Los radicales atacan al Rey, al Ejército y a los constitucionalistas con total impunidad

Chivite acude a un acto por una víctima de ETA y recibe duras críticas por sus pactos

Echarri AranazActualizado:

Decía la nueva presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, en su toma de posesión que el Ejecutivo foral es «plural» porque es un reflejo de «esa sociedad que representamos, para la que trabajamos y a la que nos debemos, porque es una sociedad plural que nos pide respeto y escucha». Pues ayer fue el primer ejemplo de esa pluralidad de la que alardeaba. Mientras María Chivite acudía, por primera vez como presidenta del Gobierno foral, al homenaje y recuerdo del subteniente Francisco Casanova, asesinado por ETA en Berriózar el 9 de agosto del año 2000, representantes de Bildu participaban en Tafalla en una concentración de apoyo a los presos de esa misma banda terrorista que hace 19 años asesinó al subteniente. Como culminación de la jornada, jóvenes de Echarri Aranaz celebraban una fiesta contra las instituciones del Estado.

La nueva presidenta del Gobierno de Navarra tendrá que buscar una solución a actos como el acontecido ayer en Echarri Aranaz. Lo que se suponía una fiesta en contra de la antigua mili en el denominado «Día del inútil», se convirtió, lo ha hecho ya desde hace años, en un aquelarre contra las instituciones del Estado. Toda una serie de actividades antimilitaristas que culminaban con el llamado «Tiro al fatxa», una pancarta en la que estaban representados desde el Rey Felipe VI hasta todos los dirigentes políticos españoles, desde el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, hasta los dirigentes de la oposición, Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos), Santiago Abascal (Vox), Javier Esparza (UPN)...

Aunque toda la jornada se desarrolló en la calle principal de la localidad, justo enfrente del ayuntamiento y con la vía cortada al paso de vehículos para una mayor tranquilidad de los «fiesteros», lo cierto es que se convirtió en una fiesta privada. Porque todo aquel que no fuera del pueblo, que no pensara como ellos no era bien recibido. Y los periodistas que se acercaron a Echarri Aranaz para informar de lo que allí acontecía fueron «invitados» a marcharse del lugar. «Aquí no queremos mierdas. Largo de aquí», les espetaron con algún empujón que otro.

Dignidad y Justicia había pedido a la Audiencia Nacional la prohibición de la «fiesta», pero el juez De la Mata no accedió a ello al no ver un delito de terrorismo, en contra del criterio de la Fiscalía. Eso sí, cree que puede encuadrarse en delitos de odio, por lo que abrió una investigación y la trasladó a los juzgados navarros.

También hubo miradas a los periodistas en la concentración por los presos de ETA que se desarrolló en Tafalla. Pero allí no se les expulsó, simplemente había desconfianza. «A ver qué escribe el ABC», insinuó un antiguo cargo de Bildu en Alsasua. Pero aquí, los concentrados no estaban para alegrías. De hecho, la manifestación tuvo que transformarse en concentración ante la fuerte tormenta que cayó a la hora de la convocatoria. De poco sirvieron los llamamientos que durante días realizó el parlamentario de Bildu, Adolfo Aráiz. En la concentración por los presos etarras sí que estaba presente otro cargo de Bildu, el que fuera alcalde, Arturo Goldaracena.

En dicha concentración y ante escasamente un centenar de personas en una localidad que supera los 10.000 habitantes, el movimiento abertzale Sare leyó un comunicado en el que se denunciaba la vulneración de los derechos de los presos. Algunos de esos presos asesinaron hace 19 años al subteniente Francisco Casanova.

Precisamente ayer se cumplía el aniversario de su asesinato. Y en Berriozar se concentraron cientos de personas para recordar a un vecino que durante años animó y llevó la alegría a esta localidad. Allí estuvo acompañando a la familia la presidenta Chivite. No lo pasó bien, ya que tuvo que escuchar cómo en el comunicado se afirmaba: «El PSN es un partido que ha estado junto a las víctimas y la ciudadanía que nos posicionamos junto a ellas, poniéndonos en contra del terrorismo y toda ideología que lo ensalce, disculpe o justifique. La sorpresa ha sido mayúscula cuando, lejos de posicionarse frente a ellos, se ha echado en sus garras y en las de los proetarras, cometiendo una gran ignominia y una auténtica humillación a los cerca de mil asesinados por la ETA».

La situación llegó a un punto en que Chivite decidió abandonar el acto antes de que finalizara. Por primera vez comprobaba hasta qué punto su pacto con nacionalistas le ha pasado factura.