Uno de los «cabecillas» del salto de julio, detenido ayer en el CETI de Ceuta
Uno de los «cabecillas» del salto de julio, detenido ayer en el CETI de Ceuta - AFP

De refugiados a «organización criminal»

La Guardia Civil arresta en el CETI de Ceuta a los «cabecillas» del asalto violento de julio a la valla y reaviva el debate sobre el giro de las políticas migratorias del Gobierno

MadridActualizado:

El primer objetivo del Gobierno en materia migratoria lo expuso con claridad el ministro del Interior al poco de asumir la cartera. «Haré todo lo posible para que las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla sean retiradas», aseguró Fernando Grande-Marlaska el 14 de junio. Tres días antes, el presidente Pedro Sánchez anunció que España acogería -otorgándoles además la condición de refugiados- a los más de 600 inmigrantes rechazados por Italia y Malta que posteriormente llegaron a Valencia a bordo del Aquarius.

Tres meses después, la Guardia Civil -dependiente del Ministerio del Interior que encabeza Grande-Marlaska- detuvo ayer a diez de los 602 inmigrantes subsaharianos que el 26 de julio saltaron la valla de Ceuta, a los que además se les imputaron los delitos de «atentado contra agentes de la autoridad, daños y pertenencia a organización criminal».

La situación ha cambiado. Ya no hay política de brazos abiertos para los inmigrantes ilegales que quieren entrar en España, especialmente si lo hacen de manera violenta, como es el caso de los diez subsaharianos que ayer arrestó la Guardia Civil en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Ceuta (CETI). Según confirmaron fuentes de la Benemérita a ABC, se trata de los «cabecillas» del salto del pasado 26 de julio, que se saldó con 22 guardias heridos. En aquel asalto los inmigrantes sentaron un precedente: además de emplear los «tradicionales» objetos punzantes, martillos y excrementos, arrojaron ácido y cal viva contra los efectivos de los Cuerpos de Seguridad desplegados en la verja para causarles quemaduras.

Los arrestados, que permanecerán en dependencias de la Guardia Civil hasta que pasen a disposición judicial, proceden de Togo, Camerún y de la República de Guinea. En el momento de la operación policial en el CETI, el líder de la banda, de origen togolés, ofreció una fuerte resistencia a los guardias que acudieron a detenerle, fruto de una investigación que continúa abierta pero que está bajo secreto de sumario. Un papel clave para la identificación de los presuntos incitadores del asalto violento jugaron las cámaras de vídeo repartidas por diferentes puntos del perímetro fronterizo.

El giro del Ejecutivo, no obstante, no está presente únicamente en las políticas migratorias. También entra en colisión con las manifestaciones públicas del PSOE, así con las medidas puestas en práctica por el partido cuando estaba en la oposición. El ejemplo más claro está en las devoluciones en caliente.

Aquel recurso al TC

El 21 mayo de 2015, con el PP en el Gobierno, el PSOE abanderó el recurso ante el Tribunal Constitucional (TC) de varios grupos de la oposición contra la Ley de Seguridad Ciudadana en el que, entre otras cosas, calificaban como inconstitucional la disposición adicional que modificaba la Ley de Extranjería para legalizar las «devoluciones en caliente» en las fronteras de Ceuta y Melilla.

Según Antonio Hernando, el entonces portavoz socialista en el Congreso -durante la primera etapa de Pedro Sánchez como secretario general-, aquella disposición atentaba contra el derecho de los inmigrantes a la hora de solicitar asilo, refugio y protección internacional. Sin embargo, con Sánchez en La Moncloa y el PSOE en el Gobierno, el ministro Grande-Marlaska reconoció que el Ejecutivo no retirará el recurso que interpuso el PP contra la condena a España del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por las devoluciones en caliente. El Gobierno esperará al fallo del tribunal, una espera que el ministro justificó, en una entrevista a Efe, en que estas cuestiones «no son blanco o negro».

Ahora, la Europa que entonces condenó a España por vulnerar el Convenio Europeo de Derechos Humanos permite que Italia cierre sus puertos a barcos repletos de inmigrantes o que la costa gaditana se ahogue en un mar de pateras. Y el PSOE, por su parte, ve cómo tiene que hacer desde La Moncloa aquellas cosas que criticaba desde la oposición. Los tiempos cambian. Los problemas, no tanto.