Albert Rivera y Pablo Iglesias, líderes de Ciudadanos y Podemos
Albert Rivera y Pablo Iglesias, líderes de Ciudadanos y Podemos - ABC

La «regeneración» que exige la nueva política: de los demás y a nivel autonómico

Ciudadanos veta en Castilla y León a los dirigentes provinciales y municipales de PP y PSOE con más de ocho años en el cargo, pese al apoyo de las urnas

En Podemos se suceden con cierta frecuencia los relevos a nivel interno en todos los puestos menos en uno: la Secretaría general

MadridActualizado:

Una cosa es predicar. Y otra dar trigo.

Podemos y Ciudadanos aprovecharon el hastío de la ciudadanía con PP y PSOE tras décadas de intercambios en el poder para encontrar un hueco en la escena política. Hace cinco años, les acusaron de conformar un sistema viciado y ambas formaciones cogieron la bandera de la regeneración para arrojársela a la cara al bipartidismo.

Hasta ahí todo bien. Ahora los partidos de Pablo Iglesias y Albert Rivera se han hecho mayores y el viento político hace que la bandera de la regeneración se vuelva en su contra, aunque de dos formas distintas: mientras Ciudadanos continúa exigiendo a otros la regeneración que no practica, en Podemos se suceden los relevos a nivel interno en todos los despachos menos en uno.

Ciudadanos y los vetos a las urnas

En agosto de 2016, PP y Ciudadanos negociaban la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno y los de Rivera pusieron encima de la mesa seis condiciones ineludibles en materia de regeneración para dar el «sí». La quinta era la siguiente: «Limitar los mandatos presidenciales a ocho años».

Estos días, PP y Ciudadanos están negociando en muchas autonomías los próximos gobiernos regionales. Es el caso de Castilla y León, donde el PP necesita el apoyo del partido naranja, que ya ha puesto sus condiciones. Y, efectivamente, una de ellas es el veto a todos los presidentes de diputaciones o alcaldes castellanoleoneses que lleven ocho años o más en el cargo. Así lo confirmó el candidato Francisco Igea en una entrevista con Efe.

Y hay unos cuantos afectados: el alcalde de Burgos: Javier Lacalle; el presidente de la Diputación de Burgos, César Rico; el alcalde de Palencia: Alfonso Polanco; el presidente de la Diputación de Salamanca: Javier Iglesias; el presidente de la Diputación de Valladolid; Jesús Julio Carnero; o la alcaldesa de Aranda de Duero (Burgos): Raquel González. Es más, si no prosperasen las negociaciones con los populares, las peticiones se trasladarían al PSOE y afectarían al alcade de Soria, Carlos Martínez.

Cabe recordar que Albert Rivera es presidente de Ciudadanos desde hace 13 años. Ha sido elegido por sus militantes, cierto, pero los alcaldes a los que veta por llevar más de ocho años en el cargo han recibido el apoyo de sus conciudadanos en las urnas.

Podemos y las purgas internas

Menos regeneración pide Pablo Iglesias a terceros después de las elecciones, principalmente porque su partido no tiene una posición de poder con respecto a otras formaciones semejante a la de Ciudadanos. Sin embargo el secretario general de la formación sí que se ha preocupado de renovar su equipo con el paso de los años y las legislaturas. A fondo.

El último en caer ha salido Pablo Echenique, a quien Iglesias ha relevado de su puesto como secretario de Organización y que se une a la nómina de «purgados» en la que ya figuraban nombres de peso en los inicios del partido como es el caso de Íñigo Errejón o Carolina Bescansa.

«Una cierta rotación es sensata y buena», llegó a decir Iglesias después de destituir a Echenique. Importante el «cierta», que matiza el alcance de una renovación progresiva que nunca afecta al secretario general, a quien las las bases continúan apoyando en los procesos de Vistalegre pero que cada vez tiene menos respaldo en las urnas.

Nueva política, viejos vicios.