La Reina y los Príncipes asistieron al funeral por el alma de Érika Ortiz

Su Majestad la Reina, Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias y la Infanta Doña Elena asistieron anoche a la misa funeral oficiada por el alma de Érika Ortiz Rocasolano, a petición de su

POR A. MARTÍNEZ-FORNÉS. . ASENJO FOTOS JULIÁN DE DOMINGO. MADRID.
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Su Majestad la Reina, Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias y la Infanta Doña Elena asistieron anoche a la misa funeral oficiada por el alma de Érika Ortiz Rocasolano, a petición de su familia.

La ceremonia religiosa, que se celebró en la parroquia de la Anunciación de Nuestra Señora de Prado de Somosaguas, en Pozuelo (Madrid), donde reside el padre de la Princesa, fue oficiada por el arzobispo castrense emérito, José Manuel Estepa.

Doña Sofía llegó acompañada por su hermana, la Princesa Doña Irene y su hija Doña Elena, y en cuanto se bajó del coche cogió cariñosamente del brazo a Paloma Rocasolano para acompañarla hasta el interior del templo.

Mientras, la Princesa y Doña Elena arropaban al abuelo materno de Doña Letizia, Francisco Rocasolano, y Thelma acompañaba a su abuela, Enriqueta Rodríguez. A pesar del dolor del momento, la llegada de la Reina y los Príncipes a las puertas del templo fue recibida con aplausos por parte del público que les aguardaba.

Poco antes llegaron a la parroquia el padre de la Princesa, Jesús Ortiz, acompañado por su madre, Menchu Álvarez del Valle; su esposa, Ana Togores, y su hermana, Henar. También asistieron a la ceremonia religiosa los Duques de Soria, con sus hijos María y Alfonso, así como Bruno Gómez-Acebo y Cristina de Borbón-Dos Sicilias, acompañada por su esposo, Pedro López Quesada.

Asimismo, estuvieron en el funeral el padre de la hija de Érika, Antonio Vigo, y el último novio de la fallecida, Roberto García, así como Emilio Aragón, directivo de la cadena de televisión en la que trabajaba la hermana pequeña de la Princesa.

En algunos momentos de la ceremonia religiosa, Doña Letizia no pudo contener la emoción y rompió a llorar. La Princesa, que estaba muy unida a su hermana pequeña, está viviendo unos momentos muy dolorosos desde que el pasado miércoles encontraron muerta a Érika en su domicilio.

Doña Letizia, en casa de Érika

Ese mismo día, Doña Letizia volvió al que había sido su piso de soltera en cuanto sus padres la llamaron para darle la terrible noticia. Mientras el Príncipe atendía una audiencia privada en su despacho de La Zarzuela, la Princesa se trasladó urgentemente a la casa en la que había muerto su hermana pequeña para apoyar en todo lo posible a sus padres en unos momentos tan duros. Amparada por un dispositivo policial que preservó la privacidad de toda la familia, la Princesa consiguió entrar y salir de la casa de Valdebernardo sin que su presencia fuera detectada por los medios de comunicación.

Al finalizar el funeral, el Príncipe y Jesús Ortiz acompañaron a la Reina a la puerta del templo y regresaron al interior para recibir el pésame de los asistentes.

Aunque el deseo de ambas familias era que se respetara el carácter íntimo de la ceremonia -y por esta razón, los medios de comunicación se quedaron en la puerta del templo-, a primeras horas de la tarde empezaron a concentrarse decenas de cámaras de televisión en los alrededores de la iglesia.

Ni la Reina ni Thelma Ortiz pudieron asistieron el pasado jueves al responso que se ofició en el Tanatorio de la Paz de Tres Cantos al día siguiente de la muerte de Érika, ya que ambas se encontraban en Asia. En aquella ceremonia, los Príncipes estuvieron acompañados por el Rey y los Duques de Lugo y de Palma de Mallorca.