Recuperar a un PP sin fe en sí mismo

La militancia ha optado por sustituir al «alter ego» de Rajoy y dar un vuelco radical al aparato del partido

Manuel Marín
MadridActualizado:

La victoria de Pablo Casado no solo conllevará la elaboración de un nuevo discurso político para el centro derecha en España en la recuperación de valores difuminados para una parte del electorado del PP durante la última etapa de Mariano Rajoy. Será de facto una superación de una etapa y de un liderazgo en el que la militancia popular ha optado por sustituir al «alter ego» de Mariano Rajoy y dar un vuelco radical a las dinámicas de un «aparato» que pasará a mejor vida.

Ese ha sido el decreto de estas primarias mixtas, con el que el PP dejará de lado un pasado de éxitos electorales y convulsión interna para encarar un futuro difícil, basado en tres ejes: la recuperación de una parte del electorado desilusionado, plantar cara al Gobierno de Pedro Sánchez con una oposición dura y pragmática, y resituarse en un escenario de fragmentación política en el que conseguir escaños resulta cada vez más complejo.

¿Cuál será la prioridad de casado?

La prioridad del nuevo presidente del PP será reorganizar internamente un partido horadado por el desánimo y el shock que representó la pérdida de la moción de censura. Casado no tendrá tiempo para transiciones suaves y tendrá que instaurar una nueva estructura del partido que genere ilusión interna desde la base, desde las direcciones provinciales hasta la dirección ejecutiva. Su compromiso de «integración» de los equipos de Soraya Sáenz de Santamaría es público. Sin embargo, su núcleo duro no podrá depender del sorayismo. No será fácil en la medida en que muchos de los territorios y del poder autonómico del PP fueron fieles a Sáenz de Santamaría y los acuerdos para la elaboración de nuevas listas electorales en los próximos meses pondrán de manifiesto aún algunas divisiones. Casado deberá manejar esta coyuntura con tacto, porque la fractura causada por este proceso sucesorio ha sido más cruenta de lo previsto tras la renuncia de Rajoy.

¿Como afrontará la labor de oposición?

Es la segunda urgencia para Casado. En los casi dos meses de Gobierno de Pedro Sánchez, el PP ha realizado una oposición de trámite, sometido como estaba a la necesidad de resolver su conflicto interno por el liderazgo. Sánchez ha iniciado toda una ofensiva de subida de impuestos, división de la sociedad a través de la radicalización de la memoria histórica, y estigmatización de la derecha desde ámbitos políticos, sociales y mediáticos.

Casado tendrá que encarnar la representación de una derecha democrática, constitucional y homologable a las derechas europeas ajenas al populismo para tratar de superar la atmósfera de superioridad moral de la izquierda en España. Para ello enarbolará un discurso político (ya lo ha hecho en campaña) de orgullo de pertenencia a una derecha liberal y conservadora sin complejos frente a las embestidas del independentismo. La oposición que realizará será contundente. Al PP no le caben alternativas para extender su actuación electoral hacia el centro electoral hurtado por Ciudadanos y hacia una derecha que ya no percibía en el PP de Rajoy la tensión necesaria para ello. Casado tratará de imprimir contenido ideológico a su labor de oposición.

¿Habrá integración del equipo de Santamaría?

No será fácil a priori. Cuando la dinámica de cualquier partido conduce a una división entre ganadores y perdedores, especialmente porque hay serias discrepancias en el modelo de partido que defendían los candidatos, esa integración no deja de ser algo retórico. En realidad dependerá más de la voluntad de los perdedores de no iniciar una retirada, que de la generosidad del vencedor.

Esta campaña ha sido, además, especialmente dura y el intercambio de reproches y acusaciones entre aspirantes reflejaba una profunda fractura interna. Es previsible que esa integración sea más artificial que real, y es evidente que se impondrá la disciplina de una nueva dirección en la que el «sorayismo» será accesorio y gestual. No obstante, cualquier factura al cobro que decida pasar Casado deberá basarse en la prudencia porque la marginación radical no será bien vista por buena parte del partido.

¿Habrá una radicalización hacia la derecha?

Casado dice representar a una derecha pragmática que no pretende alterar los valores y principios que Manuel Fraga, y después José María Aznar, inculcaron al PP. Sin embargo es consciente de que no procede, y sería erróneo, renunciar a la exitosa gestión de Mariano Rajoy durante sus catorce años de mandato. Casado evocará con contundencia la unidad de España, el valor de la libertad como eje sustancial de cualquier democracia, y los valores conservadores con la misma legitimidad con que la izquierda defiende los suyos. Su compleja labor será unificar sin conflictos las distintas percepciones que hay en el PP sobre el peso real de la derecha en nuestra sociedad.

¿Cómo conectará con el electorado perdido?

La conexión emocional y empatía será uno de sus retos. El PP había alejado a parte de sus votantes refugiándose en un concepto tecnocratico de la política basado en el éxito de la gestión económica prioritariamente. Descuidó el ámbito de su conexión política con la sociedad y dejó un amplio margen de actuación mediática a la izquierda hasta el punto de ser demonizado sin apenas mecanismos de defensa, por ejemplo, ante la corrupción. La credibilidad de un nuevo mensaje de regeneración y renovación será un desafío pendiente para Casado. Lo mismo valdrá para la elaboración de un discurso de Estado frente a los intentos del separatismo catalán y vasco por la ruptura de España.

Manuel MarínManuel MarínAdjunto al DirectorManuel Marín