya tiene el respaldo confirmado del 63 por ciento, mientras que desde la candidatura de Pablo Casado confesaron que se ven ganadores, con el 71 por ciento de los votos.

Es decir, uno y otro creen tener el respaldo de unos 2.000 compromisarios, y como es incompatible e imposible resulta evidente que existe un «voto oculto», que solo saldrá a la luz en la votación, secreta y en urna, que empezará a partir de las 11 de mañana de este sábado.

La tarea de captación del voto de los compromisarios por parte de Santamaría y Casado ha pasado por intentar convencer a todos de que su candidatura es la ganadora y la que garantiza una victoria en las urnas. Por eso la exhibición de fuerzas ha sido fundamental, tanto en cantidad de apoyos como en su calidad.

Después del goteo de apoyos públicos que obtuvo Pablo Casado en una de las regiones con más peso de compromisarios, Galicia, desde la candidatura de Santamaría se subrayó que hay «igualdad de fuerzas». «Estamos más o menos al 50 por ciento cada uno en Galicia», afirmaron fuentes próximas a la candidata. Desde el equipo de Casado se explicó, en cambio, que más del 70 por ciento de compromisarios gallegos están con la candidatura del vicesecretario de Comunicación.

Galicia, con 324 compromisarios, el 10,5 por ciento del total, es la cuarta Comunidad en número de delegados, por detrás de Andalucía, Comunidad Valenciana y Castilla y León, y por delante de Madrid. Las ocho provincias andaluzas serán clave en esta votación, y aquí Santamaría se ve claramente ganadora, con un 65 por ciento de los 519 compromisarios de esa región, frente al 35 por ciento que tendría Casado. En la primera vuelta, la candidatura de Santamaría ganó en Andalucía con el 54 por ciento de los votos emitidos, y con ese voto dio la vuelta a un recuento que ganaba de largo Casado.

Aluvión de apoyos

La existencia de un voto oculto deja un congreso totalmente abierto, en el que el discurso de Mariano Rajoy, esta tarde, y las intervenciones de los dos candidatos, el sábado a partir de las 9.30, pueden ser cruciales. Los candidatos no descartan que muchos compromisarios que siguen en la duda puedan inclinarse por uno o por otro tras escuchar a Rajoy y a los aspirantes.

El equipo de Casado continuó ayer mostrando una larga lista de nuevos apoyos, desde el alcalde de Las Rozas, municipio madrileño donde Santamaría estuvo la tarde anterior con compromisarios, hasta el presidente del PP de Ciudad Real, el alcalde de Alicante, el secretario general del PP de Cataluña o el presidente provincial de Teruel. En su equipo se disparó el optimismo, y algunos ya hacían apuestas a que llegaban «a los 2.400 compromisarios».

La realidad es que los anuncios públicos de adhesión a Casado fueron continuos, y el candidato quiso poner el broche final en un almuerzo «privado» con los exministros de Rajoy que le apoyan.

A iniciativa de José Manuel García-Margallo, se dieron cita en un restaurante madrileño otros exministros unidos por su apoyo a Casado, pero también por sus diferencias con Santamaría. Allí se sumaron María Dolores de Cospedal, Rafael Catalá, Juan Ignacio Zoido, Dolors Montserrat, Isabel García Tejerina y José Manuel Soria. También estaban convocados Miguel Arias Cañete y José Ignacio Wert, pero no pudieron asistir. Además, Jorge Fernández Díaz excusó su presencia por un asunto personal, pero puso la firma en un comunicado conjunto a favor de Pablo Casado.

«Hemos venido como Fuenteovejuna, todos a una con Casado», explicó Margallo, inspirador del grupo de ministros que llevan años reuniéndose sin Santamaría. Al final de la comida, no faltó una declaración conjunta: «Esta candidatura (la de Casado) representa la renovación y la experiencia necesarias que precisa hoy nuestro partido así como su consolidación como proyecto político más fuerte, más unido y ganador en España», afirman los exministros firmantes.

El equipo de Santamaría reaccionó rápidamente con una foto de la candidata en el almuerzo «de trabajo». En una sala de Génova, 13, aparece con varios de sus colaboradores, como los exministros Íñigo de la Serna, Álvaro Nadal o Alfonso Alonso, y también con Javier Arenas, Antonio Sanz o Iñaki Oyarzabal. Sobre la mesa, varias pizzas.

La candidata intentó contrarrestar el aluvión de apoyos de Casado con algún «fichaje» estrella, como el de Mari Mar Blanco como próximo secretaria ejecutiva de Atención a las Víctimas del Terrorismo, si se proclama vencedora. A lo largo del día tuvo otros apoyos, como el del presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices, o el vicepresidente del Senado y expresidente de La Rioja, Pedro Sanz.

En el entorno de Santamaría recordaron, además, que la esperada declaración de Alberto Núñez Feijóo, para aclarar públicamente a quién apoya, no se había producido, a pesar de que muchos daban por hecho que el presidente de la Xunta se pondría del lado de Casado.