Muñoz Machado, en el centro, junto al resto de ponentes en la presentación de ayer
Muñoz Machado, en el centro, junto al resto de ponentes en la presentación de ayer - MAYA BALANYÀ

«Hay que remodelar entero el reparto de competencias entre Estado y Comunidades»

Diez catedráticos de Derecho elaboran un texto para avivar el debate que posibilite una reforma constitucional que acerque a España a un modelo federal con un Senado fuerte

MadridActualizado:

Diez catedráticos de Derecho Constitucional y Administrativo de las más prestigiosas universidades de Madrid, Cataluña, País Vasco y Andalucía se unieron hace meses para elaborar, fruto de su preocupación por la «crítica situación» que atraviesa el modelo territorial español, un informe en el que dictan unas líneas maestras para su adecuación a los tiempos. Tras el órdago secesionista catalán, sus conclusiones fueron claras. La declaración unilateral de independencia fue «un gravísimo atentado contra la Constitución», las medidas del Gobierno -artículo 155 mediante- son «correctas y adecuadas», pero hay que repensar el modelo de organización territorial en España para acercarlo al de un Estado Federal.

Así lo especifica «Ideas para una reforma de la Constitución», el documento que ayer fue presentado en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de la capital por Santiago Muñoz Machado, catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad Complutense; Eliseo Aja, catedrátio de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona; Ana Carmona, catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla; Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Consitucional en la Universidad de Barcelona; Alberto López Basaguren, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco; José Antonio Montilla, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Granada y Javier García Roca, catedrático de Derecho Constitucional en la Complutense.

Durante la exposición, los expertos insistieron en que la Constitución necesita una reforma después de 40 años de modificaciones más cosméticas que sustanciales. Son numerosos los puntos a repensar y por ello los catedráticos invitan a los políticos -encargados de ello- a empezar por aclarar las relaciones entre Estado y Autonomías. Esta adaptación pasa, también, por un lavado de cara del Senado.

«Son necesarias soluciones procedentes de los sistemas federales europeos», ha defendido Muñoz Machado, quien ha encabezado la presentación de un texto que aboga por «remodelar entero el régimen del reparto de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas» por haber sido fruto de numerosos conflictos internos. «El documento se inclina a favor de que la Constitución fije claramente las competencias exclusivas y concurrentes del Estado y deje las autonómicas a lo que establezcan los Estatutos» de cada región. De acuerdo con esta propuesta, «que no ha sido encargada por ningún partido político» según han insistido los ponentes, ninguna «constitución regional» podría abarcar competencias propias de la Constitución nacional. Se sobreentiende, entonces, que ninguna región podría tener la potestad de decidir sobre la desconexión de su territorio del conjunto de manera unilateral, por ejemplo.

Como el «Bundesrat»

Para que esta idea de reforma de la Constitución y, por ende del modelo de Estado, funcionara, el Senado tendría que experimentar una importante modificación. «Nos gusta el modelo alemán», admitió García Roca, a quien tomó el testigo Aja: «Los miembros no serían elegidos por los eletores, sino designados por los Gobierno. Esto le daría fuerza y supone un cambio radical» en la concepción de una cámara que, más allá de la aplicación del artículo 155 no ha tenido una gran relevancia en las últimas décadas.

El «Bundesrat» -senado alemán- es el Consjeo donde están representados los dieciséis estados federados de Alemania y, para el propio Aja, la cámara alemana es «el senado más eficaz, aunque también tenga problemas.

Y para acometer todas estas modificaciones los catedráticos apuestan por buscar consensos, aunque no sean tan amplios como en 1978. De hecho, como manifestó Aja, «la vía pasa por lograr los consensos que están recogidos en los artículos 167 y 168 de la Consitución. Si hay más, mejor, pero no es imprescindible». Con todo, que nadie espere que esta sea la reforma definitiva que solucione todos los problemas de España. «No es el bálsamo de Fierabrás», ironizó Carmona.