Al Punto Cayetano no quiere a su hija en las plazas

Le da igual ser el «oveja negra» de la familia y cargarse la tradición de su abuelo Antonio Ordóñez y su padre Paquirri, que siempre sacaron a sus hijos a la plaza de Ronda con motivo de la corrida

BEATRIZ CORTÁZAR
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Le da igual ser el «oveja negra» de la familia y cargarse la tradición de su abuelo Antonio Ordóñez y su padre Paquirri, que siempre sacaron a sus hijos a la plaza de Ronda con motivo de la corrida goyesca. Él no. Tiene muy claro que no quiere que su pequeña Lucía (la hija que adoptó durante su matrimonio con Blanca Romero) pueda llevarse un susto mientras él se enfrenta al toro. «Es una niña muy sensible y si le puedo ahorrar un mal trago pues mejor», comenta decidido a no dar marcha atrás. Desde luego su decisión se cumplió a rajatabla el día de su alternativa en Ronda. Había que ver a su hermano Francisco rodeado por su hija Cayetana, la hija de su novia Blanca y toda la chiquillería que se sumó a la fiesta mientras Cayetano daba la vuelta al ruedo sólo y sin llevar de la mano a su hija. Días antes ya se había enfadado cuando se enteró que su ex suegro metió a la niña en la plaza durante una corrida suya para que pudiera verle. «Cuando sea mayor puede que cambie de idea», añadió el matador que ha interrumpido la temporada por lesiones en las falanges de sus largos dedos, más de pianista que de torero, y que espera estén en perfectas condiciones en cuestión de pocos días dado que piensa acudir a la feria de Venezuela con su hermano Francisco. «Después de él quien más se alegra de sus triunfos en el ruedo soy yo», dice de Fran. Verles torear juntos es todo un lujo. Pero para él también supone un plus de nervios si se pone de pensar que le pueda pasar algo. «Hemos decidido que limitaremos nuestras corridas juntos», reconoce.

Cayetano habló relajado y serio, educado y sincero cuando presentó en Madrid el nuevo reloj de la firma suiza Victorinox y que servirá para ayudar a Aldeas Infantiles, organización de ayuda a la infancia con la que el torero está involucrado. «Sé que el dinero no da la felicidad pero ayuda. Por eso vamos a intentar comprar un poco de felicidad y dar ilusión a los niños que tanto lo necesitan».

Pinitos de diseño

Cayetano ha colaborado en el diseño de esos 150 relojes que saldrán a un precio que ronda los mil euros. «De entrada yo ya he comprado dos, uno para mí y el otro para una persona especial», confesó sin dar más pistas. Habrá que buscar con lupa la muñeca de quien luzca ese reloj que cuenta con unos cronómetros en colores tan taurinos como el albero y morado y que están firmados por el propio Cayetano.

Cayetano no entra en polémicas pero tampoco se enfada e indigna cuando le preguntan por las memorias de su hermano Francisco en una revista del corazón o por el libro que va a sacar su otro hermano, Julián Contreras, dedicado a su madre. Su reacción es pasar de pregunta sin perder la sonrisa. En cuanto a las novias que le adjudican (la última fue Penélope Cruz ahora ennoviada con Orlando Bloom aunque aquí nos siga gustando mucho más -dónde va a parar- Cayetano Rivera) reconoce que no está al día de lo que se cuenta pero que hay cosas que hacen mucho más daño que te adjudiquen un romance.

A Cayetano le asesoran muy bien en todos los terrenos (en el taurino su tío Curro Vázquez y en el de imagen su fiel amigo Francisco Gordillo) pero a la hora de decidir sabe lo que tiene que hacer. «Creo que mi decisión de ser torero fue en el momento justo. La edad me ha dado madurez. Cuando eres un chaval haces lo que te dicen». Tal vez esa sea una de las claves de su éxito a la hora de conseguir muy buenas críticas taurinas y todo tipo de elogios por su trato con los medios. Que siga la racha.

Quien estuvo radiante, exultante y demostrando que es una artista de raza y de garganta privilegiada fue Pastora Soler durante el concierto que ofreció en Madrid y que puso fin a su gira de 2006. Tocó todos los palos, del pop a la balada, de la copla al flamenco, de la salsa a lo que se le ponga por delante. Con su melena rizada roja y un vestuario hecho a medida por la diseñadora cordobesa Juana Martín, hizo las delicias de un público entregada que se levantó en cada una de las canciones y le gritó más olés de los que se habían escuchado en mucho tiempo.

A petición de sus fans cerró el concierto con una canción de Rocío Jurado que hizo llorar a todos cuantos la admiraban. En primer fila estaba el portero del Real Madrid Iker Casillas con su novia Eva González como buena sevillana es una incondicional de Pastora) y muy cerca también Natalia Figueroa con su hija Alejandra y una Carmen Jara espectacular con un abrigo de encaje dorado y negro y unos pendientes de brillantes que eran un espectáculo. También admiradora de la voz de Soler vi a Rosario Mohedano, Chayo, que en cuestión de días lanzará su primer disco con producción de Miguel Ángel Arenas, Capi, el que fuera descubridor de Alejandro Sanz y Mecano, entre otros.