Rolf Fehlbaum: pasión por los edificios y las sillas

Fehlbaum, presidente de Vitra, presume de una cartera de colaboradores de la talla de Citterio, Bellini, Verter Panton, Ron Arad, Jasper Morrison, los Bourullec o los mismísimos arquitectos Herzog

Actualizado:

Fehlbaum, presidente de Vitra, presume de una cartera de colaboradores de la talla de Citterio, Bellini, Verter Panton, Ron Arad, Jasper Morrison, los Bourullec o los mismísimos arquitectos Herzog & Meuron, que han diseñado sillas para esta empresa. A veces, descubiertos por él, talentos por los que ha apostado sin dudar con su infalible nariz que detecta de lejos la capacidad y el arte. Esta empresa es, ni más ni menos, que un sueño realizado, una apuesta conseguida y un trabajo bien hecho.

A Rolf Fehlbaum se le considera un mecenas en el siglo XXI; podría ser un prohombre florentino del Renacimiento, y de hecho tiene esa timidez y esa discreción que detectan nobleza y sabiduría. Su pasión por el mueble se la contagió su padre, un fabricante de vitrinas que derivó a la producción de mobiliario para oficinas en los años 50. En un viaje a Estados Unidos descubrieron las piezas de los Eames y consiguió la fabricación en exclusiva de sus obras en Europa y Asia. Ahí empezó todo. Cuando Rolf hereda la fábrica, ya es un gigante y se ha especializado en sillas, pero en 1987 un incendio destruye la planta y debe reconstruirla en un tiempo récord. La nave principal se la encarga al arquitecto inglés Greenwald, que realiza un proyecto «high tech». De la ampliación se ocupa Gehry, con el que estaba en conversaciones para encargarle el diseño de una silla, y el arquitecto le propone un museo para albergarlas. Así surge en 1989 el Vitra Design Museum el primer edificio de Gehry en Europa. Años después, en 1993, vendrían los de Tadao Ando, al que le encarga un edificio, que casi es un monasterio, destinado a conferencias y audiciones. Ese mismo año inaugura el parque de bomberos, el primer edificio de Zaha Hadid, por la que apostó cuando sólo era conocida por sus dibujos casi imposibles de realizar. Más tarde fueron Alvaro Siza, Prouvé o la parada de autobús de Morrison, Hoy día, cuando ya pasa de los sesenta, Fehlbaum sigue al pie del cañón, gestando nuevas ideas, y produciéndolas. Vitra Campus, en Weil an Rhein, en Alemania, a pocos minutos de Basilea (Suiza), es una meca mundial de diseñadores y arquitectos.