Pedro Sánchez en el plenario de la Comisión Ejecutiva socialista - EFE / Vídeo: Pedro Sánchez propondrá un referéndum en Cataluña por el «autogobierno»

Sánchez ofrece un referéndum para dar más competencias a Cataluña

PP y Cs rechazan que el Gobierno recupere el texto anulado por el TC

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Pedro Sánchez intenta atraer a los independentistas de vuelta al carril del autonomismo ofreciéndoles negociar un nuevo Estatut que, dentro de la ley, dote a Cataluña de más competencias y blinde su autogobierno. El presidente del Gobierno lanza este anzuelo en vísperas del aniversario del golpe institucional perpetrado en el Parlament pero sin ningún viso de cosechar un acuerdo. Los separatistas han dejado claro que su único objetivo es un referéndum de autodeterminación, es decir, la independencia, y no votarán ampliar su autonomía. También PP y Ciudadanos mostraron ayer su rechazo frontal a la propuesta, aunque por razones diametralmente opuestas. Acusan a Sánchez de asumir los postulados «nacionalistas» del PSC resucitando el Estatut de 2006, que fue anulado parcialmente por el Tribunal Constitucional, y de rendirse ante los que violaron la ley concediéndole más «cesiones».

Subsanar errores de 2006

«Queremos dialogar y resolver una crisis política. El hecho final tiene que ser una votación», aseguró ayer Sánchez en una entrevista en la Ser sin dar más detalle que el que ya ofreció el viernes la portavoz de Moncloa: sería un «referéndum por el autogobierno, no por la autodeterminación».

La ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, deslizó en junio en el Congreso que el Gobierno baraja incluir en leyes orgánicas algunos de los contenidos del Estatut de 2006 que tumbó el TC. Los socialistas catalanes defienden que fueron anulados por defectos de forma, no de fondo. Porque no eran materia «propia» de estatutos de autonomía, sino competencias de Estado. Por ejemplo: el texto recogía un sistema judicial catalán propio, crear un Consejo de Justicia Catalana independiente al CGPJ nacional. Eso es lo que el Ejecutivo de Sánchez ofrecería ahora: subsanar aquel Estatut y ampliar sus competencias.

El líder socialista, ahora desde el Gobierno, insiste en que la única salida al «conflicto» pasa por revisar el actual marco estatutario y buscar un encaje más cómodo al nacionalismo. «Un pacto entre catalanes», según lo definió la semana pasada. Ese acuerdo sería sometido a consulta entre los ciudadanos catalanes y refrendado por la mayoría en el Congreso de los Diputados.

«Línea roja» para el PP

El presidente del PP, Pablo Casado, fue taxativo al establecer como «línea roja» la celebración de cualquier consulta o referéndum en Cataluña. «No juguemos con las palabras. El autogobierno que tiene Cataluña es el que todos nos dimos y es difícilmente ampliable», aseveró ante los periodistas en el Congreso antes de reunirse con jueces y fiscales para mostrarles su apoyo precisamente por su labor en pleno desafío separatista. «No hay ya más materias para descentralizar», añadió para afirmar que «no hay ninguna consulta que lanzar a la sociedad catalana que no pase por la ruptura de la igualdad con el resto de España», informa Ana I. Sánchez.

También Albert Rivera se cerró en banda y tachó de «barbaridad» la formulación de Sánchez. «¿Está proponiendo otro Estatut inconstitucional?», se preguntó el líder de Ciudadanos, que denunció que el Gobierno socialista asume postulados «nacionalistas» del PSC. «El PSC se ha apoderado del PSOE», sentenció rechazando la oferta de traspasar más competencias a Cataluña. «Al revés», dijo. «Lo que hay que buscar son mecanismos de coordinación» para garantizarse que la Generalitat no puede volver a rebasar las líneas que marca la ley. Un día más, Rivera volvió a pedir a Sánchez que active ya el 155.

Ignorando la intención declarada del Quim Torra de recuperar su estrategia de ruptura con el Estado, Sánchez mantiene la mano abierta al separatismo y aleja de momento otra intervención en Cataluña vía 155, aunque sin descartarla. «Con independencia de lo que diga el Gobierno catalán, el Gobierno de España no se levantará de la mesa de las comisiones bilaterales», señaló sobre el cauce de interlocución que ha fijado con el Govern y con el que pretende dirimir el conflicto de competencias abierto en los últmos años entre administraciones, con múltiples recursos ante el TC.

El PSOE ha asumido el vocabulario del PSC o del PSE, que hablan de «blindar» el autogobierno frente al ánimo «recentralizador» del Estado que según esta tesis ha ejercitado el Gobierno del PP invadiendo competencias cedidas a las autonomías. Sánchez habló ayer de la necesidad de «fortalecer el autogobierno». Cree que solo la reforma de la Constitución y de los Estatutos autonómicos puede ayudar a aclarar ese conflicto. En el País Vasco, PNV y Bildu han avanzado su negociación para una reforma estatutaria que pretenden «blindarse» del mecanismo de intervención del 155. También recuperan la división que hacía el Plan Ibarretxe entre «ciudadanos» y «nacionales».

Desdén del separatismo

En Cataluña, la propuesta de Sánchez tuvo una repercusión casi previsible: fue desdeñada por el independentismo, que se cree en otra fase, y solo apoyada por el PSC, la fuente de inspiración. El Govern descartó avanzar en la senda del Estatuto, calificando la idea de «autonomista», ahora mismo un insulto en Cataluña. Elsa Artadi, portavoz y consejera de Presidencia de la Generalitat, advirtió a Sánchez de que el «consenso más amplio» se da ahora en torno al «derecho a decidir», informa Álex Gubern. «El debate sobre un Estatut de autogobierno ya lo tuvimos y en 2006 se votó un referéndum con todas las garantías que luego no se respetó», apuntó Artadi al presentar los actos institucionales de la Diada, centrada este año en reclamar la libertad de sus políticos presos.

También despreció la oferta de Sánchez ERC, reconvertido ahora en el partido dentro del soberanismo más moderado y que coquetea con la idea de un repliegue, se entiende que sólo táctico. Su portavoz, Marta Vilalta, pidió a Sánchez que sea «valiente» para que el referéndum que sugiere sea sobre la independencia. La respuesta común entre el secesionismo es que todos estos años de movilizaciones no se han producido para alcanzar un nuevo Estatut. Sánchez pincha en hueso.