Ramón Espadaler
Ramón Espadaler - Marta Días

Ramón Espadaler: «Insinuar que el 17-A se toleró por el CNI es un despropósito»

El secretario general de Units per Avançar comparte escaños con el PSC en el Parlamento de Cataluña, pero hace solo un lustro era el máximo responsable de los Mossos con CiU

Daniel Tercero
BarcelonaActualizado:

Fue consejero de Interior con Artur Mas (2012-2015) y número dos de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) hasta su desaparición, tras la ruptura con Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Ahora, Ramon Espadaler lidera Units per Avançar (UpA), formación coaligada con el PSC en el Parlamento autonómico. Desde su escaño en el Parque de la Ciudadela de Barcelona reivindica el catalanismo posibilista. Se define claramente como «no independentista» y no esconde que fue él quien elevó a mayor de los Mossos d’Esquadra a Josep Lluís Trapero: «No es independentista».

—¿Qué le parece las acusaciones de Quim Torra, presidente de la Generalitat, al CNI por los atentados del 17-A de Barcelona y Cambrils, en base a lo publicado por «Público»?

—Insinuar que los atentados del 17-A podrían haber sido tolerados por los servicios de Información del Estado me parece un despropósito y una imprudencia. Torra debería ser mucho más prudente al respecto. La lucha contra el yihadismo es ardua y compleja y requiere unidad y confianza entre los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. Estas insinuaciones van en sentido contrario.

—¿Cree que el presidente de la Generalitat debería acudir al Parlamento catalán a dar explicaciones?

—Es evidente que debería rectificar. En este sentido, el Parlamento de Cataluña es un marco idóneo.

—¿Qué valoración hace del curso político catalán?

—Empezamos a ver algunos movimientos de fondo importantes, que afectan sobre todo al bloque independentista, que estaba blindado. Uno es el pacto en la Diputación de Barcelona (PSC y JpC) y el segundo, la abstención de ERC en la investidura de Pedro Sánchez (PSOE). Los dos movimientos tienen como protagonistas a los socios de gobierno en la Generalitat y, curiosamente, ambos se hacen reproches mutuos. Estos movimientos son motivo para la esperanza. El independentismo está en una encrucijada: si decide seguir por el camino de la unilateralidad, el enfrentamiento y transitar al margen de la legalidad o retoma el camino constitucional de la política y el diálogo. Lo malo es que, sin embargo, la sentencia –a los líderes del «procés» prevista para otoño– movilizará a los más radicales del independentismo e imposibilitará más avances.

—¿No cree que hay cierto cansancio en la sociedad catalana?

—Sí, hay cierto cansancio. Pero al mismo tiempo, las posiciones sociológicas no van a alterarse. Lo peor es que este cansancio se traduzca en abstenciones en la próxima cita electoral. Y no sé qué bloque tiene más cansancio. Lo mejor es construir con los mimbres que tenemos: diálogo y acuerdo entre posiciones distintas.

—¿Cómo ha visto la investidura fallida de Pedro Sánchez?

—En otros lugares de Europa, ante una situación como la actual en España, estarían hablando los socialdemócratas y los demócratacristianos. Es lo que pasó en Alemania ante una profunda crisis. Pero esto en España es imposible. Lo que no debería ser imposible es permitir un gobierno de quien ha tenido más votos. PP y Cs demostrarían sentido de Estado.

—¿Para que el PSOE apruebe medidas políticas con Podemos?

—Hay medidas correctoras. El momento es complejo, también en Cataluña, y vendrán curvas en la economía. Se agradecería sentido de Estado. Eso sí, obviamente, debería ser correspondido por el PSOE. Una gran coalición, PP y PSOE, es impracticable. Habría que probar un sucedáneo. En esto, tengo envidia de Alemania. Lo hacen incluso con costes electorales.

—¿Cree, como dijo Gabriel Rufián en el Congreso, que en septiembre será más difícil llegar a pactos?

—Sí. Le doy la razón a Rufián. Estamos en una paradoja tremenda: cuando Rufián representa el ala más moderada de ERC es que ha habido un tsunami en Cataluña. Dio en el clavo. La sentencia va a dificultar las posiciones en su propio partido, en el mundo independentista y, también, en el bloque constitucionalista. Me gustaría que tras la sentencia empezara la política.

—¿Los indultos?

—No quiero hablar de indultos porque no hay, aún, sentencia.

—¿A qué se refiere con: «Que tras la sentencia empezara la política»?

—La política es dar soluciones políticas a los problemas políticos. Y ahora se necesita coraje por todas las partes. El independentismo necesita mirar a los suyos y decirles: nos hemos equivocado. Aunque no lo formulen directamente así. Y también entre el constitucionalismo se debe asumir con valentía que en Cataluña hay dos millones de personas que no se sienten españolas. Hay dos alternativas: vencer o convencer. Creo que el Estado tiene elementos suficientes com  o para vencer, pero con una visión de Estado, yo preferiría convencer.