Uno de los tramos de la valla de Ceuta, que separa España de Marruecos
Uno de los tramos de la valla de Ceuta, que separa España de Marruecos - FRANCIS SILVA

Rabat lleva al sur a los inmigrantes de los montes cercanos a la frontera de Ceuta

La última avalancha, la más violenta, estuvo coordinada desde el CETI de la ciudad

Enviado especial a CastillejosActualizado:

Los montes marroquíes próximos a la frontera con Ceuta no tienen ya, al menos en apariencia, presencia de inmigrantes subsaharianos que supongan una amenaza para la valla. ABC ha recorrido estas zonas y comprobado que el Gobierno de Rabat se ha empleado a fondo para detectar bolsas de inmigrantes irregulares de esa zona, para su desmantelamiento y traslado de esas personas al sur del país.

Esta política se puso en marcha después del violento asalto al perímetro fronterizo ocurrido en el mes de julio, cuando más de 600 inmigrantes irregulares lograron superar la valla tras enfrentarse de forma muy violenta con la Guardia Civil, que trataba de impedir la entrada masiva a la Ciudad autónoma.

En aquella ocasión utilizaron el habitual arsenal de pértigas, mazas o cizallas, pero también radiales alimentadas por baterías y, por primera vez, cal viva y lanzallamas caseros fabricados con sprays. Quince agentes tuvieron que ser atendidos de heridas, cinco de ellos en el hospital por quemaduras químicas.

Aquel episodio hizo saltar todas las alarmas y España pidió ayuda al Gobierno marroquí para evitar que situaciones así volvieran a ocurrir. Rabat se mostró colaboradora -en este aspecto, al menos- y poco después comenzó una amplia operación policial para localizar y expulsar al sur del país a los cientos de subsaharianos que se concentraban en los bosques próximos a la frontera.

Este trabajo de «limpieza» se ha prolongado hasta la pasada semana, cuando fueron detectados los últimos inmigrantes, que como los anteriores fueron montados en autobuses con destino desconocido. Por supuesto, eso no quiere decir que no haya más escondidos entre los árboles o en casas de marroquíes, a la espera del momento propicio para intentar el salto, pero lo cierto es que al menos en apariencia la presión migratoria en la frontera es mucho menor que hace meses.

Los últimos asaltos masivos eran especialmente preocupantes porque se había detectado una mayor planificación por parte de los subsaharianos. Incluso se comprobó que alguna de las avalancha había estado coordinada por teléfono desde el CETI de la Ciudad autónoma, lo que desembocó hace algún tiempo en una operación policial con detenidos en esas dependencias.

Fuentes marroquíes, por su parte, aseguran también que esos asaltos estaban perfectamente planificados: «Los últimos que llegaron a los campamentos fueron obligados a ir en cabeza para tener ocupadas a las Fuerzas de Seguridad. De esta forma, los que iban detrás de ellos tenían más posibilidades de lograr saltar la valla».