La esposa de Raimundo Medrano fue detenida por matarle de un disparo en la cabeza
La esposa de Raimundo Medrano fue detenida por matarle de un disparo en la cabeza - Efe

El quinqui Medrano, enemigo público número dos

Fue mano derecha del Lute

MadridActualizado:

El 4 de mayo de 1965 Raimundo Medrano, Juan José Agudo Benítez y Eleuterio Sánchez, «el Lute», tres conocidos quinquis que fueron a más en su escalada de hurtos y robos, rompieron el escapararate de una joyería en la calle Bravo Murillo y se llevaron todo lo que pudieron. Los tres se fugaron a bordo de una moto tras matar al vigilante del local. La Policía acabó dando con ellos pero durante un tiroteo en plena calle Galileo también murió una niña de siete años, Raquel Campiña. El trío, convertido en enemigo público del franquismo, fue condenado a muerte por un tribunal militar, si bien el régimen acabó conmutando su pena por una larga condena. Con la llegada de la Democracia su caso se revisó y en 1978 salieron de prisión. El más conocido, «el Lute», convertido en abogado y apeado para siempre de la delincuencia. Raimundo Medrano, su mano derecha, lo hizo casi ciego tras explotar una caldera en los talleres de la cárcel de Alicante donde trabajaba como forjador.

Al poco de salir de la cárcel, Medrano se casó con María del Carmen Villa y decidió cambiar de vida. Era la segunda vez que pasaba por el altar: la primera lo hizo con otra mujer en la cárcel, dos días antes de subir al patíbulo. Trabajó como portero de fincas en Guadalajara, concedió entrevistas y fue coautor de su propio libro. «Hoy no haría daño a nadie por nada del mundo», declaró a ABC a finales de los setenta. «Las armas para los guardias».

A partir de entonces su vida transcurrió en el anonimato y los mercheros que habían sembrado el terror durante años quedaron sepultados en el olvido. Raimundo Medrano y su mujer María del Carmen tuvieron tres hijos, fueron dando tumbos por media España y acabaron en Calatayud, en una humilde casa cueva del barrio de San Roque. Medrano apenas podía valerse por sí mismo: diabético, casi ciego y con problemas coronarios, dependía de su esposa para casi todo.

El día de Reyes de 2015 fue el último para el legendario quinqui, apodado por el franquismo como el enemigo público número 2. Su mujer denunció su desaparición. La farsa duró menos de una semana: fue detenida por el asesinato de Medrano al que mató de un tiro en la cabeza. Luego envolvió el cadáver en plásticos y lo ocultó bajo un montón de leña. Llevaban casados más de 30 años. Ella alegó ante el juez que era víctima de malos tratos físicos y psíquicos. Ingresó en prisión y más tarde quedó en libertad a la espera de juicio. Cuatro años después la vista aún no se ha celebrado. María del Carmen Villa está en busca y captura, según fuentes de la investigación. Nunca se pudo averiguar si contó con ayuda de algún pariente para trasladar el cadáver de Medrano a una leñera. Dos de sus hijos, Emilio y María del Carmen, también serán juzgados por cooperar en el crimen de Mercedes Martín, la limpiadora a la que acusaron de mancillar su honor y provocar su destierro. «Las armas para los guardias», decía Raimundo Medrano, pero en su cueva guardaban la pistola que lo mató.