Gonzalo Boye acompañado de miembros de Die Linke y la ANC, ayer en Berlín
Gonzalo Boye acompañado de miembros de Die Linke y la ANC, ayer en Berlín - EFE

Puigdemont promueve una reacción europea al proceso en el Supremo

La ANC ha invitado a Cataluña a miembros de Die Linke, una escisión del ala más radical del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), que se han entrevistado con los presos del «procés»

BerlínActualizado:

Berlín fue ayer escenario de un nuevo intento del círculo de Puigdemont en su afán por internacionalizar la estrategia independentista catalana, en este caso concretamente a propósito del próximo juicio en el Supremo y a costa de la imagen de la Justicia española. El abogado Gonzalo Boye, defensor también de otros políticos independentistas, convocó a los medios de comunicación a una rueda de prensa en la que comparó el sistema judicial español con el de Turquía, con los de Brasil o Ecuador, calificando el juicio como un «proceso político». «Me consta que al presidente Sánchez no le gusta nada lo que está pasando, no está de acuerdo, pero él solo no puede hacer nada», lamentó, apuntando a la independencia de los tribunales españoles. Si bien reconoció respetar ese principio de independencia, apostilló que «venimos de una dictadura y el sistema judicial español arrastra desde entonces y sigue jugando un rol político». Por todo ello insistió en que Europa debe observar y seguir muy de cerca el proceso y «reaccionar para proteger la democracia».

La repercusión de estas declaraciones será seguramente limitada, dado que en la sala alquilada en la Casa de la Prensa de Berlín no había más de veinte periodistas, algunos de ellos españoles. Para ganar peso en el acto, Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha invitado durante el último mes a Cataluña a varios diputados alemanes de Die Linke (La Izquierda), una escisión del ala más radical del Partido Socialdemócrata (SPD) que abandonó el partido a principios de este siglo y se fusionó con los políticos reciclados de la RDA, la Alemania comunista, del PDS. Gracias a esa invitación han podido entrevistarse con varios de los que denominan «presos políticos». Uno de esos diputados, Andrej Hunko, acompañó ayer a Boye en su comparecencia, ilustrando a los presentes sobre la «brutal violencia de la Guardia Civil» durante la celebración del referéndum y justificando así una intervención europea para dar al conflicto de Cataluña «una solución pacífica, democrática y con apoyo exterior». Con el objetivo de promoverla, anunció la creación de un grupo de trabajo en el Bundestag alemán formado por seis diputados de Die Linke y aseguró que «estaremos el 12 de febrero en Madrid».

Humko, que nunca terminó los estudios de medicina y se ha especializado en conflictos europeos, ya ha protagonizado anteriormente incidentes diplomáticos, como cuando se reunión con el jefe de estado no reconocido Alexander Vladimirovich Zakhchenko, lo que fue considerado un éxito propagandístico de los separatistas prorrusos y tuvo como consecuencia que el gobierno ucraniano protestase formalmente ante el Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín. Después de eso, se le impuso una prohibición de entrada en Ucrania.

Junto a Humko y Boye también estaba sentado Bernhard Felix von Grünberg, abogado de Bonn, miembro del Partido Socialdemócrata (SPD,) de 73 años de edad y ex diputado regional de Westfalia Norte. Tras relatar que en 2010 estuvo en Cataluña, acusó a los jueces del Supremo de «quitar credibilidad a España» y advirtió sobre las «catastróficas consecuencias económicas» y «huida de inversores» que puede tener para España el próximo proceso judicial. Justificó una intervención alemana en el conflicto de Cataluña argumentando la «responsabilidad que tiene Alemania con la democracia española debido a su participación en la Legión Cóndor». «España necesita ayuda para democratizar su sistema judicial», insistió Boye, añadiendo que el problema reside en las «altas cortes», en la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.

La Embajada de España en Berlín, al tanto del evento, «desmonta estos argumentos con todos sus interlocutores, que son políticos, agentes sociales, medios e instituciones» y recuerda que el pasado 28 de enero la ministra de Justicia recordó en un encuentro con corresponsales extranjeros los mecanismos de evaluación internacional a los que está sometida la Justicia española y en los que obtiene resultados muy satisfactorios.