Un grupo de mujeres y niños judios llegan a Auschwitz en 1944 ABC

TVE-1 recuerda la tragedia de Auschwitz en el sesenta aniversario de su liberación

F. PÉREZ/
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MADRID. «¿Qué pensaba, que sentía cuando disparaba?», pregunta el entrevistador. «Nada... sólo pensaba en apuntar con cuidado», responde su interlocutor, un antiguo miembro de las SS que, después de cumplir órdenes en Auschwitz durante su juventud, disfruta ahora de sus últimos años de vida como un respetado miembro de su comunidad. Así de crudo resulta uno de los pasajes de «Auschwitz. Los nazis y la solución final», una película documental de la BBC, en coproducción con Sagrera TV, que la Primera emite esta noche, a partir de las 23.00 horas, con motivo del 60 aniversario de la liberación del «lugar más terrorífico de la historia», un campo de concentración en el que se calcula que fueron asesinadas 1.300.000 personas, de las que más de 200.000 eran niños.

El proyecto original, una serie documental de seis capítulos de sesenta minutos de duración, se condensa en su emisión en TVE en un especial de casi dos horas en el que la actriz María Galiana (la abuela Herminia de «Cuéntame») ejerce de presentadora-conductora de un paseo por el horror absoluto y las circunstancias que lo alimentaron, prestando especial atención a la psicología de los verdugos, pero también a las motivaciones de los que prefirieron mirar hacia otro lado.

A pesar de la gran cantidad de películas que han recordado el holocausto nazi en los últimos tiempos, Juan Carlos de la Hoz, director general de Sagrera TV, cree que este trabajo documental, dirigido por el historiador Laurence Rees y basado en su libro homónimo, es «necesario, especialmente si se tienen en cuenta los datos de una reciente encuesta de la BBC entre la población británica que descubría que casi la mitad de la población adulta no había oído hablar de Auschwitz, porcentaje que sube hasta el 60 por ciento entre los menores de 35 años».

«Una fábrica de muerte»

El historiador Gonzalo Pontón considera el trabajo de Rees como «el primer relato completo de lo que ocurrió, hasta ahora sólo había visiones parciales». A su juicio, el libro y el documental demuestran que los nazis, «más que monstruos, eran gente que planificaba muy bien las cosas. Su objetivo era conseguir una muerte masiva, rápida y, sobre todo, económica». Y eso era Auschwitz, «una eficientísima fábrica de muerte».

Enric Marcó, un español superviviente de los campos de Manthaussen y Flossenburg cuyo testimonio es parte fundamental de la versión española del documental, coincide en que los nazis «no fueron locos, ni sádicos, fueron más que eso, fueron funcionarios de la muerte que después de hacer su trabajo seguían haciendo su vida normal». Así, Marcó asegura no recordar escenas de sadismo, sino de «personas que mataban fríamente, sin inmutarse, calculando que las muertes de prisioneros fueran lo más económicas posibles», lo que explica que los exterminios masivos en cámaras de gas sustituyeran a los «poco prácticos» fusilamientos.

Marcó espera que el documental «lleve a la reflexión y no se limite a impactar con sus imágenes». «No se trata de recordar historias, sino de procurar que no se repitan. Tampoco podemos perdonar, hay que hacer justicia; sin ellas, el perdón se convierte en la impunidad más absoluta de cualquier delito». «Más que la memoria histórica, es importante mantener una capacidad crítica cuando están ocurriendo las cosas», recalca en el mismo sentido Pontón. María Galiana también cree que «no se trata de contar lo que ocurrió, sino de descubrir que aquello no está tan lejos y que ahora están ocurriendo cosas semejantes».