Pedro Sánchez y Albert Rivera, en su encuentro en el Congreso la semana pasada
Pedro Sánchez y Albert Rivera, en su encuentro en el Congreso la semana pasada - Ángel de Antonio

Rivera acusa a Sánchez de pactar con Batasuna y Casado insiste en que no se abstendrá en la investidura

El presidente del PP manifiesta que el secretario general del PSOE no puede apoyarse en Bildu y al mismo tiempo intentar que los constitucionalistas faciliten su nombramiento

El líder de Ciudadanos obvia las críticas de Emmanuel Macron por su acercamiento a Vox y asegura que el Elíseo le ha felicitado por sus acuerdos de gobierno

MadridActualizado:

Si Pedro Sánchez aspiraba en sus más hondos anhelos a que Ciudadanos (Cs) se abstuviese para hacerle presidente del Gobierno sin depender de nacionalistas ni independentistas, «la línea roja» que el PSN traspasó ayer en Navarra frustró toda posibilidad. Los socialistas navarros cedieron con sus votos la Presidencia del Parlamento regional a la coalición nacionalista Geora Bai y vieron cómo, de forma indirecta, esto servía para que EH Bildu —alianza electoral heredera de la ilegalizada Batasuna— ocupase uno de los puestos de la Mesa. Ese mismo acuerdo también ha provocado la reacción del Partido Popular, cuyo presidente ha insistido en que no facilitará la investidura del candidato socialista.

Albert Rivera, el líder de Cs, ha denunciado hoy en Bruselas algo que se vislumbró ya ayer como la «antesala» de un ejecutivo integrado por el PSN y por Geroa Bai, con el apoyo y la dependencia de los «abertzales» de Bildu. El presidente liberal, sin tapujos, ha acusado directamente a Sánchez de ser el primer jefe del Ejecutivo español en «pactar con Batasuna» y en preferir un acuerdo con «los que han estado legitimando el terrorismo», antes que con los constitucionalistas.

La vía navarra para la investidura de Sánchez, consistente en la abstención en segunda vuelta de los dos diputados de Navarra Suma a cambio de la abstención del PSN en una hipotética investidura de Javier Esparza (UPN) en Navarra, pareció saltar ayer por los aires. La constitución de las mesas parlamentarias suele ser la mejor guía para la configuración posterior de los gobiernos, y ayer se constató la voluntad real de la socialista María Chivite de gobernar Navarra con los nacionalistas como compañeros de viaje. Poco importa que la coalición Navarra Suma —integrada por PP, Cs y UPN— ganase las elecciones, y que la única suma alternativa dependa de Bildu.

Casado critica el «blanqueo» de Bildu

El presidente de los populares, Pablo Casado, también ha acudido hoy a Bruselas para participar en la cumbre de líderes del Partido Popular Europeo. En declaraciones a los periodistas, ha acusado al PSN de pactar con «los herederos de ETA que aún no han condenado los 800 crímenes de la banda terrorista». Por ello, ha recordado a Sánchez que no puede aspirar a que, tras un pacto con Bildu, «el PP se abstenga en la investidura», un argumento con el que después ha englobado también a los partidos independentistas de Cataluña.

«Pedro Sánchez ha dejado muy claro con quién quiere ser investido», ha manifestado Casado en referencia a los independentistas y a Bildu, y ha añadido que esto no será porque en el PP no han sido «generosos». El PP no se oponía a que los diputados de UPN se abstuvieran en la investidura de Sánchez si la coalición gobernaba en la comunidad foral, algo que ahora está casi descartado.

«Somos totalmente incompatibles y siempre censuraremos que aquellos que aún no han pedido perdón a las víctimas del terrorismo pretendan ser blanqueados en las instituciones democráticas», ha insistido Casado sobre la entrada de Bildu en la Mesa del Parlamento de Navarra. No obstante, ha recordado a Sánchez que «aún está a tiempo de permitir que Navarra Suma gobierne en Navarra».

En Cs no confían en absoluto en esta opción y tampoco les seduce la idea de que Navarra Suma se abstenga para hacer presidente a Sánchez. No depende esto de los liberales —tampoco del PP—, ya que los dos diputados de esta coalición que obtuvieron representación en el Congreso pertenecen a UPN. Según fuentes consultadas por ABC, los diputados solo deberían consultar con sus socios electorales un «sí» en la investidura, pero no así una abstención, informa Víctor Ruiz de Almirón.

Según Rivera, que tiene una intensa agenda hoy en Bruselas por la primera reunión del grupo ALDE de cara al Consejo Europeo, Sánchez rebasó ayer «una línea roja muy grave» que no hace sino cargar de razón a Cs con su veto a cualquier acuerdo de gobernabilidad con el líder del PSOE. «La realidad es que Sánchez lleva gobernando cuatro años con nacionalistas en Baleares, Iceta pide indultos, gobiernan con Compromís en la Comunidad Valenciana, tienen un bipartito con el PNV, brindan con Otegui, se apoyan en Batasuna... No creo que a nadie le vaya a sorprender que Sánchez gobierne con sus socios», ha justificado.

Cs, Vox y Europa

Lo que ha despejado rápidamente el presidente de Cs son las críticas del Gobierno francés por aproximarse a Vox en sus pactos regionales y municipales. Rivera ve claro que existe un acuerdo entre el PSN y Bildu para la entrada de los segundos en la Mesa del Parlamento navarro, pero no reacciona igual cuando se le pregunta por la entrada de Vox en la Mesa de la Asamblea de Madrid, de Murcia o de Andalucía, tras sendos pactos de populares y liberales. En Cs insisten en que no pactan ni negocian con Vox, y de momento deben de convencer sus explicaciones a los liberales europeos —pese a las regañinas— porque Luis Garicano fue ayer nombrado vicepresidente económico del grupo.

De hecho, el presidente liberal ha garantizado que el Elíseo, en conversaciones directas, le ha felicitado por los acuerdos de gobierno que está alcanzando su formación, que gobernará en varias autonomías y en la capital de España.

Rivera, tras la reunión del ALDE, se ha encontrado con Dacian Ciolos, recién nombrado presidente de Renovar Europa —el nuevo ALDE— y con Stanislas Guerini, el delegado general de La République en Marche —el partido de Emmanuel Macron—. En declaraciones a los medios ha evitado ahondar en la brecha abierta entre Cs y Manuel Valls tras la ruptura con el ex primer ministro francés, y se ha limitado a repetir uno de los mensajes transmitidos ayer por la portavoz de su Ejecutiva: «Estoy muy tranquilo de no apoyar a la señora Colau. Es una vergüenza que haya vuelto a colgar el lazo amarillo para reírse en la cara de los constitucionalistas. Por eso Cs no ha apoyado a la alcaldesa».

El único dardo a Valls, de forma implícita, lo ha lanzado al recordar que Cs lleva «años» combatiendo el nacionalismo y el populismo y «no un cuarto de hora».