Sánchez viajó en helicóptero a la boda de su cuñado en La Rioja

La Moncloa alega que el presidente no decide el transporte, que es aéreo por «seguridad»

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El helipuerto de La Moncloa está en el apogeo de su rendimiento. Desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, posó las maletas en el palacio presidencial hace tres meses no ha perdido la oportunidad de utilizar el medio aéreo para desplazarse a muchas de sus citas privadas.

Sánchez, de hecho, utilizó el sábado 30 de junio el helicóptero oficial para trasladarse a la boda de su cuñado en La Rioja, según informó ayer «El Confidencial». Ya el día anterior, el día 29, el presidente había regresado de su viaje oficial a París, en el que mantuvo un encuentro con la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo. Tanto para la ida como para el retorno a España utilizó uno de los aviones Falcon destinados a transportar a los miembros del Ejecutivo a trayectos de larga distancia. Y de una aeronave saltó a otra, porque apenas 24 horas después él y su mujer, Begoña Gómez, subieron al helicóptero Super Puma del 402 Escuadrón del Ejército del Aire para aterrizar en el aeródromo riojano de Agoncillo.

Allí, les aguardaban el coche oficial y el resto de vehículos que les escoltarían durante 57 kilómetros, por la N-111, hasta Aldeanueva de Cameros, donde se celebraba el enlace familiar. El servicio de seguridad del Ejecutivo blindó el pequeño pueblo para que nadie pudiera acceder. Nada de curiosos, pero tampoco periodistas, como ya explicó en su momento el diario «La Rioja». Se configuró un perímetro de seguridad en torno a la finca en la que se celebró la boda y Aldeanueva de Cameros quedó bloqueada para todo el mundo debido a un «aparatoso» perímetro de vigilancia.

Este escenario, explicaron fuentes consultadas por el medio riojano, hubiese sido innecesario si Sánchez hubiera llegado a la cita por carretera.

«Motivos de seguridad»

La Moncloa, por su parte, alegó ayer que el presidente decide sus desplazamientos, pero que son los servicios de seguridad los que pautan cómo se van a producir.

Según explicaron fuentes gubernamentales a ABC, la prioridad es que «los viajes se realicen por medios aéreos siempre que sea posible», es decir, siempre que haya un aeródromo o un helipuerto en el lugar de destino. De no ser así, es obligatorio que el transporte se realice por carretera. Pero, además, desde este mismo departamento insisten en que los desplazamientos de los miembros del Ejecutivo, «sin entrar a considerar el carácter de estos, se deben realizar siempre por medios oficiales, nunca por comerciales». Sánchez, por ello, no podría utilizar una aerolínea privada para sus vuelos, sean del tipo que sean, por seguridad.

En este contexto, La Moncloa vuelve a remitirse al mismo comunicado que presentó en anteriores desplazamientos del líder socialista. Por ejemplo, los días 20 y 21 de julio, Sánchez y su mujer utilizaron el avión del Ejército del Aire Falcon 900B para acercarse desde la base de Torrejón de Ardóz hasta el aeropuerto de Castellón. Un viaje que tenía como objetivo la asistencia del presidente al concierto del grupo The Killers en el Festival Internacional de Benicàssim (FIB). La utilización de la aeronave fue esgrimida por la oposición para criticar al Gobierno, que se resistió a ofrecer datos sobre el coste del viaje y lo calificó de secreto de oficial. Frente a la polémica, desde La Moncloa aseguraron que los viajes del presidente están calificados así desde «hace años sin que Sánchez tenga nada que ver en esa dirección política y jurídica».

La misma controversia generó el presidente el 25 de agosto cuando utilizó el helicóptero oficial para llegar a la finca de Quintos de Mora, en Toledo, donde mantuvo una reunión informal con su Gabinete para abordar los grandes retos a los que el Gobierno se enfrenta en este curso político. Curiosamente, ninguno de sus ministros voló hacia la finca, sino que usaron los vehículos oficiales.

Alfonso Guerra y el atasco

Sánchez no es el único envuelto en críticas por el uso particular de los transportes oficiales. Histórico es ya cuando en 1988 el entonces vicepresidente del Gobierno socialista, Alfonso Guerra, utilizó el avión Mystére para librarse de un atasco cuando volvía de sus vacaciones de Semana Santa en Portugal.

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero también utilizó aviones oficiales para usos fuera de la agenda oficial. En 2006 llevó a su mujer y a sus hijas a Londres, y en 2009 fue en Falcon a dos mítines del PSOE en la misma semana.