Rajoy limita los cambios en las listas por el deseo de continuidad de sus diputados

CRISTINA DE LA HOZ
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MADRID. Cuando el candidato popular a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció que no habría cambios sustanciales en las listas para el Congreso y el Senado quizá ya sabía que la mayoría de los parlamentarios populares iba a querer repetir en las elecciones de marzo. Ministros como Federico Trillo o Miguel Arias Cañete, y la presidenta del Congreso de los Diputados, Luisa Fernanda Rudi, fueron capaces de admitir en público lo que la mayoría de sus compañeros susurraban en privado: que esperaban repetir como diputados, aunque Trillo fuera aún más lejos al postularse de nuevo como ministro de Defensa.

Lo cierto es que Rajoy ha empezado a explicar a muchos aspirantes y dirigentes de su partido que por estos días acuden a su despacho, que la situación es «complicada» y que «no hay sitio para todos», por lo que los cambios se limitarán a «lo justo», según señalaron fuentes populares.

El equipo de campaña del PP está haciendo poco menos que encaje de bolillos para dar cabida a todos los que tienen que estar: ministros, secretarios de Estado, miembros de la dirección de los Grupos y de las Mesas del Congreso y del Senado, presidentes y portavoces de comisión, además de todo un «batallón» de diputados anónimos «que se ha portado admirablemente en los peores momentos», afirman desde el Grupo parlamentario de la Cámara Baja en referencia a la votación secreta que PSOE e IU pidieron sobre la guerra de Irak y en la que los diputados respondieron sin una sola fisura.

Rajoy tendrá en los próximos días sendos informes sobre la marcha de los Grupos y, en concreto, sobre la labor de cada uno de los parlamentarios. Personas con peso específico, otras nuevas que conviene conservar y aquellas que han demostrado a lo largo de años la suficiente capacidad y conocimiento como para hacerse poco menos que imprescindibles, son algunos de los criterios a seguir.

«Estirar» las candidaturas

Rajoy tiene en todo caso la ventaja indudable de que, al partir como «caballo ganador», puede «estirar» las candidaturas hasta el punto de colocar a muchos en puestos que no son de salida pero para los que correrá la lista en cuanto comience a formar los equipos de Gobierno si gana las elecciones. Esto indudablemente, supone para él un balón de oxígeno ante la siempre delicada tarea de elaborar las candidaturas.

El propio Rajoy explicó ayer que «no tengo por qué organizar un debate en mi partido con tres meses de anticipación sobre las listas y lo mismo ocurre con el programa».

El candidato del PP defendió que en política, como en cualquier otra faceta de la vida, «uno primero tiene que fijarse las prioridades y luego, elegir los tiempos». A partir de ahí, explicó en «Los desayunos» de TVE que aún no se han disuelto las Cortes Generales y por eso no se ha hablado de las listas electorales.

Rendir cuentas

En relación con su reacción a las propuestas electorales que está lanzando el PSOE, Rajoy optó por hacer balance de los ocho años del PP en el Gobierno porque éste es el que le otorga la «credibilidad» como candidato, dijo. «Primero se rinde cuentas ante quien te dio su confianza» y luego se pueden hacer propuestas como la bajada del IRPF «porque ha quedado demostrado que ya se ha hecho», razonó.

Por otra parte, acusó al PSOE de haber cambiado la tradicional idea de España que han tenido siempre los socialistas y situó el punto de inflexión en el ideario de la formación que lidera José Luis Rodríguez Zapatero en el pacto con ERC para formar un gobierno de coalición en Cataluña. «Han tenido -dijo- unos acuerdos que les han puesto en una situación muy difícil y de ahí surge el galimatías». Rajoy aludió en varias ocasiones a una cita de José Ortega y Gasset para afirmar que «No se puede gobernar sin tener una idea clara de España».