ETA robó anoche la furgoneta que ha hecho estallar horas después de la anulación de las listas abertzales

ÉRIKA MONTAÑÉS / AGENCIAS | MADRID
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La banda terrorista ETA ha vuelto a sembrar el pánico esta mañana en Madrid en una zona en la que parece sentirse cómoda. Ha vuelto a escoger para colocar una furgoneta-bomba el entorno de Campo de las Naciones (próximo al Parque Ferial Ifema), un área de sedes de empresas y cercana al aeropuerto de Barajas. Esta vez, ETA avisó con más de una hora de antelación (a las 7.34 de la mañana se recibieron sendas llamadas telefónicas en los Bomberos de la Comunidad de Madrid, el SAMUR y el Centro de Coordinación de la Cruz Roja en la ciudad) y sobre las 9.00 horas estallaba la Peugeot Partner que la Policía ya había detectado como «sospechosa» y, consecuentemente, había acordonado la zona y evacuado las oficinas más próximas, entre ellas las de la empresa Ferrovial-Agromán, filial de la constructora que preside Rafael del Pino, situada en el número 42 de la calle Ribera del Loira. Según ha confirmado la Policía Nacional, la furgoneta-bomba que ha explotado fue robada anoche en la localidad madrileña de Valdemorillo, aunque el Ayuntamiento de este municipio ha corregido que fue en el de Navalagamella, muy próximos y unidos por la carretera M-510. El vehículo fue localizado por los agentes a las 8.13 de hoy estacionado debajo de un puente por donde pasa el tráfico ferroviario. Las mismas fuentes han indicado que la deflagración ha provocado un cráter en el suelo de unos tres metros de diámetro por un metro de profundidad, así como daños materiales en al menos 60 vehículos estacionados en la zona.

A pesar de estos destrozos, fuentes de la investigación han explicado a Efe que la carga explosiva ha explotado sólo parcialmente, ya que una parte de la misma se ha quemado y no ha incrementado el efecto devastador esperado por los terroristas.

Por tercera vez en la misma zona

Es la tercera vez desde 2005 que los terroristas asestan su hachazo -con fortuna, esta vez no es mortal y según los primeros datos, no se tiene constancia de heridos de consideración- en el Campo de las Naciones de Madrid. El

mismo día de hace cuatro años -el 9 de febrero de 2005- ETA hizo detonar 30 kilos

Tras una decisión histórica

Esta vez, el atentado viene rodeado de unos hechos que podían hacer presagiar que la banda no se quedaría en silencio. Ayer, a las 23.20 horas de la noche, l

a Sala 61 del Tribunal Supremo daba a conoce

A poco más de medio mes de que se celebren los comicios vascos

Sea casual o no, como en el atentado de 2005, la feria de arte ARCO estaba también a punto de abrir sus puertas (será del 11 al 16 de febrero) y los preparativos del salón hacen que el tránsito de camiones y vehículos sea mayor en esta zona de paso. Como consecuencia del atentado, la vía M-40 de Madrid ha sido cortada por las Fuerzas de Seguridad hasta nueva orden, así como la línea 8 de metro, con dirección a todas las terminales del aeródromo madrileño, que ha permanecido suspendida durante 40 minutos, hastas las 9.30 horas.

Por si fuese poco, a este cóctel de ingredientes a favor de los intereses de ETA se añade el hecho de que la constructora Ferrovial Agromán es una de las adjudicatarias de las obras del Tren de Alta Velocidad que unirá Madrid y el País Vasco, ya que, junto con Fonorte, se hizo en diciembre de 2006 con el concurso para construir el tramo entre Legutiano (Álava) y Eskoriatza (Guipúzcoa), de 2,4 kilómetros de longitud. La «Y» vasca es uno de los objetivos de ETA, renovados con más bríos cruentos en la actualidad. Prueba de ello fue el asesinato en Azpeitia (Guipúzcoa) de Juan Ignacio Uría, empresario dueño de una empresa adjudicataria del AVE vasco, el pasado 3 de diciembre, siendo la última de las víctimas mortales de la barbarie terrorista. De hecho, la campaña de ETA contra la «Y» vasca y contra las empresas que realizan esta obra ha llevado a que se solicite, desde diciembre, la contratación de 300 escoltas que van a proteger desde a ingenieros hasta a directivos de empresas constructoras, según informaron fuentes de la Asociación Española de Escoltas (ASES) a Servimedia. Posteriormente, el día de Nochevieja, ETA volvió a poner en su mira otra diana vasca, al colocar un artefacto explosivo en la sede central de la televisión autonómica vasca, la EiTB, que se ubica en el ido como edificio Bami en Bilbao. En el mismo inmueble se encontraban las sedes de numerosos medios de comunicación. Tampoco entonces hubo víctimas personales, pero el inmueble quedó destruido. Los partidos valoraron esa acción como un intento de la banda por «callar» las voces de la libertad, representadas en los informadores.