ApRabbani, junto a sus seguidores, antes de su rueda de prensa ayer en Kabul

Rabbani, apartado de la cumbre de Bonn y hasta del palacio presidencial

Rabbani es teóricamente el presidente afgano, aunque su posición es poco más que simbólica. Por ello ayer dejó claro que «una vez que la administración provisional esté aprobada por la «Loya Jirga» (asamblea tradicional) estaré dispuesto a entregar el poder». El proceso será largo, pero empieza en la reunión de mañana en Bonn, a la que no irá Rabbani.

KABUL. E. Serbeto, enviado especial
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De hecho, ni siquiera se queda en Kabul. Uno de los miembros de su séquito reveló que se traslada a un lugar secreto invocando razones de seguridad. Otros suponen que los miembros del directorio de la Alianza que no estaban de acuerdo con que se instalase en el palacio presidencial no lo han querido dejar allí mientras ellos se trasladan a Europa.

MARGINADO

En todo caso, Rabbani admitió que él no está de acuerdo con todos los detalles de la formula de representación que se ha acordado y que garantiza a la Alianza la mitad más uno de los delegados y reparte el resto entre todos los demás sectores. La fórmula acordada por la ONU es 11 delegados para la Alianza, 4 para el entorno del Rey en el exilio, 3 para el proceso de Peshawar que incluye a los principales dirigentes de los pastunes o patanes que no siguieron a los talibanes y otros 3 para el foro de Chipre, donde se reunieron los principales intelectuales de la diáspora.

Rabbani dijo que lamentaba que esta formula no recoja la distribución étnica del país (los azaras chiíes por ejemplo se quedan fuera) y por ello propone que en la formación del Gobierno se tengan en cuenta la diversidad étnica. «Hay decenas de consejos regionales que deberían estar representados y entiendo que pueden estar descontentos. Por eso sugerimos que el Gobierno que elija la «Loya Jirga» contenga una representación proporcional de la población».

Por ahora en la delegación del frente irá una única mujer, Amina Safi Afzali, dirigente de la Organización Islámica de Mujeres y viuda de un muyahidín caído en la guerra contra la Unión Soviética que vive ahora en el exilio en Irán.

LOS TALIBANES «MODERADOS»

En cuanto a los talibanes, Rabbani dice que como movimiento están excluidos, pero que los individuos «que no tengan muchos crímenes» pueden llegar a formar parte del Gobierno, para completar el reflejo del mapa étnico del país. «Como personas representativas de las zonas donde tienen mucho poder, no veo razones para que esta gente no participe en el proceso de paz».