Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo - Vídeo: El PSOE tacha de "inviable" la última propuesta de Podemos

Sánchez rechaza a Iglesias y busca su rendición o elecciones

Podemos plantea cuatro opciones de coalición pero el PSOE considera que esa fórmula es ya inviable y pide apoyo para gobernar en solitario

MadridActualizado:

A Pedro Sánchez le gusta poco, más bien nada, que le intenten marcar el paso y lo que tiene que hacer. Su primera vida como tutelado secretario general del PSOE fue suficiente. Los socialistas rechazaron ayer la última propuesta de Unidas Podemos para «retomar el diálogo» de cara a una investidura en el mes de septiembre.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, salió por la noche a censurar la negativa del PSOE. «Hemos aceptado la máxima exigencia y más inaceptable del PSOE, que era un veto personal», criticó Iglesias, pidiendo dejar los «reproches» y ponerse a negociar, en una entrevista en Antena 3. Y retó directamente al presidente del Gobierno en funciones al asegurar que «si quiere elecciones que lo diga» porque una coalición «no puede negociarse en 48 horas». Además, el líder de Podemos insistió en que «la vía portuguesa», es decir, apoyar un Ejecutivo desde fuera es un error. «Entregamos a cambio de nada un gobierno al PSOE a cambio de la moción de censura. La experiencia fue mala, un gobierno tan débil no pudo sacar adelante los PGE», atizó.

Si el día 23 de ese mes no ha tenido lugar una investidura viable, el Rey disolverá las Cámaras y se celebrarán nuevas elecciones generales el próximo 10 de noviembre. Y ese es, si no el más probable, sin duda el escenario que ahora mismo está encima de la mesa. Para evitarlo uno de los dos tendrá que cambiar los planteamientos que expresaron ayer. Y no será sencillo, pues los dos han entrado ya en una dinámica de confrontación tras la fallida investidura del mes de julio, y con la palabra «desconfianza» presidiendo la relación entre ambos.

A primera hora de ayer, Unidas Podemos facilitaba a los medios de comunicación un prolijo documento de 119 páginas con las medidas programáticas que debería abordar el nuevo Gobierno. En un primer momento el PSOE marcó distancias pidiendo tiempo para contestar y afeando haber recibido la propuesta a través de los medios de comunicación. Y unas horas después emitía un comunicado en el que resaltaba la sintonía programática con el documento elaborado por Unidas Podemos pero en el que cerraba cualquier posibilidad de compartir el Gobierno. Los socialistas consideran que «con la investidura fallida se evidenció la inviabilidad de un gobierno de coalición». Entiende el PSOE que la quiebra del mes de julio puso de manifiesto «la diferente concepción sobre la estructura del gobierno».

«Importantes diferencias»

Es decir, el PSOE adopta una posición más intransigente que la que llegó a alcanzar en julio, cuando sí había llegado a aceptar la fórmula de la coalición. Los socialistas consideran que «con la investidura fallida se evidenció la inviabilidad de un gobierno de coalición». Entiende el PSOE que la quiebra del mes de julio puso de manifiesto «la diferente concepción sobre la estructura del gobierno». Además también argumentan los socialistas para decir «no» a una coalición «las importantes diferencias que ambas formaciones tenemos en cuestiones de Estado», y aquí menciona específicamente «la crisis de convivencia en Cataluña». Motivos, sin embargo, que no impidieron a Sánchez llegar a ofrecer la coalición en julio. Los socialistas expresan que la negociación del mes de julio y la posterior votación parlamentaria «han contribuido a acrecentar gravemente la desconfianza entre ambas formaciones».

Los socialistas insisten en su hoja de ruta. Quieren evitar que sea Podemos quién marque el paso. A lo largo del mes de agosto terminará el diálogo con organizaciones la sociedad civil y «presentará su programa abierto progresista para ser debatido con el resto de fuerzas políticas, especialmente, con UP». Para el PSOE ya «se ha evidenciado inviable la fórmula de coalición», y llegados a este punto vuelve a reclamar a «todos los partidos» y también a los de Pablo Iglesias «explorar otras fórmulas de gobernabilidad para España».

Montero, irrenunciable

Es la formación de Pablo Iglesias la que más interés muestra por «retomar» los contactos, mientras el PSOE entiende este proceso no como una continuación de julio sino como un escenario completamente diferente. No obstante, la formación morada sigue interpretando que la renuncia de Pablo Iglesias a participar del Consejo de Ministros ya fue suficiente renuncia como para llevar a cabo ahora más cesiones.

Entre las cuatro propuestas que Unidas Podemos hace para conseguir su presencia en el Consejo de Ministros en todas aparece la vicepresidencia de Derechos Sociales e Igualdad, que ocuparía Irene Montero. El PSOE sigue defendiendo un modelo que «evite la existencia real de dos gobiernos dentro del mismo consejo de ministro». Y un puesto tan destacado para Montero, entienden, consagraría esa bicefalia pese a no ser Iglesias el que ostentase tal puesto. A partir de ahí, los de Iglesias plantean dos propuestas en las que no aparece como exigencia que su partido ostente el ministerio de Trabajo. En otras dos sí aparece, siendo la propuesta 1 la más ambiciosa. Que Podemos presente dos propuestas en las que no exige Trabajo es sin duda una flexibilización de sus posiciones.

No obstante, ninguna de sus propuestas se adapta a la última que en julio puso encima de la mesa el PSOE. En las dos propuestas en las que no está Trabajo sí aparece el ministerio de Transición Ecológica, una cartera que el PSOE no puso en ningún momento encima de la mesa en la negociación de julio y que no quiere soltar. El resto de las que demanda Podemos sí estuvieron en la mesa de negociación entonces. Pero para Pedro Sánchez ya es tarde para todo eso. Salvo un nuevo cambio de postura por su parte, que sería imprudente descartar, el PSOE solo contempla un objetivo: O Iglesias apoya un Gobierno en solitario del PSOE o el país volverá a las urnas.