Sánchez durante un acto con militantes en la localidad de Xirivella, en Valencia - Rubén Solsona

Sánchez busca movilizar a la militancia mientras pierde todo su apoyo orgánico

El ex secretario general empezará su ruta por España el 28 de enero en Sevilla

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La campaña de Pedro Sánchez para recuperar el liderazgo del PSOE sufrió ayer una dura estocada. La secretaria general de la convulsa federación madrileña, Sara Hernández, aseguró ayer jueves que sus posicionamientos coinciden «plenamente» con los del exlendakari Patxi López, el único que por el momento se ha postulado de manera oficial para ocupar el sillón vacante de la calle Ferraz.

Hernández ha sido la última dirigente regional en distanciarse de Sánchez, pero no es una cualquiera. La actual líder de los socialistas madrileños fue la apuesta personal de Sánchez para controlar el partido en la Comunidad de Madrid tras su decisión de fulminar al antiguo secretario general, Tomás Gómez. Sánchez hizo una apuesta muy agresiva que agrietó sin remedio su relación con la mitad del socialismo madrileño. Una acción que sus críticos en toda España nunca olvidaron. Sánchez se jugó mucho en aquella jugada, pero le fue correspondido con una lealtad incuestionable por parte de Sara Hernández y todo el aparato madrileño. Pero Sánchez ya no es secretario general, y quienes eran leales a lo que representaba pero no a su persona han ido haciendo cada vez más ostensible su distancia.

Sin barones

El movimiento de Hernández es la puntilla que va reflejando a un Sánchez sin apoyos orgánicos, cada vez más aislado. De todos los barones regionales otrora considerados sanchistas solo el castellano y leonés, Luis Tudanca, sigue sin dar un paso claro que permita decir que ha dejado atrás la era Sánchez. El resto abrazan ahora la candidatura de Patxi López como la mejor solución para «coser» el PSOE e impedir la llegada a la Secretaría General del partido de Susana Díaz.

Antes de Hernández ya había dado el paso la líder del PSE, Idoia Mendia, que por motivos obvios aporta los cuadros y el equipo más leal a Patxi López. También se desvinculó Francina Armengol, presidenta de Baleares y gran referente institucional de los sanchistas. Pero ninguno de esos golpes fue tan doloroso como el que propinó el primer secretario del PSC, Miquel Iceta cuando en un encuentro con Susana Díaz le prometió la «neutralidad» del PSC en el proceso de primarias.

Acto en Sevilla

Pero inasequible al desaliento, Sánchez comunicó ayer que su primer acto en esta nueva gira por España será en Sevilla. Todo un mensaje a Susana Díaz. Los dos actos que ha celebrado hasta ahora se han producido en Asturias y la Comunidad Valenciana, territorios de Javier Fernández y Ximo Puig, dos de los principales dirigentes que le doblaron el pulso.

No obstante, la estrategia de Sánchez, aunque atrevida, tiene cierta lógica, ya que hay que recordar que a Sevilla pertenece la localidad de Dos Hermanas, cuyo alcalde, Francisco Toscano, es un destacado sanchista crítico con Díaz. El acto servirá, sin duda, para tomar el pulso y definir el suelo de la militancia que le apoyaría en su intento por recuperar el liderazgo. Todo en su vuelta a la carretera parece una lucha contra los acontecimientos y formulado a golpe de improvisación. Sánchez anunció inicialmente que el acto se celebraría el próximo domingo 29 de enero. Apenas unas horas después y a través del mismo canal el exlíder comunicaba que el acto se adelantaba un día, sin conocerse todavía hora y lugar concreto, para no hacerlo coincidir con el partido de Liga entre el Betis y el Barcelona.

El movimiento anunciado por Sánchez no pasó desapercibido en el Congreso de los Diputados donde el grupo parlamentario socialista convive fracturado, ante la presencia del irreductible clan sanchista. El hoy candidato a secretario general, Patxi López, evitó lanzar una sola crítica al que fuera su aliado, saludando incluso la gira que va a iniciar Sánchez entre las agrupaciones de militantes. «Me parece bien que Pedro quiera escuchar a la militancia y que la militancia escuche a Pedro, que es lo que tenemos que hacer todos en el fondo», subrayó. «Que la gente hable con la militancia, la escuche, y que la militancia luego decida», abundó sin dar pistas sobre cuál será su estrategia para conectar con esa militancia. En esta misma línea, el político vasco dijo respetar también los tiempos que están manejando Sánchez y Díaz en la carrera por el liderazgo al no haber declarado oficialmente si se presentarán o no como candidatos.

«Es bueno que cada uno decida cuándo quiere presentarse y si quiere presentarse. Este es un proceso de normalidad democrática dentro del PSOE, creo que la militancia tiene derecho a escuchar, a ser escuchado y a decidir». López reconoció que no ha vuelto a estar en contacto con Sánchez desde que el sábado le comunicase su candidatura. López, que cuenta ahora como director de su gabinete con el senador Oscar López, quien fuera uno de los principales apoyos de Sánchez en sus últimos momentos, quiso dejar claro que no buscará ningún pacto con otro de los candidatos antes de las primarias. Y recalcó «el derecho a decidir y a votar» de los militantes y la necesidad de que existan candidaturas diferentes para que esa elección se pueda producir. No obstante, hay que recordar que durante la campaña de las elecciones vascas del año 2009 también aseguró que jamás pactaría con el candidato popular, Antonio Basagoiti, y luego llegó a un acuerdo con él que le convirtió en lendakari. El político vasco hablaba ayer con evidente calma y seguridad tras saberse receptor del apoyo de los altos cargos socialistas que antes apoyaban a Sánchez.