La Familia Real inclina su cabeza al paso de la bandera durante el desfile militar que siguió al acto en el Congreso de los Diputados

Reencuentro con la historia

Gobierno, parlamentarios, otros representantes del mundo político, judicial económico y hasta religioso se dieron cita ayer en torno a las palabras de Su Majestad el Rey en el Congreso. Un largo y sincero aplauso jalonó su intervención en una jornada histórica

C. DE LA HOZ
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MADRID. Fue un acto solemne y emotivo, de reencuentros, saludos y abrazos. El hemiciclo del Congreso de los Diputados resumió ayer los últimos veinticinco años de historia del país en el que llamaron más la atención las ausencias por escasas, aunque, en algunos casos, significativas, que las presencias, que fueron muchas e importantes. Ayer se dieron cita el Gobierno y los parlamentarios amén de otros representantes del mundo político, económico, jurídico y religioso, todos ellos unidos en torno a las palabras de Su Majestad el Rey.

No acudieron ni Adolfo Suárez, por motivos de salud, ni Felipe González. Tampoco Jordi Pujol ni, como era previsible, el presidente del Ejecutivo del País Vasco, Juan José Ibarretxe, aunque sí lo hicieron los diputados y senadores del PNV. Su portavoz parlamentario en la Cámara Baja, Iñaki Anasagasti, siguió circunspecto el discurso de Su Majestad el Rey al que sólo dedicó un corto aplauso de cortesía, que contrastaba, por comparación, con el que le dispensó el portavoz convergente, Xavier Trias.

Anasagasti fue posiblemente uno de los más observados según transcurrían las palabras de Don Juan Carlos. Allí pudo escuchar la llamada a la prudencia y responsabilidad que hizo el Monarca, también su apelación al respeto a la Carta Magna y su afirmación de que los logros de la Constitución «son evidentes y ha demostrado con creces su eficacia».

El portavoz peneuvista fue la excepción al largo aplauso con que fue despedido el discurso de Su Majestad, dedicado por personalidades de toda condición ideológica a los que les une el esfuerzo común de que la Constitución fuera posible y de la que ayer se celebraron los veinticinco años de su consulta ante las urnas.

Muy pendientes estaban los siete «padres» de la Carta Magna. Dos de ellos, Gabriel Cisneros y Jordi Solé Tura, sentados en los escaños en su condición de diputado y senador, respectivamente; Manuel Fraga, acompañando al resto de los presidentes autonómicos, y Miquel Roca, Gregorio Peces Barba, José Pedro Pérez-LLorca y Miguel Herrero en la tribuna de autoridades del hemiciclo. Precisamente, el pasado viernes el Consejo de Ministros acordó concederles el Collar de la Orden del Mérito Civil, honor que comparten con Fernando Álvarez de Miranda y Antonio Fontán en su calidad de primeros presidentes del Congreso y del Senado, respectivamente.

Junto a los ponentes constitucionales se sentaron los presidentes de las Cámaras de la democracia: Landelino Lavilla -por el que parece que no han pasado los años-, Félix Pons, Juan Ignacio Barrero y los antes nombrados Fernando Álvarez de Miranda y Antonio Fontán. Tampoco faltó el ex presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo.

Los presidentes autonómicos compartieron asientos al lado del presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, y del Supremo, Francisco Hernando. Jiménez de Parga intercambió impresiones con el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, José Bono, y con el de Andalucía, Manuel Chaves. Los responsables autonómicos socialistas asistieron en pleno a escuchar el discurso de su Majestad el Rey. Además de Bono y Chaves estuvieron Juan Carlos Rodríguez Ibarra, de Extremadura; Marcelino Iglesias, de Aragón y Vicente Álvarez Areces, de Asturias.

Miguel Ángel Revilla, de Cantabria; Ramón Luis Valcárcel, de Murcia; Francisco Camps, de Valencia; Pedro Sanz, de La Rioja; Adán Martín, de Canarias; Miguel Sanz, de Navarra, Juan Vicente Herrera, de Castilla y León; Jaume Matas, de Baleares; Esperanza Aguirre, de Madrid; Juan José Imbroda, de Melilla y Juan Jesús Vivas, de Ceuta no se perdieron tan solemne acto.

Otras autoridades presentes fueron el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría y el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal.

A ninguno de ellos se les escapó la efusividad y el cariño con que el Rey se saltó el protocolo y abrazó al ex secretario general del PCE Santiago Carrillo -que ha estado delicado de salud recientemente-, una vez finalizada su intervención en el hemiciclo. También tuvo un gesto diferenciado hacia los diputados socialistas Alfredo Pérez Rubalcaba y José María Benegas.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón estuvo especialmente pendiente de Manuel Fraga, a quien siempre ha profesado un respeto especial, mientras que el secretario general de UGT, Cándido Méndez consideró que la solemnidad del acto obligaba a ponerse corbata, algo inédito en él. Méndez se sentó junto al presidente de la CEOE, José María Cuevas, lo que hizo más evidente la inasistencia del líder de Comisiones Obreras, José María Fidalgo. Cuevas prefirió, en todo caso, charlar más con Isabel Tocino, quien, por vez primera, acudió al Congreso sin sentarse en los escaños rojos que conoce tan bien.

Asistieron igualmente al acto de ayer en el Congreso de los Diptuados los delegados del Gobierno de Madrid y del País Vasco, Francisco Javier Ansuátegui y Enrique Villar, respectivamente, así como la vicepresidenta española de la Comisión Europea, Loyola de Palacio. En cambio no estuvo su hermana, la ministra de Exteriores, Ana Palacio, a quien la cumbre euromagrebí retuvo en Túnez y fue el único miembro del Gobierno que se ausentó.

El comisario europeo Pedro Solbes; el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica; el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Antonio María Rouco y el nuncio de Su Santidad el Papa, monseñor Manuel Monteiro de Castro, fueron otras personalidades asistentes. Monteiro de Castro estuvo mucho tiempo hablando con el ex jefe de la Casa del Rey Sabino Fernández Campo al que se unió su sucesor, Fernando Almansa.

Ana Botella también tuvo su asiento en la tribuna, desde el que siguió muy atentamente el discurso del Rey acompañada por el esposo de la presidenta del Congreso de los Diputados, Luisa Fernanda Rudi.

José María Álvarez del Manzano, el ex ministro Rodolfo Martín Villa, Rafael Simancas, Luis Gómez Llorente, León Buil e Ignacio Astarloa, son otros nombres que engrosan, pero no completan, la larga lista de testigos del momento histórico que tuvo lugar ayer en el Congreso de los Diputados.