El jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, y la canciller alemana, Angela Merkel
El jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, y la canciller alemana, Angela Merkel - EFE

Sánchez intenta liderar junto a Merkel un pacto por las migraciones que vuelve a dividir a la UE

La ONU reúne en Marrakech a los países de la organización que han querido firmar un texto del que se descolgó desde el inicio Estados Unidos

Enviado especial a MarrakechActualizado:

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acude hoy a Marrakech, donde la ONU celebra una cumbre que adoptará el Pacto Global sobre Migración. Un texto que aunque no será jurídicamente vinculante ha sido criticado por vulnerar la soberanía nacional. La cuestión ha vuelto a dividir a la UE, y Sánchez acude junto a la canciller alemana, Angela Merkel, como uno de los principales defensores del acuerdo.

Desde el Gobierno se apunta, ante los recelos que ha levantado en múltiples países, que este pacto global «no es un tratado», sino que se trata más bien de una «declaración de principios» ya que los países que la suscriben «pueden tener su propia política migratoria, que responda a sus necesidades».

Pero ni por esas los actores de la ONU han logrado expresarse de forma conjunta respecto a este fenómeno. En la Declaración de Nueva York sobre Refugiados y Migrantes adoptada en septiembre de 2016, la Asamblea General decidió desarrollar un pacto mundial para establecer «una migración segura, ordenada y regular». El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular fue acordado en julio por todos los países miembros de la ONU a excepción de Estados Unidos.

Pero desde entonces han sido varios los países que se han desentendido del texto y que no estarán en Marrakech pese a los esfuerzos de la ONU por trasladar que el pacto «no es legalmente vinculante y respeta la soberanía de los Estados para gestionar sus fronteras y sus políticas migratorias».

El pacto ha vuelto a generar división en la Unión Europea, incapaz una vez más de acudir a un foro global con una posición única. Eslovaquia, Hungría, Bulgaria, República Checa y Polonia rechazan el acuerdo. Además, Italia ha puesto salvedades y quiere tratar el asunto en el parlamento. Y el asunto ha dividido al gobierno belga.

Sánchez será, por tanto, junto a la canciller Merkel, uno de los principales defensores de un texto sin alcance jurídico pero al que en el Gobierno le dan la importancia de posicionar a España como referente en esta cuestión.

El documento que se va a firmar en Marrakech destaca que, para «aprovechar los beneficios de la inmigración y mitigar los riesgos que conlleva», hace falta mejorar la colaboración entre países. Unos principios que encajan con lo que Sánchez viene defendiendo en esta materia después de que una de sus primeras medidas de Gobierno fuese la decisión unilateral de acoger al Aquarius.

Declaración del G-20

Tras haber centrado su esfuerzos en que la declaración del G-20 de hace una semana incorporase estos principios, Sánchez tiene previsto anunciar medidas para hacer frente a cuatro realidades de la inmigración. El primer tema que quiere tratar es la relación entre cambio climático, desertificación y migraciones. El presidente anunciará la organización para el primer semestre de 2019 de una Conferencia sobre Desertificación en Almería, donde hace 40 años se celebró el primer congreso internacional sobre esta cuestión. «Es urgente hacer algo frente a la extensión del Sahel, que sigue ganando terreno en países como Senegal y empujando a la gente a la migración. Hay que estudiar cómo parar esa expansión y cómo recuperar tierras de cultivo y dar pasos que permitan fijar las poblaciones de estas zonas», explican desde el Gobierno.

Sánchez también se referirá a la necesidad de aumentar la cooperación con los países de origen y tránsito. «Se trata de poner en marcha medidas que favorezcan el desarrollo y la creación de puestos de trabajo en estos países», además de luchar contra las mafias que trafican con seres humanos y medidas de integración en los países de destino.

«El Gobierno considera que la importancia del Pacto Global está en que no se puede hacer frente en solitario a un fenómeno global como el de las migraciones», explican. Y justifican su posición sobre la migración porque se interpreta como algo «connatural» al ser humano: «Si no hay incentivos, los jóvenes de las zonas pobres de mundo seguirán poniéndose en marcha hacia una vida mejor».