Un soldado en la base de Herat
Un soldado en la base de Herat - Jaime García

Del ruido de sables al modelo a seguir

Las Fuerzas Armadas cuentan ahora con 117.000 efectivos: la entrada en la OTAN, el fin de la "mili" y las misiones exteriores son los principales hitos

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El viaje de estos 40 años de Constitución es inseparable de la transformación y modernización de nuestras Fuerzas Armadas y la Defensa Nacional. Del ruido de sables a la lealtad constitucional sin ambages, de los cuarteles con muros opacos a la comunicación multimedia, del recuerdo de las guerras africanas (y el drama de la Civil) a la nueva generación de militares curtidos en los Balcanes, Afganistán, Malí o las aguas del océano Índico, por citar algunos ejemplos. Y, claro está, de la "mili" al ejército profesional y la incorporación de la mujer a la milicia, de la que este año se cumplen 30 años.

Dos fueron los revulsivos para que las Fuerzas Armadas se colocaran siempre entre las instituciones más valorados por los ciudadanos españoles: la entrada de España en la OTAN en 1982 (apenas un año y tres meses después del 23-F) y la participación española en las misiones internacionales.

Reconocimiento ciudadano

En los últimos años, la valoración "buena o muy buena" de los españoles hacia sus Fuerzas Armadas ha pasado de un 44,6 por ciento en 1997 al 60,9 por ciento de 2015, fecha del último estudio del CIS enfocado a la Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas. Actualmente en las Fuerzas Armadas hay 117.000 efectivos.

En ese mismo barómetro los encuestados revelan la preparación técnica (41,6%), la disciplina (34,4%) y la honradez (34,3%) como los tres valores más importantes que debe tener un militar. ¿Puede otra institución o sector social de nuestro país esgrimir tal grado de adhesión en la travesía que llevó a España desde la Transición, al "boom" económico y de éste a una de sus mayores crisis económicas?

En la entrada del Ministerio de Defensa hay una placa donde se recuerda, grabado en mármol, el Artículo 8.1 de la Constitución. Es ese que otorga a las Fuerzas Armadas la misión de defender a España. "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional".

Precisamente, el jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), general Fernando Alejandre, renovó ese compromiso un año más en defensa de la Constitución en su discurso por el Día de los Caídos por la Patria: "Todos los soldados hemos adquirido el compromiso de defender nuestra Patria y lo hemos hecho besando su Bandera. Un simple gesto pero que para nosotros tiene un enorme significado a lo largo de nuestra historia. Con ese beso aceptamos actuar hasta donde el deber lo demande para garantizar la defensa de nuestra soberanía, la defensa de nuestra integridad territorial y el ordenamiento constitucional [...] Que los enemigos de España tengan la absoluta certeza de que las Fuerzas Armadas estarán siempre dispuestas a defenderla".

Misiones internacionales

Tras la entrada de la OTAN (con Alberto Oliart, de la UCD, como ministro) y el fin del servicio militar obligatorio (derogado por el ministro del PP Federico Trillo en 2001), las misiones internacionales constituyen el tercer hecho relevante en cuanto a las Fuerzas Armadas se refiere en estos 40 años.

Obviamente, nos referimos a acontecimientos que impulsaron la modernización y equiparación del ejército al resto de naciones europeas y de la Alianza Atlántica.

Fue el ministro Julián García Vargas (este del PSOE) quien impulsó el despliegue de las tropas españolas en Bosnia y Herzegovina en 1992.

Casi un año después, el 13 de mayo de 1993, el teniente de infantería Arturo Muñoz Castellanos, se convertía en el primer militar español muerto en una misión internacional tras realizar un porte de plasma sanguíneo en el conflicto bosnio.

Antes, sólo aprendimos a sufrir con nuestros militares cuando el terror de ETA hacía acto de presencia a modo de tiro en la nuca o coche bomba en una de las plazas de España. En los Balcanes la sociedad pudo comprobar, a la hora del Telediario, que esos hombres de caqui colaboraban con ahínco en paliar el sufrimiento de la población civil lejos de casa. En la "plaza España" de Mostar –sí, con ese mismo nombre que en otros pueblos catalanes o vascos ni el callejero ya admite– se rinde homenaje a los 22 militares españoles caídos en aquella guerra.

Luego vino Afganistán como gran despliegue internacional: desde 2002 a 2015 y un centenar de militares fallecidos. La herida del accidente del Yak-42 persistirá por siempre en la memoria.

En 16 misiones

Actualmente, las Fuerzas Armadas españolas están presentes en 16 misiones en el exterior con 3.148 militares y guardias civiles desplegados en cuatro continentes.

Los contingentes más numerosos se encuentran en el Líbano, con 607 cascos azules, y en Irak, con 480 efectivos. En el marco de la OTAN participan en la defensa de los países bálticos y Turquía, y asesoran a las fuerzas de seguridad en Afganistán.

España también está presente en todas las misiones militares que la UE desarrolla en África, con despliegues en Malí, República Centroafricana, Somalia, Senegal y Gabón, así como en las operaciones que tratan de impedir el tráfico ilegal de personas frente a las costas de Libia y la piratería en el océano Índico.

En su primer viaje a las misiones en el exterior, la actual ministra de Defensa, Margarita Robles (independiente en Gobierno socialista), manifestó en Líbano "el reconocimiento del Gobierno y toda la sociedad española a las tropas aquí desplazadas por la tarea tan importante anónima y desinteresada que realizan cada día en este país".

Pero las Fuerzas Armadas también trajeron durante estos 40 años otro sustrato de modernidad: la industria de Defensa. Adquisiciones como el avión de combate estadounidense F-18 "Hornet" permitieron en los 80 que compañías como Indra recuperaran tiempo perdido.

Luego, la entrada en grandes programas como el caza Eurofighter o el avión de transporte A400M de Airbus (con fábricas en Getafe y Sevilla) supusieron otro revulsivo para una industria que puja ahora por entrar en la primera división de la "Europa de la Defensa". También es de valorar la exportación de la industria naval militar de Navantia a Noruega, Australia o Venezuela.

¿Y el futuro? ¿Por dónde pasa? En época de incertidumbre todos miran a Europa, pero siempre como complemento a lo que supone la OTAN, piedra angular de la Defensa española.