De la ruptura al acuerdo en un día frenético

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«Hasta el último momento». Con estas palabras describía uno de los negociadores lo ocurrido. A mediodía se daba por cerrado el acuerdo, hasta el punto de que Arenas y Caldera anunciaron comparecencias públicas que se suspendieron. A las seis y media de la tarde, se daba por rota la negociación y minutos antes de la ocho cada uno presentaba sus enmiendas. El último escollo fue el artículo 11 que establece quiénes están legitimados para instar la declaración de ilegalidad, concretamente, el aspecto que se refiere a que la petición del Parlamento tenga carácter vinculante. La negociación se desarrolló por tres circuitos diferentes: Javier Arenas con José Luis Rodríguez Zapatero; Javier Zarzalejos y Alfredo Pérez Rubalcaba; y, en la parte más técnica, José María Michavila e Ignacio Astarloa, por Justicia, y Juan Fernando López Aguilar y Diego López Garrido por el PSOE. Además, el ministro Ángel Acebes y el portavoz parlamentario Jesús Caldera trabajaron en la sombra como «coordinadores».