El presidente del tribunal que enjuicia la causa del «procés», Manuel Marchena (c), junto a los magistrados
El presidente del tribunal que enjuicia la causa del «procés», Manuel Marchena (c), junto a los magistrados - EFE

El relato de los policías del 1-O nutre la tesis de la «resistencia violenta»

El fiscal se opone a que Sànchez, Rull y Turull puedan salir de prisión para hacer campaña

MadridActualizado:

El relato de los policías heridos (leves) ha resonado en la sala del Supremo como la pausada cadencia de una canción de la que todos conocían al menos el estribillo. Y es que el escenario del 1-O que han dibujado las casi dos docenas de agentes de la Policía Nacional que han testificado hoy martes en el juicio tenía al menos dos elementos en común. En síntesis, que muchos votantes se habían resistido violentamente a la retirada de urnas, y que la actitud de los agentes de los Mossos d’Esquadra desplazados –dos en cada escuela– tuvieron una actitud pasiva y de desidia.

Los agentes, la mayoría de los cuales había formado parte de los dispositivos desplegados en colegios de Tarragona, han asegurado al tribunal que juzga a los líderes de la cúpula del «procés» que fueron víctimas de insultos, agresiones y lanzamientos de objetos. Les llamaron «perros» y «asesinos», y les golpearon (incluso patadas en los testículos), mientras piedras, vallas, e incluso una motocicleta eran arrojadas sobre la línea policial.

Todos eran testigos de las acusaciones, y por eso la Fiscalía y la Abogacía del Estado han buscado en la descripción que los agentes hacían de esos hechos mimbres con los que fortalecer su tesis de que el 1 de octubre de 2017 la resistencia de muchos votantes fue violenta. La acusación popular, que ejerce Vox, ha intentado ir más allá. «¿Se hacían referencias a ETA?», ha preguntado Ortega Smith. Y el policía ha respondido que no recuerda haber oído nada parecido.

El goteo de las testificales se ha ido sucediendo sin grandes sobresaltos. Han sido en general breves y predecibles. Ni siquiera las defensas, que en sesiones pasadas se habían afanado en buscar el cara a cara con los mandos policiales –para enfado del juez Marchena–, se han esforzado esta vez en desacreditar a los agentes. Solo ha habido tímidos intentos abortados por el tribunal. Salvo excepciones, han preferido limitarse a preguntar, por ejemplo, si habían visto a compañeros policías golpear a los votantes; o si, además de insultos, los congregados en los colegios entonaban también inofensivas consignas en favor de la paz y la democracia. Y es que los abogados son conscientes de que elevar el tono hasta ahora no les ha reportado beneficios –al menos en el campo judicial–, y de que su momento llegará cuando declaren sus testigos.

Por otra parte, la Fiscalía se ha opuesto a que el tribunal permita a los exconsejeros Jordi Turull y Josep Rull, y al exlíder de ANC Jordi Sànchez –candidatos a las elecciones del 28 de abril– salir de prisión para participar en la campaña. También rechaza que graben anuncios en los recesos del juicio. Entre otras razones, porque posibilitaría situaciones de riesgo de fuga.