Pablo Iglesias conversa con el Lehendakari Iñigo Urkullu - EFE

Iglesias promete que con Sánchez España será plurinacional

Negocia con catalanes y vascos apoyar el derecho de autodeterminación a cambio de sostener el Gobierno PSOE-Podemos

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Mientras las diferentes voces del Gobierno y del PSOE se esfuerzan por desvincular al Ejecutivo de las reuniones de Pablo Iglesias con el PNV y el independentismo catalán la incomparecencia de Sánchez ha regalado a Iglesias la posición central del bloque de la moción de censura.

Esa mayoría que el secretario general de Podemos instó ayer a Sánchez a «cuidar» al término de su encuentro con el lendakari, Íñigo Urkullu. Pero los contactos de Iglesias, que el Gobierno ha evitado poner en cuestión, no están dando todavía sus frutos. Y de socio preferente y facilitador del acuerdo con los independentistas, Iglesias ha pasado en apenas días a servir de correa de transmisión de las demandas de los potenciales aliados. A los que Iglesias también pide su parte: «Hay una frase del lendakari que me ha gustado mucho, y es que “los acuerdos a los que haya que llegar serán insatisfactorios para todo el mundo”. En política todos tenemos que ceder si queremos buscar un acuerdo».

Mientras Iglesias exhibe la influencia política que le ha regalado la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, el apoyo definitivo a los Presupuestos sigue sin avanzar. El PNV recordó ayer a Iglesias que es el partido y no el Gobierno vasco quien determina esta cuestión. El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, reprochó ayer al Gobierno que el cumplimiento de los compromisos que alcanzó con el PP «está siendo más lento» de lo esperado. En esta línea, ha advertido de que antes de sentarse a negociar las próximas Cuentas «hay que cumplir las de 2018».

En cualquier caso, subrayó que todavía «hay plazo» para el acuerdo, pues todavía no se ha presentado el anteproyecto de Presupuestos ni el Gobierno lo ha remitido al Congreso de los Diputados: «Lo que hay es un acuerdo con Podemos que, más que un acuerdo presupuestario, lo que dibuja es un pacto de legislatura», afirmó Ortuzar, que insistió en que su negociación con el Gobierno central «va a ser en torno a la agenda vasca con las prioridades del año pasado que hay que cumplir y con las que se van a poner sobre la mesa para el futuro».

Lejos de limitarse a la negociación de los Presupuestos, Iglesias apostó por sembrar el terreno de una alianza duradera: «Hay que cuidar el entendimiento de la mayoría parlamentaria que hizo posible la moción de censura. Nosotros lo estamos haciendo», recordó a Sánchez. Porque de ello depende «la condición de posibilidad de los acuerdos que haya que tomar después», apuntando a la próxima legislatura y para «evitar un giro autoritario, reaccionario en la situación política española», en referencia a que PP y Ciudadanos puedan recuperar el Gobierno.

Un acuerdo a largo plazo

Iglesias demandó ser «responsables» a todos los que forman esa mayoría, y pensando más allá de 2020 demandó una «política de Estado» que supere el actual acuerdo de Presupuestos y apuntando a la cuestión territorial: «los conflictos se tienen que resolver, o al menos gestionar, por vías democráticas». En este punto Iglesias elogió el rol que puede jugar Urkullu como actor clave para acercar a los independentistas catalanes: «Siempre podrá jugar un papel enormemente útil a la hora de facilitar el diálogo».

El cortejo de Iglesias a las fuerzas nacionalistas pone en primera línea la liquidación de la soberanía nacional. «Hemos defendido el derecho a decidir en todas partes», reconoció Iglesias, que volvió a defender el carácter «plurinacional» como un «elemento constitutivo de España» dando por sentado que en «próximos tiempos» habrá que «dar pasos para poner fin a la situación de excepcionalidad del conflicto político en Cataluña».

Mientras Iglesias trabaja las alianzas que puedan mantener a la izquierda en el Gobierno a largo plazo, sin escatimar publicidad y con un marcado carácter institucional, el presidente del Gobierno desarrolla una agenda alejada de la negociación presupuestaria. Ayer Sánchez visitaba las fábricas de Renault en Valladolid y pronunciaba un breve discurso sin preguntas de la prensa. Por la tarde hacía oportuna publicidad de la campaña de donación de sangre organizada por el Centro de Transfusión de las Fuerzas Armadas. Hoy acudirá a la inauguración de una planta farmacéutica en Toledo. El resto de su agenda semanal son sus compromisos ante el Senado y el Congreso de los Diputados de esta tarde y mañana. Foros en los que Sánchez suele evitar las preguntas de la prensa y se ciñe al debate parlamentario.

Con Iglesias presumiendo de su apuesta de «cogobernar juntos» ayer la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, alzó la voz para advertir a Iglesias que esos contactos tienen un límite: «Si alguien quiere negociar otros asuntos se los va a llevar de vuelta. Cuando hablamos de cuentas públicas no vamos a hablar de otras cuestiones». Ella pretende dilatar la negociación hasta el mes de diciembre.