Albert Rivera, presidente de Ciudadanos - JAIME GARCÍA

La reforma exprés de la Constitución que exige Ciudadanos es inviable sin el apoyo del PP

Tres quintos del Congreso y del Senado deben ratificar la reforma, y los populares tienen mayoría en la Cámara Alta

MadridActualizado:

La reforma exprés de la Constitución que plantea Ciudadanos para apoyar la investidura del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, requiere del apoyo del PP. El procedimiento para esta modificación de la Carta Magna precisa del visto bueno de una mayoría de tres quintos en el Congreso y en el Senado, y el partido que preside Mariano Rajoy cuenta con la mayoría absoluta de la Cámara Alta.

La reforma de la Constitución está contemplada en los artículos 167 y 168 del título X. El artículo 168 recoge el procedimiento para cambiar aspectos esenciales de la Constitución, los que afectan a la soberanía nacional, a la Monarquía o a derechos fundamentales. En este procedimiento agravado es necesaria una mayoría de dos tercios, nuevas elecciones y la celebración de un referéndum.

Pero la reforma que propone Rivera está recogida en el artículo 167, la misma vía que utilizaron Zapatero y Rajoy para reformar el artículo 135 y garantizar así la estabilidad presupuestaria en el verano de 2011 y la que permitió en 1992 la elección de alcaldes y concejales de ciudadanos de la UE residentes en España.

Los cinco puntos que ha precisado Ciudadanos se encuadran en este punto, y son: supresión de los aforamientos; que las Iniciativas Legislativas Populares (ILP) solo requiera 250.000 firmas, la mitad de lo actual; la despolitización de la Justicia; la supresión de las diputaciones provinciales, y limitar a ocho años los mandatos del presidente del Gobierno.

Mayoría del PP en el Senado

Los proyectos de reforma constitucional, indica el artículo 167 de la Constitución, deberán ser aprobados por una mayoría de trse quintos de cada una de las Cámaras. En caso de que no hubier acuerdo, habría que crear una comisión de composición paritaria de diputados y senadores para la presentación de un texto que sería votado por el Congreso y el Senado.

«De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma», señala el artículo 167. Además, la reforma podrá ser sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten en los 15 días posteriores a la aprobación una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Estos requisitos hacen que la reforma sea inviable sin el visto bueno del PP. La mayoría de tres quintos del Congreso se consigue con 210 votos, un umbral que podría superarse sin el PP, puesto que los de Rajoy tienen 123 escaños, siempre y cuando Pedro Gómez de la Serna vote con sus excompañeros. El resto suman 227, así que la iniciativa necesitaría el apoyo de PSOE, Podemos, Compromís, IU, PNV, CC y al menos uno de los tres partidos independentistas, DL, ERC o Bildu -con los dos de Bildu llegarían justo a 210.

La reforma quedaría frenada en el Senado. En este Cámara los populares tienen 143 escaños, nueve más que la mayoría absoluta, así que los del resto combinados se quedan lejos del umbral de los tres quintos (159 del total de 266 senadores). La mayoría absoluta del PP impediría incluso el procedimiento que permite una reforma exprés de la Constitución con el sí de la mayoría —no de dos tercios— del Senado.

Rivera, optimista

Que la aritmética que hay no dé para la reforma no desanima a Rivera porque «para un catalán constitucionalista no hay nada imposible». El líder de Ciudadanos dijo que el PP «debería sumarse a ese acuerdo». «El PP es un partido con el que tenemos que contar, pero eso no impide que seamos ambiciosos. A lo que no estoy dispuesto es a que esto sea un debate de apellidos y sillas», afirmó.

«Hay muchos aforados, supongo que a Barberá no le gustará porque algunos pretenden seguir aforándose y a otros no les gustará la ILP», pero Ciudadanos no ha venido a «contentar» aspiraciones particulares sino a plantear un proyecto «de reformas», dice.