Carles Puigdemont, el mes pasado en Berlín
Carles Puigdemont, el mes pasado en Berlín - EFE

Puigdemont se muda a Hamburgo

Personas de su círculo en Berlín aseguran que al expresidente de la Generalitat le conviene «estar más cerca del tribunal de Schleswig-Holstein», dado que el día 24 de junio terminaría el plazo de 60 días extendidos a 90 para dictaminar sobre la orden de detención europea y su traslado a España para ser juzgado

Corresponsal en BerlínActualizado:

Puigdemont ya no vive en Berlín. Ha dejado el aparthotel Adagio, en la calle Lietzenburgerstrasse número 89a y se ha mudado a la ciudad de Hamburgo. Según personas de su círculo en Berlín han hecho saber a terceros, el motivo de la mudanza es que «ahora es conveniente estar más cerca del tribunal de Schleswig-Holstein», dado que el día 24 de junio terminaría el plazo de 60 días extendidos a 90 para dictaminar sobre la orden de detención europea y su traslado a España para ser juzgado. Desde Cataluña, sin embargo, otras fuentes señalan que hay motivos económicos y de seguridad. «Estaba demasiado expuesto… ha habido episodios de personas que increpaban en la calle al president», ha reconocido a TV3 su abogado español Jaume Alonso Cuevillas.

Además estaba la cuestión económica. En Berlin estaba pagando entre 78 y 100 euros por noche, además de los gastos que genera su manutención y a pesar de que cuenta con amigos en la ciudad que a menudo se encargaban de la intendencia de su propio bolsillo. Junts per Catalunya ha solicitado al parlamento catalán un complemento salarial para Puigdemont, concretamente el pago de dietas por viajes y desplazamientos, ateniéndose al artículo 12.1 del reglamento, que establece el derecho de los diputados regionales a cobrar asignaciones variables dependiendo de su residencia habitual y alegando que, ya que puede participar en las votaciones parlamentarias a través del voto delegado, también es «razonable» que reciba dietas en sus «circunstancias extraordinarias». La Mesa del parlamento catalán, en la que el independentismo tiene mayoría, estudiará hoy la petición, pero aun así los gastos acumulados desde mitad de abril son ya abultados y su agenda difícilmente justifica ese presupuesto.

Si a su llegada a Berlín Puigdemont emprendió una campaña de contactos a todos los niveles para promover el separatismo, desde entonces solamente ha conseguido entrevistarse con políticos aislados de formaciones minoritarias que, eso sí, abarcan todos los extremos del arco político, desde la derecha anti europea y anti extranjeros de Alternativa para Alemania (AfD), hasta el partido radical de izquierda Die Linke, cuyo presidente regional de Turingia, Bodo Ramelow, ha sido el único cargo electo con el que ha conseguido hablar. En su agenda berlinesa han sido anotadas una conferencia en la Hertie School of Governance, una entrevista con Discovery Channel, además de algunos medios locales, y un acto el escritor catalán Quim Monzó. El saldo final es bastante más pobre de lo esperado.

Las únicas citas que han despertado cierto interés mediático, más allá de la prensa española en Berlín, han sido las visitas del grupo parlamentario al completo, otro esfuerzo presupuestario que comenzó con dos sesiones al mes y que después fue interrumpido sin explicaciones públicas de por medio. Sus abogados alemanes, en todo caso, percibieron rápidamente que estas prácticas incomodaban a los jueces del norte de Alemania que han de decidir sobre el futuro de Puigdemont y han aconsejado para esta etapa final, a la espera del dictamen, el menor ruido posible.

«Sus abogados le han hecho ver que el show le perjudica», explican fuentes de la ex oficina de representación catalana en Berlín, pendientes por cierto de la reapertura anunciada por Torra para este verano. Así justifican que su actividad últimamente haya quedado reducida a su cuenta de Twitter. «Tienen esperanzas puestas en un movimiento de los presos en España», añaden, «después de eso, sería muy difícil para los jueces alemanes aceptar las acusaciones contra Puigdemont».