«Recuerdo las salidas nocturnas a las dunas con guitarras y flamenco»
Garmendia disfruta de la playa con su hija Teresa, de doce años, en el verano de 2006

«Recuerdo las salidas nocturnas a las dunas con guitarras y flamenco»

CARLOS MANSO CHICOTE | MADRID
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A Cristina Garmendia Mendizábal (San Sebastián, 1962), ministra de Ciencia e Innovación le espera un verano cargado de trabajo. La ministra se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid, y cursó el doctorado en Biología Molecular junto a una de nuestras mejores científicas, la Dra. Margarita Salas, en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO). Su faceta empresarial la llevó a crear y presidir el Grupo Genetrix entre 2000 y 2008, integrado por nueve empresas y la Fundación Inbiomed. El 14 de abril de 2008 recibió una llamada muy especial, ahora se sienta en el consejo de ministros.

Lejos quedan los veranos en el pueblo de pescadores de El Rompido (Huelva) a orillas del Atlántico y rodeado de pinares, naranjos y enebros próximo al parque natural de las marismas de Piedras y de la Flecha de El Rompido. De todos aquellos años transcurridos entre esos parajes la ministra conserva muchos recuerdos de adolescencia: «deporte, sol y playa durante el día, y las primeras salidas nocturnas a las dunas con guitarras y flamenco». Actividades que alternaba con excursiones a lugares próximos como Punta Umbría, el monasterio de Santa María La Rábida, Isla Cristina o La Antilla. «Los planes eran sencillos, pero muy divertidos», describe Cristina Garmendia, quien reconoce que ha tenido la fortuna de disfrutar de buenas vacaciones a lo largo de su vida y añade que le ilusiona pensar que el mejor verano de su vida «está todavía por llegar».

La playa, en la lejanía el mar, y junto a Cristina Garmendia su hija Teresa, de 12 años, un testimonio de la relevancia que tiene para la ministra su familia. La imagen que nos ha cedido, quizás también sea de Huelva, pero si hay un lugar adonde quiere ir ése es la India. «Tengo previsto organizar un viaje para estrechar colaboraciones científicas y empresariales. Por lo tanto, seguirá pendiente mi viaje para conocer la India», comenta esta mujer inquieta cuyo principal hobby es el de compartir el poco tiempo que le dejan sus responsabilidades junto a su marido e hijos.

De pequeña no paraba: horas de estudio en el liceo francés, gimnasia, montar a caballo... Ahora con una agenda tan apretada por los tiempos que corren Garmendia se ha marcado «un objetivo de mínimos: pasear todos los días» y admite que, de momento, no lo ha logrado cumplir.

Vasca hasta la médula, no le gusta moverse entre fogones. En cambio, se siente más cómoda entre las páginas de un libro. Para los próximos meses sobre su mesilla de noche dos obras dispares: «El jardín de las galaxias», del astrofísico Mariano Molés y «Revolucionary Road» de Richard Yates, adaptado al cine por el director Sam Mendes.